El Teleférico del Avila reabrió sus puertas a los visitantes el 9 de febrero de este año permitiendo a miles de caraqueños subir una vez más a la cumbre del cerro que decora la ciudad capital.
En 1956, un par de años antes de la creación del Parque Nacional El Ávila al Norte de la ciudad de Caracas, se inauguró un teleférico que permitía llevar a un millón de turistas al año a la cumbre del cerro El Avila. Junto con el teleférico se construyó el Hotel Humboldt, en la cima de este cerro a 2.160 m.s.n.m. El hotel y el teleférico del Ávila conformaban, en una época de creciente economía, un vasto proyecto de turismo promovido por el entonces dictador Marcos Pérez Jiménez. Quizás para fortuna del Parque Nacional, el megaproyecto no fue implementado en su totalidad, y tanto teleférico como el hotel cerraron sus puertas en 1977. Desde entonces el teleférico sólo se logró poner en marcha un par de veces en 1983 y en 1987, aunque sin el mismo éxito del pasado. El servicio permaneció suspendido durante veinte años hasta que en 1998 el Estado venezolano ofertó públicamente la concesión del teleférico y fue ganada por el consorcio privado Mezerhane.
El Teleférico del Ávila permite subir desde la ciudad de Caracas a 1.000 m.s.n.m. hasta el cerro Ávila en apenas 10 minutos, pasando sobre vistosos valles y colinas en un recorrido de 6.989 m de longitud y 1.200 m de desnivel. Quien sube al teleférico, puede apreciar el buen estado de los hermosos bosques que en el pasado surtieron de agua a la capital, aunque también se observan otras zonas devastadas por el fuego, la tala y la introducción de especies que aquejaron al Ávila principalmente antes de ser decretado un Parque Nacional.
Indudablemente el teleférico y las áreas recreativas anexas tienen una función educativa y de sensibilización además de turística; sin embargo, el teleférico también trae consigo otros problemas relacionados con el incremento del número de personas que suben a la cumbre caraqueña. Según datos aportados por los empleados de la compañía Inversiones Turísticas Caracas -operadora de la concesión- de lunes a jueves suben unas 600 personas diarias, los viernes el número se incrementa a 800 y durante los fines de semana pueden llegar hasta 4.000 los visitantes diarios. En las horas de mayor afluencia, la cima alberga a unas 3.000 personas en un área no muy extensa. A pesar de ser una zona recreativa dentro de un Parque Nacional, no existe por ahora un Puesto de Guardaparques ni un centro de información que muestre al visitante la importancia ecológica de esta área protegida, aunque la creación de un parque temático está contemplada en el plan original. Así mismo, está planteada la construcción de un casino, actividad no acorde con el plan de manejo del Parque. Otros factores necesarios para tomar en cuenta son la próxima entrada en funcionamiento del Hotel Humboldt, el manejo de los desechos producidos por éste y la descarga de aguas servidas. Aún cuando nos pareció que existe suficiente señalización y basureros, el incremento en la producción de desechos podría hacerlos insuficientes cuando se reinaugure el hotel.

Vista del teleférico. Una vista del bosque desde el teleférico
Se ve Caracas en el fondo. (en el vertiente sur del parque).
Por otra parte, el teleférico ofrece una oportunidad a los habitantes del Pueblo de Galipán -ubicado dentro del Parque- de comercializar entre los visitantes sus productos agrícolas y sus famosas flores; aunque hasta ahora el espacio destinado a ventas de comida se lo disputan principalmente franquicias internacionales y algunos kioscos de tiendas caraqueñas.
Sin embargo, no hay que perder las esperanzas. Aún las instalaciones del teleférico y del Hotel Humboldt siguen sin funcionar en su totalidad, las obras se terminarán de construir a finales este año y aún hay chance de hacer modificaciones en el plan original para que se incluyan un puesto de Guardaparques y un centro informativo, así como una reconsideración del mencionado casino y un incremento de los galipaneros y de su tradición en la actividad comercial de la zona recreativa.
Las quemas del Ávila durante el año 2001 han sensibilizado a muchas personas respecto a la conservación de este Parque Nacional, y hoy en día la opinión de la comunidad no está ganada a un nuevo megaproyecto al estilo de los años 50. Por esta razón, la puesta en marcha del nuevo teleférico puede resultar una buena o una mala noticia dependiendo del buen uso que tanto INPARQUES (organismo gubernamental encargado del manejo de los Parques Nacionales) como la comunidad hagan del servicio.
(La foto inicial: Se puede ver hasta aproximadamente 3,000 visitantes dentro del parque nacional en las horas de mayor afluencia. )
ParksWatch: Marzo del 2002