Durante una expedición de un mes en el Parque Nacional Alto Purús,
ParksWatch descubre evidencia de actividades ilegales que amenazan destruir
una de las áreas naturales más intactas del mundo.
En los Departamentos de Ucayali y Madre de Dios, el Parque Nacional Alto Purús cubre 2´510,694. 41 ha. DS. 040-2004-AG, 20/11/04

Río Cujar (Fotos (c) Diego Shoobridge)
El objetivo general del parque es conservar una muestra representativa de bosque húmedo tropical, sus zonas de vida transicionales y especies de flora y fauna endémicas y amenazadas.

Protege el área donde habitan indígenas voluntariamente aislados. Conserva cursos de agua y los valores y servicios ambientales que provee. Preserva la riqueza y belleza paisajística de la región.

El objetivo general de la Reserva Comunal es conservar la diversidad biológica del área y promover el manejo sostenible de los recursos para beneficio de las poblaciones locales en el área de influencia.

La Reserva Comunal busca fortalecer las capacidades locales en la gestión del área y en acciones de conservación y manejo, manteniendo una relación armónica con las poblaciones circundantes.

Extracción ilegal de madera por el sector oeste del área protegida. Concesionarios vecinos extraen caoba del interior del parque nacional y la hacen pasar como madera de su concesión.

Vista aérea de asentamiento ilegal de madereros en el interior del parque nacional. Centro de operaciones desde donde extraen madera del interior del área protegida. Fotos (c) ParksWatch.

Los comerciantes mestizos de Puerto Esperanza habilitan a pobladores nativos con combustible y víveres para que estos cacen en el área protegida y les provean carne de monte y pieles para la venta.


Los pobladores nativos tradicionalmente se han dedicado siempre a la caza de subsistencia para cubrir sus necesidades de alimentación. Los comerciantes incentivan una cacería no sostenible, fomentando inclusive la matanza de especies amenazadas o en peligro de extinción. Al visitar las comunidades se observa gran cantidad de pieles de jaguar secándose para su posterior venta. A pesar de ser un negocio ilegal, hay una extracción subrepticia de pieles de jaguar que van hacia Pucallpa y otros mercados.

Refugios con fogón de nativos en aislamiento voluntario en el río Cujar, prueba irrefutable de su existencia. La categoría de parque nacional sí protege a estas poblaciones nómades, mientras que una reserva territorial carece de una autoridad sectorial competente que la gestione. La norma de creación del parque nacional contempla la protección de estas poblaciones.


Canastas usadas por los nativos en aislamiento. Más refugios en el interior del bosque. Fotos:DS-PW.
Ante el hecho de un encuentro fortuito con los nativos en aislamiento voluntario, se tuvo que dar media vuelta y cambiar de camino, en lugar de cruzar el varadero del río Cujar al río Sepahua para investigar extracción ilegal de madera. Por respeto a estas poblaciones, a las normas del área protegida y por razones de seguridad, se dio media vuelta cancelando el viaje en un acto de responsabilidad.
ParksWatch-Perú, enero del 2005