ParksWatch

                         Mapa: Pequeño Libro de Historia Machiguenga. S Kapila.1998

Gas de Camisea y territorio indígena

Las comunidades nativas de la Amazonía siempre han soportado la influencia de otros grupos humanos en su territorio: los caucheros, los misioneros y los campesinos andinos migrantes. La Selva ha sido frecuentemente considerada como una región de extracción de recursos naturales y presencia de población indígena. El estilo de vida de las etnias ha sido significativamente modificado y su organización comunal debilitada. El Estado no le ha prestado la debida atención para que los derechos de esta población sean respetados. Este es el caso del pueblo Machiguenga, habitantes de río Urubamba, y las afluentes y partes altas de los ríos Manu y Madre de Dios.

Con la llegada de la empresa Shell Prospecting & Development en el año 1988 al Bajo Urubamba, recién comenzó el interés del Estado por las comunidades nativas de la zona. La Shell descubre los yacimientos de gas en Camisea y al explotarlos cambia la dinámica socio-económica de los pobladores. Resultado de esto son los niños que nacieron de madres indígenas y padres inmigrantes (trabajadores de la compañía), llamados \”los hijos de la Shell\”. Los problemas de esta índole llevaron a organizaciones no gubernamentales a presionar al gobierno central para que tomara medidas al respecto.

A comienzos de la década de los 90, la ONG Centro para el Desarrollo Indígena Amazónico (CEDIA) y el Ministerio de Agricultura establecen un convenio de ordenamiento territorial con la finalidad de proteger a las comunidades nativas a través de la delimitación de sus territorios. Así, se propusieron crear el Santuario Nacional Machiguenga Megantoni en la parte central de la cuenca del río Urubamba (margen derecha), en el distrito de Echarate, provincia de La Convención en Cuzco. Sin embargo, luego de presentar al INRENA dos expedientes técnicos (1991 y 1999) aún este proyecto no se ha podido concretar. Las autoridades argumentan que existe falta de información acerca de la biodiversidad. Así, lo único que logró CEDIA en 1996 fue colocar letreros en puntos estratégicos del área, que indiquen que la zona está en proceso de convertirse en santuario (1).

La llegada de la empresa Pluspetrol en el año 2000 a la zona de amortiguamiento de esta propuesta área de protección ha llamado otra vez la atención del Estado sobre el tema de los derechos de vida de los indígenas. Esta compañía de extracción de combustible está explotando la misma zona de yacimientos de gas dejados por la Shell. Las poblaciones adyacentes, al observar que las actividades económicas en Camisea incrementan, han empezado a colonizar el territorio perteneciente a las comunidades nativas Machiguenga. El Proyecto Especial de Titulación de Tierras (PETT), como entidad oficial del Estado, está entregando títulos en la zona. Los colonos están tomando posesión de las tierras propuestas para las ampliaciones de las Reservas Comunales Pavlik Nikitine y Mtalatatakine. Este proceso de titulación no se está llevando a cabo en forma ordenada, ni cuenta con la supervisión de entidades de apoyo no gubernamentales.

Un ejemplo de esta desorganización es el desarrollo de agencias clandestinas de colonos en Quillabamba. La Asociación de Colonizadores del Bajo Urubamba envía a buscadores de tierras a la zona de Camisea y Porocari para ubicar terrenos que son posibles puntos de comercio. CEDIA ha entablado conversaciones con el PETT para que se realice un proceso de empadronamiento con le fin de que los colonos respeten los terrenos que ya han sido delimitados.

Atentando contra la Biodiversidad del Bajo Urubamba

La compañía Pluspetrol está trabajando en la construcción de un gaseoducto que nace en el mismo Camisea y atraviesa las comunidades nativas de Ticumpina, Timpia, Camana, Cashiari y la Reserva Comunal de Pavlik Nikitine y Mtalatatakine. En la comunidad nativa de Camana, los indígenas están perdiendo su fuente principal de alimento que proviene del río Parotori. Esta fuente de agua, de gran valor simbólico para la comunidad, está siendo contaminada por la compañía, según versiones de miembros de CEDIA. Sus aguas se han enturbiado y los peces están muriendo. La pesca, principal actividad económica de supervivencia, ha disminuido.

El Ingeniero Agrónomo Ricardo Risco, a cargo de la Coordinación de Proyectos del Bajo Urubamba de CEDIA, explica: \”La técnica de apertura de trocha por donde pasa el gasoducto deja abierto el terreno al hacer la zanja en la que se entierra la tubería. Los suelos han sido dejados al descubierto por más de un año. La erosión de suelo y deslizamientos de laderas va cada vez más en aumento. Por lo delicado de los ecosistemas que atraviesa el gaseoducto, resulta prácticamente imposible regenerar la zona afectada. Un terreno con excavaciones de cinco metros de profundidad hasta la roca madre es muy difícil de reacondicionar.\” Esto pone en riesgo los ecosistemas del Bajo Urubamba, el bosque húmedo y el bosque pluvial de las regiones tropicales y subtropicales de la selva de Cuzco.

Situación BID

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), principal entidad financiera del Proyecto Camisea, le otorgó un préstamo a la empresa Pluspetrol para explotar los yacimientos de gas siempre y cuando el Estado y la compañía cumplan con ciertas condiciones. Las conversaciones entre el BID, Pluspetrol y el gobierno central no se han hecho públicas. Las organizaciones observadoras de este proyecto de interés nacional, como CEDIA entre otras, no son incluidas dentro de la agenda de diálogo. El BID, al sentir la protesta pública por las acciones de Pluspetrol, ha decidido realizar un taller público del proyecto Camisea el 5 y 6 de diciembre del 2003. Los propósitos de este evento que se llevará a cabo en Pisco, serán evaluar un plan de control de acceso, definir la situación de las comunidades nativas afectadas y realizar una evaluación de la biodiversidad en las zonas dañadas.

Cuestión de dos mundos

Antonio Iviche Quique, Presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), explica que divergentes son los puntos de vista de las comunidades nativas y los empresarios acerca de la tierra. \”Para el mercado, adquiere importancia monetaria y es negociable. Para nosotros los indígenas, adquiere importancia espiritual y es sagrado. En nuestra cosmovisión amazónica no cabe el término tierra, sino, el de TERRITORIO, como parte de un concepto amplio de la integridad como bien colectivo en interdependencia con la naturaleza. Las montañas y las cataratas donde meditaron nuestros ancestros son heredados como lugares sagrados y gozan de respeto como fuentes de realización visionaria y fortalecimiento espiritual.\” ¿Cómo hacer comprender a la población indígena que su estilo de vida con raíces milenarias nunca más va a ser igual porque existen intereses económicos que están fuera de su realidad?

Peor aun, cómo integrar en un mismo territorio a grupos humanos que se oponen en su forma de relacionarse con la naturaleza. Unos, las comunidades nativas, se sienten sus hijos mientras que los otros, empresarios de Pluspetrol, se sienten dueños de ella. Es obvio que no hay cabida para ambos y por ahora quienes más están siendo afectados son justamente los que menos comprenden qué está sucediendo en su mundo.

ParksWatch-Perú: Noviembre del 2003

Por: Inés Vera

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Notas
1 Expediente Técnico para el Establecimiento del Santuario Nacional Machiguenga Megantoni
Dirección Regional Agraria del Cuzco y CEDIA. 1999