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Mapa de la Gran Ruta Inca en Perú, áreas protegidas y zonas con prioridad para la conservación. Folleto: The Great Inca Route.

Antes de la llegada de los españoles al Perú en 1532, la Gran Ruta Inca era una serie de 8500 km de caminos que abarcaban desde la ciudad de Pasto, en el extremo sur de Colombia, hasta la ciudad de Talca, en el centro de Chile. Estos caminos unían todo el Imperio Incaico. Hoy en día sólo queda un 25% visible, el resto ha sido destruido o ha desaparecido. Las únicas partes en buenas condiciones de esta red vial milenaria son las que están escondidas en  recónditos parajes alto andinos y que aún son utilizadas por los descendientes de sus creadores. Los diferentes grupos étnicos y comunidades campesinas que han heredado el Capaq Ñan, como es llamado este circuito en Quechua, sobreviven en la más cruda pobreza.

De las cien ecoregiones identificadas en América del Sur, la Gran Ruta Inca atraviesa 15 de ellas. Sus caminos, además, cruzan entre sus 1,000 a 4,500 msnm y pasan por o cerca de ocho áreas protegidas en el Perú y otras tantas en los países vecinos. Esto quiere decir que su valor no es únicamente cultural, sino también natural. Al estudiar estas dos dimensiones de la Gran Ruta Inca, La Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) y Conservation International optaron por desarrollar un proyecto conjunto a través de un plan de desarrollo sostenible que ayude a las poblaciones vulnerables y conserve la biodiversidad a lo largo de los caminos. Se piensa revitalizar la ruta para explotar sus atractivos culturales, arqueológicos y sus recursos naturales por medio de actividades turísticas. Miles de poblados se beneficiarán de los ingresos que genere el nuevo despertar de la Gran Ruta Inca.

El Paisaje Natural

El Director Regional de la UICN para Sur América, Miguel Peirano, mencionó en el World Parks Congress 2003 en Durban, Sud África, que \”la protección de la ruta es esencial para la preservación de algunos de los ecosistemas más frágiles del mundo.\”(1) Las ecoregiones más amenazadas por donde pasa la ruta en el Perú son las yungas peruanas y el bosque seco del Marañón. Además, se pueden observar varias especies animales en vías de extinción en las áreas protegidas que la Gran Ruta Inca atraviesa, como la vicuña (Vicugna vicugna), el guanaco (Lama guanicoe), el oso andino o de anteojos (Tremarctos ornatus), el cóndor de los Andes (Vultur gryphus), la vizcacha (Lagidium viscacia) y el flamingo (Phoenicoparrus andinus).  Estas áreas incluyen un World Heritage Site, tres reservas de biosfera, tres sitios RAMSAR y otras cinco reservas nacionales.

El objetivo general del proyecto es desarrollar una Red de Áreas Protegidas asociadas con la Gran Ruta Inca (RAPAGRI) que integre los seis países que recorrieron los Incas: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Es probable que sean creados varios corredores biológicos como parte de este trabajo.

La importancia de la conservación de la biodiversidad de la Gran Ruta Inca también se refleja en la agricultura de los Andes. Cada poblado andino cultiva un diferente tipo de producto de acuerdo al piso ecológico en el que se encuentra. Esto se debe a que los microclimas en el Ande varían de acuerdo a la altura. \”Las comunidades campesinas cosechan más de 3,000 variedades de papa, 2,500 variedades de quinua y 1,000 clases distintas de maíz\”.(2) La Gran Ruta Inca servía como ruta de distribución e intercambio de los miles de tipos de semillas. Es por eso que también se le llama \”el antiguo camino de las semillas.\” Sin embargo, con el tiempo y el ingreso de semillas desarrolladas y transformadas genéticamente para el comercio, esta costumbre milenaria se ha perdido y las comunidades han quedado aisladas. El proyecto pretende volver a revivir esta actividad económica tradicional y fomentar la comunicación entre poblados.

La Pachamama

El paisaje natural siempre ha tenido una dimensión sagrada para las poblaciones andinas. La madre tierra, que le da alimento a quienes la siembran, cuidan y cosechan, fue llamada \”Pachamama\” por la cultura incaica. Este concepto engloba al hombre, a la tierra en sí, y al manejo de los recursos naturales basado en prácticas antiguas de conservación. La Pachamama fue el pilar sobre el que se desarrolló la relación entre los individuos en sociedad y el medio ambiente. Se espera que éste sea la base del modelo de desarrollo sostenible del proyecto Gran Ruta Inca, el cual piensa integrar la sabiduría antigua para conservar lo sagrado con una noción moderna de manejo de áreas protegidas.

Ricardo Espinosa, \”el caminante,\” ha recorrido alrededor de 4,000 kms. de la Gran Ruta Inca a pie durante cinco meses y medio. Ha sido, quizá, el único que ha visto a qué realidad se aplicará el proyecto. \”El conocimiento tradicional que se desprende de los 20 000 años de experiencia del hombre en los Andes está ahí. Son manifestaciones vivas de la cultura andina que muestran en su paisaje un constante diálogo con lo sagrado. La revaloración de la Gran Ruta Inca va a ser un espacio intercultural para explorar y valorar la cosmovisión del pasado y del presente.\”

Espinosa trabaja para que el turismo en este proyecto sea lo que promueva el desarrollo sostenible de los pueblos andinos a través de una experiencia trascendental para los turistas. Sus aliados en este afán son la UICN, Conservation International, Latin American and Caribbean Network of Environmental Funds, RedLAC, The Mountain Institute y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-Perú.

Contra el Tiempo

Varias amenazas atentan contra este proyecto de vida para los habitantes de los Andes. A lo largo de la Gran Ruta Inca se encuentran importantes construcciones arqueológicas y muchas pequeñas ruinas olvidadas. Según Espinosa, hay cien sitios arqueológicos de primer nivel.3 La mayoría han sido destruidos por huaqueros y extractores de reliquias, o erosionados y enterrados por las duras condiciones climáticas del altiplano. A parte de estos peligros, las construcciones de pistas, concesiones mineras y los diversos tipos de explotación de recursos naturales son una amenaza latente.

El presupuesto para desarrollar el proyecto en el Perú es de $ 2,350,000 dólares.4 Además, es necesario tener estrategias regionales para cada lugar y establecer prioridades y cuidados necesarios de acuerdo a las sensibilidades locales. Las coordinaciones se deben realizar en labor conjunta con organizaciones nacionales, municipalidades, propiedades privadas, entre otros. Queda mucho camino por recorrer.

ParksWatch – Perú: Diciembre del 2003

Por: Inés Vera

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Notas:

1 Session Report September 13, del World Parks Congress 2003, Durban, Sud África.
2 Ibid.
3 \”El Camino Inborrable\”  En: Revista Caretas 24 de mayo del 2001. Edición # 1671, Lima, Perú.
4 \”The Great Inca Route\”, material entregado durante la presentación del proyecto La Gran Ruta Inca en el  World Parks Congress 2003 sostenido en Durban, Sudáfrica.