El desarrollo sostenible es el uso integrado de los recursos naturales para satisfacer las necesidades de las generaciones presentes asegurando el futuro. Experiencias de este tipo de manejo se llevan a cabo por poblaciones que habitan los bosques secos y que son conscientes que la forma más viable de aprovechar sus recursos naturales es no degradándolos. La Asociación para la Investigación y el Desarrollo Integral AIDER, ejecutó un proyecto de desarrollo sostenible en la Comunidad Campesina José Ignacio Távara Pasapera de Piura, hogar de 74 familias en condición de pobreza. Para los comuneros, la experiencia fue un cambio radical en su estilo de vida. Ahora trabajan con los recursos de su bosque seco sin destruirlo, con cultura de conservación y una calidad de vida mejor. Estos mismos resultados pueden lograrse en poblaciones que circundan las áreas protegidas de la Reserva de Biosfera del Noroeste aplicando la estrategia de desarrollo sostenible a través de proyectos que ayuden a reducir la presión sobre el bosque.
Los bosques secos en el Perú se extienden hasta el departamento de Lambayeque en el norte del país. Destacan por su densidad vegetal y características ecológicas. Sin embargo, las actividades malas llevadas de la población que habita en sus alrededores contribuyen con su deforestación y degradación.
\”El uso irracional ha sido y es aún una constante en la mayoría de la Reserva de Biosfera del Noroeste. El aprovechamiento forestal es así mismo insostenible en la mayor parte de los casos, donde no se está implementando planes de manejo forestal; cada vez son más extensas las áreas que muestran cambios en la calidad de la cobertura vegetal. Se puede observar zonas de bosques remanentes con limitaciones para su regeneración, o áreas totalmente taladas. A esta presión se suma la ganadería que con su sistema itinerante de sobre pastoreo y quema degrada el suelo. La tendencia es hacia la desertificación y pérdida del capital forestal de la zona.\” (1)
Los comuneros de los bosques secos viven en una constante lucha para conseguir alimento, energía y vivienda. El esfuerzo por subsistir los lleva a talar indiscriminadamente el bosque, al sobre pastoreo y la expansión de terrenos agrícolas sin conciencia de conservación. \”Estas actividades se realizan con muchas deficiencias, y no permiten que las comunidades superen sus niveles de pobreza. Por el contrario, se convierten en depredadores de los recursos naturales que el bosque les ofrece. Esta es una situación alarmante, pues se trata de un ecosistema frágil, que puede ser rápidamente desertificado por la actividad humana\”.(2) Al eliminarse la cobertura vegetal, se desencadenan procesos erosivos que convierten a los bosques secos en dunas sin recursos naturales.
La Experiencia de la Comunidad Campesina José Ignacio Távara Pasapera
En 1996, AIDER trabajó en un proyecto de plan de manejo integral participativo con una propuesta viable y sostenible para la población de la Comunidad Campesina José Ignacio Távara Pasapera, ubicada en el departamento de Piura. Esta asociación asumió la tarea de mejorar la calidad de vida de la población y salvar este ecosistema. Principalmente, se reordenaron las actividades económicas para obtener ingresos basándose en el desarrollo sostenible de los bosques secos. Las acciones de control en pro de la preservación debían ser llevadas a cabo por los usuarios directos de los recursos naturales. Es decir, por el productor agrícola, ganadero o forestal. Para esto fue necesario poner en práctica un proceso educativo que impulsara la conciencia de la conservación.
AIDER implementó planes de manejo forestal y silvoganadero. Un primer paso fue crear comités de gestión con directivos responsables y miembros activos. La visión de desarrollo local que manejaban consistía en que los bosques secos y las familias residentes debían ser atendidos simultáneamente. El plan de manejo forestal diseñado tenía como propósito recuperar las áreas degradadas y deforestadas por medio de la identificación y la aplicación de diferentes técnicas de reposición forestal. Además, la producción sería sostenida en las áreas de adecuada cobertura vegetal.
Una vez que el bosque seco respondió positivamente a este manejo, se pasó a recolectar la algarroba, fruto del algarrobo. Este es el recurso natural más valioso del ecosistema. Según el reconocido doctor en ciencias naturales, Antonio Brack Egg, \”posee un alto valor nutritivo único en el mundo.

La algarroba recolectada se almacena en cuartos de adobe construidos por la comunidad (foto: Inés Vera)
La algarrobina que se produce con el hervor de la fruta es un preparado típico de origen peruano, posee azúcares y minerales importantes para la dieta humana. Otro producto de la algarroba es la harina de algarroba, ingrediente fundamental para la alimentación del ganado. Por estas cualidades, Brack insiste en que \”el algarrobo en pie vale más que el algarrobo tumbado y vuelto carbón.
La experiencia de AIDER generó un nuevo modelo de sustento basado en la venta de algarroba y sus productos derivados. Además, introdujo la cultura de almacenamiento. Se construyó en la empresa comunal un espacio donde armar pacas de forraje para ser utilizadas como alimento para ganado en épocas de sequía, cuando hay escasez de algarroba y pastizales.
Otra actividad económica que se desarrolló de manera sostenible con la ayuda de AIDER fue la silvoganadería. El Ingeniero Vicente Merino sostiene: \”Siempre se ha creído que los ovinos y las cabras destruyen los bosques. Sin embargo, es el hombre quien no sabe controlar esta actividad de crianza para no depredar el medio ambiente.\” Así, buscando un adecuado aprovechamiento de las praderas y pastos se desarrolló una estrategia.
El primer paso fue hacer un diagnóstico pecuario rural participativo y un ordenamiento territorial en el que se pudiera estudiar la evolución productiva de la pastura (para observar la capacidad de carga por hectárea). Además, se crearon calendarios sanitarios de vacunación, botiquines veterinarios y un fondo rotativo pecuario comunal. Las familias beneficiadas recibieron asistencia técnica y charlas de capacitación. El manejo silvoganadero bien conducido y desarrollado está permitiendo la recuperación de los bosques.
Finalmente, los cambios dieron resultado. Se transformó el sistema de crianza extensiva a semi-extensiva. Esto permitió el pastoreo rotativo y controlado. Y a falta de alimento, se enseñó que la biomasa forrajera del bosque podía salvar al ganado en épocas de escasez. Pero definitivamente, el logro más importante fue crear una conciencia colectiva sobre el manejo de los recursos del bosque para la comunidad y el ganado.
El reto del desarrollo sostenible fue cumplido por la Comunidad Campesina José Ignacio Távara en el año 2000. Desde entonces, AIDER ha dejado el uso de los recursos naturales del bosque totalmente bajo la responsabilidad de la comunidad. Las familias involucradas ahora disfrutan de una mejor calidad de vida debido al valor agregado de sus productos. Ha mejorado la dieta familiar y se ha aliviado la pobreza. Ahora, la próxima meta es poner a disposición de otras comunidades los conocimientos obtenidos a partir de esta experiencia ejemplar.
Las comunidades de la Reserva de Biósfera del Noroeste, al enfrentarse a la misma problemática que sus vecinos de Ignacio Távara, podrían usar como referencia este ensayo exitoso de desarrollo sostenible en su región, sobretodo porque la zona que habitan ha sido calificada como de máxima prioridad para la conservación. El ecosistema de los bosques secos es frágil y tiene el tiempo en su contra. Los recursos naturales que ofrece deben ser conservados para el beneficio de los pobladores vecinos y de la biodiversidad.
ParksWatch-Perú: Noviembre del 2003
Por: Inés Vera
_____
Notas:
1 Instituo Nacional de Recursos Naturales, INRENA Tumbes, Perú. Junio, 2001
2 AIDER \”Recuperación y Producción Sostenida de Bosques y Praderas, un Medio de Lucha contra la Desertificación y la Pobreza\” Lima: AIDER. Lima, 2001