El Ávila tiene un gran valor paisajístico para la ciudad de Caracas además de ser un reservorio de flora y fauna (foto © César Aponte)
La Serranía de El Ávila fue decretada como parque nacional en el año de 1958 con la finalidad de preservar áreas verdes adyacentes a la Zona Metropolitana de Caracas, la capital de Venezuela. Estas áreas actúan como agentes moderadores de la contaminación ambiental, como fuentes de agua potable y como áreas de recreación y esparcimiento para los habitantes y visitantes de la ciudad.
El reciente anuncio de una posible modificación de linderos de esta importante área protegida ha sido vista por el sector ambientalista como una amenaza para su conservación. La propuesta de desafectar 3.500 hectáreas de este parque nacional, fue conocida a través de los medios de comunicación el pasado 6 de septiembre mediante declaraciones del Arquitecto Pietro Vallone, Presidente del Instituto Nacional de Parques (Inparques). La finalidad de esta medida es construir viviendas para la población del estado Vargas, región que se vio afectada por un deslave en el año 1999. Según Vallone, el proyecto incluye subir el lindero del parque desde los 120 metros de altitud hasta la cota 240, excluyendo áreas que “tienen ningún o poco valor ambiental, así como otras que están invadidas”, donde “no hay bosques, solo hay pastizales y mucho deterioro”. La propuesta también incluye integrar 7.500 hectáreas ubicadas en el sector de Carmen de Uria y en el extremo este del parque cerca de la población de Birongo, para abarcar zonas de gran importancia ambiental cercanas al Monumento Natural Cueva Alfredo Jahn.
El sector ambientalista ha fijado posición al respecto y se han pronunciado en contra de esta medida organizaciones como Tierra Viva, Vitalis, la Federación de Organizaciones y Juntas Ambientalistas de Venezuela, el Colegio de Ingenieros de Venezuela, profesores universitarios, ex – funcionarios de Inparques y un ex – Ministro del Ambiente, entre otros. Muchos son los argumentos presentados en contra de la propuesta de desafectación, comenzando porque es difícil reconocer que áreas tienen mayor o menor valor ambiental. En el caso de las zonas deterioradas por la acción humana, perfectamente pueden recuperarse en lugar de seguir construyendo o deteriorando, por lo que es delicado usar este criterio para proponer una desafectación. Igualmente un nuevo trazado de los límites de un área protegida significaría un mal precedente frente a pobladores e invasores de este y otros parques nacionales, puesto que de alguna manera incentivaría este tipo de asentamientos para luego desafectar las tierras ocupadas.
También existe el temor de que el crecimiento urbano posterior a la desafectación sea descontrolado y que el nuevo límite se vea afectado por las invasiones. Además se estaría concentrando aún más la población de Vargas, puesto que se plantea construir 30 mil viviendas en las 3.500 hectáreas a desafectar. Hay que considerar que la estrecha franja del litoral de Vargas obliga a que cualquier intervención deba hacerse con cuidado, más aún cuando las características geológicas hacen que los terrenos sean inestables, además del alto costo que tiene el llevar el servicio de agua potable más allá de la cota 120. La vulnerabilidad geológica de la zona ha sido estudiada, y a raíz del deslave de 1999, tres universidades realizaron estudios para la reconstrucción del estado tomando en cuenta sus características naturales. Estos planes no se ejecutaron y se encuentran archivados.

A la izquierda de la foto pueden observarse algunas de las viviendas no planificadas ubicadas en los linderos de El Ávila que se quieren modificar (foto © César Aponte)
Los parques nacionales fueron creados para proteger especies y ecosistemas, resguardar importantes recursos paisajísticos así como espacios para la recreación y el esparcimiento de la población. Además garantizan las fuentes de agua potable y evitan el crecimiento urbano hacia zonas inestables.
El presidente de Inparques renunció el 12 de septiembre teniendo aún la convicción de que la desafectación y la construcción de viviendas en el Ávila constituyen una solución idónea para el problema habitacional de Vargas.
ParksWatch – Venezuela considera que esta es una oportunidad para discutir todas las alternativas disponibles para resolver el problema habitacional sin perjudicar al Parque Nacional El Ávila, puesto que es un importante reservorio de flora y fauna de todos los venezolanos.

Existen una significativa ocupación humana y actividades agrícolas en las adyacencias de la Cueva Alfredo Jahn, área de posible expansión del Parque Nacional El Ávila (foto © Rodolfo Castillo)
Los habitantes de Caracas y Vargas podrían hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría con el clima, la contaminación de la ciudad y su esparcimiento si El Ávila no fuera un área natural protegida?
ParksWatch – Venezuela: Octubre 2005