ParksWatch

                Concentración de buses, autos y camionetas de transporte de turistas

El turismo es uno de los ejes de desarrollo de mayor auge en el Perú y el Parque Nacional Huascarán forma parte importante de la oferta turística de ese gran eje. Brinda distintas alternativas para realizar diversos programas de turismo como ecoturismo o turismo ecológico, turismo vivencial, de aventura,  de alta montaña, turismo místico, cultural, etc. Para evitar impactos y la influencia negativa de las operaciones turísticas sobre el entorno natural y social se requiere que estos programas obedezcan a estudios de impacto ambiental que determinen rutas de acceso establecidas y normas de conducta para tener un mejor manejo y control permanente sobre los visitantes en el Parque.

En la actualidad, este manejo no se está realizando de forma efectiva, pues existe infinidad de operadores de turismo informales que entran al parque por distintos caminos e ignoran los reglamentos de conservación establecidos. Por otro lado, la cantidad de guardaparques que tiene el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) para el cuidado del parque, no es suficiente para controlar una zona tan extensa, peor aún, según guías oficiales, estos no logran imponer su autoridad ante cualquier informal.

A diferencia del Santuario Histórico de Machu Picchu, que cuenta con sólo cuatro accesos controlados de forma constante, el Parque Nacional Huascarán, tiene la problemática de poseer más de cuarenta accesos entre pistas, caminos de herradura y trochas carrozables, lo cual hace prácticamente imposible tener un control adecuado del tránsito turístico en todo el área.

De otro lado, existe un fuerte conflicto entre el parque y algunas comunidades campesinas, quienes se disputan la administración de los recursos turísticos dentro del área protegida . Es el caso de  la comunidad campesina de Cátac, punto obligatorio por el que hay que pasar para visitar Pastururi, destino turístico de gran importancia en la región. Esta comunidad se encuentra en litigio con el Estado Peruano hace más de dos años, alegando que “esa es su quebrada y nadie tiene derecho a utilizar un recurso que les pertenece”. Este punto de vista podría ser entendible, pero en contrapartida podría desatar un efecto multiplicador ante otras comunidades, las cuales implementarían cobros por el ingreso al parque en su sector correspondiente, ocasionando conflictos en el sistema administrativo del parque. Por un lado las comunidades no cuentan aún con la capacitación adecuada para realizar  una buena gestión administrativa de sus recursos turísticos y por otro la administración del parque dejaría de percibir ingresos, lo cual afecta su funcionamiento y de paso a todo el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

A esta problemática obedece el hecho que algunas comunidades coloquen tranqueras en sus quebradas y realicen cobros a quienes tengan la necesidad de transitar por ahí, ocasionando la incomodidad del turista. Este tiene que pagar “peajes” colocados por las comunidades campesinas y comités de usuarios de pastos, quienes se han convertido en un ente regulador informal que no deja pasar a nadie si no paga por ello, así tenga un boleto emitido por la administración del Parque, sea un guarda parque, un funcionario de INRENA, o sea quién sea.

                              Alquiler de caballos a los turistas en Pastoruri.

Existen ONGs vinculadas a grupos de interés y de poder político que han pasado por encima del INRENA para llevar a cabo  sus operaciones. Construyeron refugios de montaña en distintas quebradas dentro del Parque y comenzaron sus actividades bajo sus propios principios, generando conflictos con pobladores vecinos y operadores de turismo.  Los refugios generan así mismo dificultades ambientales en el parque, según miembros de la Casa de Guías de Huaraz, no se realiza un control con respecto al cuidado del medio ambiente en aquellas instalaciones.

El problema es más complejo en relación a las implicancias sobre las operaciones turísticas. Las construcciones que inicialmente fueron destinadas a ser “refugios de montaña”, lo cual  significa brindar un techo dónde pernoctar a los montañistas en su largo ascenso a los nevados de la cordillera blanca, ahora no se limitan sólo a albergar a los expedicionarios, si no que ofrecen comida y bebida a precios exorbitantes, prestan servicio de porteadores, alquiler de animales de carga, cocineros y guías de montaña, ocasionando un terrible problema al dejar sin trabajo a gran cantidad de personas que por años se dedican a esto para sobrevivir y que pertenecen a casas de guías legales que han funcionado desde hace mucho tiempo. Tanto en la ciudad de Huaraz como en las distintas quebradas de acceso al parque se ha comprobado el descontento existente por parte de quienes se ven afectados en sus actividades laborales ante la aparición de este tipo de competencia que, aparentemente, buscaría monopolizar la prestación de servicios turísticos de alta montaña en el Parque Nacional  Huascarán.

Según César Moreno Huerta, Presidente de la Cámara de Turismo de Huaraz, la ONG Matogrosso, pretendería construir un refugio de montaña al pie del nevado Alpamayo, bajo el nombre de Centro de Control y Monitoreo de Glaciares, en lo que sería una estrategia para seguir expandiendo su presencia y prestación de servicios turísticos. Es necesario decir, que la competencia siempre es buena, pero en este caso, existe un evidente desequilibrio en la balanza, puesto que dicha ONG contaría con apoyo político para cumplir con su cometido de expansión comercial.

Cabe destacar que el caso del Parque Nacional Huascarán no es el único, ya que en la mayoría de parques nacionales del Perú existen problemas como los ya descritos. Es necesaria la generación de campañas para promover una “cultura turística” a nivel nacional, así como la implementación de acciones y estrategias que se encarguen no sólo de promover el turismo en nuestro país, si no que establezcan y hagan cumplir las leyes y reglamentos de administración turística y el adecuado manejo del medio ambiente a los principales actores involucrados en estas actividades.  

Por:  Guido Vidal Stiegler

ParksWatch – Perú:  Octubre 2005