La foto inicial: Manglares en el sector oriental de la laguna. Este sector es el más afectado por la sequía debido a que el cauce del río Cúpira, que naturalmente vertía sus aguas en esta área de la laguna, fue desviado durante la construcción de la carretera hacia oriente el siglo pasado. Foto: César Aponte, mayo 2003.
El Parque Nacional Laguna de Tacarigua fue creado con el fin de proteger una importante laguna marino-costera. Además fue decretado sitio Ramsar en 1996 por ser un humedal de gran valor como reservorio de biodiversidad y por su particular importancia como proveedor de recursos para el hombre. Sin embargo, la situación económica de las comunidades vecinas al parque está afectada actualmente por la dramática disminución de las poblaciones de peces que habitan en este ecosistema.
El desvío del cauce de los ríos afluentes naturales que proveían de agua dulce a este parque, la falta de manejo de las tierras ubicadas en las cuencas de la laguna, e incluso cambios climáticos globales, son varios de los factores responsables de la extrema sequía de la laguna en los últimos meses.
Los efectos que vemos ahora son la consecuencia de decisiones ambientalmente erróneas tomadas en el pasado. Antiguamente el río Cúpira vertía sus aguas en la laguna, pero fue desviado durante la construcción de la carretera hacia oriente el siglo pasado. Otra modificación importante promovida por el hombre fue la desviación del Río Guapo hacia la laguna, ocasionando un cambio drástico en la distribución de sedimentos. La profundidad de la laguna ha disminuido en más de cinco metros desde hace un siglo, lo cual aumenta la evaporación, la salinidad y la temperatura.
Cuando el río Cúpira vertía sus aguas y sedimentos en el sector oriental de la laguna, éstos se acumulaban lentamente a lo largo de todo el espacio lagunar, mientras que ahora son vertidos casi directamente frente a la boca que la comunica con el mar en el sector occidental. Aunque el cierre de la boca forma parte del ciclo natural de la laguna, la frecuencia con que se cierra y el tiempo que permanece cerrada son cada vez mayores.
A estos cambios habría que añadir el uso de las tierras para la agricultura y la ganadería en la cuenca de la laguna, actividades que consumen la poca cantidad de agua de los ríos que la surten, muchos de los cuales se encuentran completamente secos debido a la fuerte sequía de este año. El agua de la laguna es salobre, una mezcla entre el agua salada del mar que entra por la boca y el agua de los ríos y otros caños que alimentan la laguna. La disminución del aporte de agua dulce ha aumentado la salinidad, lo que ha provocado la mortandad de los peces que allí se reproducen, entre ellos el emblemático lebranche, al punto que el que se vende en las pescaderías alrededor de Tacarigua es traído de otras regiones del país.
Sin embargo, existen soluciones que pueden contribuir a mejorar esta situación. Cualquier solución pasa por estudiar la raíz de los problemas. En primer lugar ParksWatch-Venezuela propone el estudio del flujo de agua y sedimentos en la laguna y determinar en qué medida una restitución de sus afluentes naturales de agua dulce podría solucionar el problema del aporte de agua. También se debe limitar el uso que se hace de las tierras arriba de la laguna, y en lo posible, regular la cantidad de agua potable que estas actividades consumen. Actividades agrícolas como la siembra de cacao deberían favorecerse, ya que es un cultivo económicamente rentable, ligado a la cultura de la región y ecológicamente amigable.

ParksWatch: Mayo 2003