ParksWatch

                             Cráter del Parque Nacional Nevado de Toluca

El Parque Nacional Nevado de Toluca se puede considerar críticamente amenazado, ya que actualmente no puede asegurar la protección y mantenimiento de su diversidad biológica. Durante los trabajos recientes del foro de esta área protegida, realizados en el Instituto Tecnológico de Toluca, ParksWatch pudo ratificar ese hecho, al conocer los resultados y presentaciones de autoridades como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (CEPANAF), del Estado de México.

Decretado en 1936 con una superficie de 46,784 hectáreas a partir del límite inferior de los 3,000 msnm, el Nevado actualmente atraviesa por una etapa crítica debido a las graves amenazas que desde su creación se han desarrollado y cada día se hacen más grandes. Destacan las más conocidas por las autoridades y la gente en general: tala ilegal, pérdida de suelo, falta de definición de la tenencia de la tierra, cambio de uso de suelo, agricultura y ganadería en tierras con pronunciadas pendientes y de vocación forestal; y falta de personal capacitado en campo para el manejo, vigilancia y conservación de los recursos. A esto se agrega la destrucción y el saqueo de sitios arqueológicos que alguna vez albergó la montaña.

Se observa el avance de la frontera agrícola por encima de la cota de 3,000 m, y por otra parte los asentamientos poblacionales irregulares en zonas forestales

A pesar de todo esto, las instituciones no bajan la guardia y año con año realizan acciones como las de reforestación, vigilancia hasta donde es posible, y de conservación de suelo, entre las más importantes. Sin embargo, amenazas como la tala hormiga han sido tan efectivas, que el impacto es difícil de cuantificar. La tala ilegal a mayor escala para aprovechar la madera en rollo, está mejor organizada y los mismos habitantes locales hablan acerca de las ventajas de que no haya puestos de revisión permanentes en los sitios aledaños al bosque, además de contar con teléfonos celulares por los cuales, casi de forma inmediata, se puede alertar de los operativos de revisión.

Sin la presencia de los guardabosques, se llevan a cabo programas de saneamiento forestal, donde los mismos habitantes comentan que se aprovechan tanto árboles plagados como sanos.

En cuanto al tema forestal y la deforestación, es inaceptable que prácticas como la tala de arbolado joven se realicen en comunidades como Zaragoza, en el municipio de Calimaya; en Agua Amarga y Porfirio Díaz, municipio de Coatepec Harinas; en Totolmajac de Villa Guerrero; y en San Pedro Tlanixcose de Tenango del Valle. Los usos más frecuentes de esa madera clandestina son para la industria de la construcción y en los trabajos de la hortifloricultura como estacas. En este nivel de destrucción, acciones como la reforestación y la de conservación de suelos, emprendidas por dependencias de gobierno y de la sociedad civil, con grandes esfuerzos humanos y económicos, se van prácticamente “a la basura”. De esta forma, los procesos de restauración del bosque nunca cerrarán su ciclo y se  seguirán perdiendo los bosques, mientras que los usos de suelo agrícola y ganadero ganan terreno.

Foto © PROFEPA, 2005. Prevalecen actividades ilegales como la tala de arbolado joven para su uso como estacas en la horticultura.

      Ni el cráter del Nevado se salva de la ganadería de altura a más de 4,500 m.

Las limitadas capacidades técnicas de los guardabosques y su reducido número, hacen del Nevado de Toluca un blanco fácil para quien pretende afectarlo en su biodiversidad o riqueza cultural. Se requiere de capacitación a las personas que atienden a los visitantes para que ofrezcan toda la información que sea posible, y así, los turistas puedan tener una verdadera dimensión de lo que están observando. Las posibilidades son muy vastas, ya que se pueden abordar temas tan interesantes como la vulcanología, la arqueología de montaña, la biodiversidad y el paisajismo, entre muchos más.

Como ya podemos ver, oportunidades como el ecoturismo han sido poco entendidas y aprovechadas de manera seria. También es el reflejo de lo complicado que puede resultar la implementación de proyectos, en lugares donde las comunidades rurales se encuentran en una gran trama de problemas culturales y de tenencia de la tierra, donde la figura del decreto de Parque Nacional sólo ha sido de papel y ahora es letra muerta, prevaleciendo la ingobernabilidad.

El Nevado representa un sitio ideal para la práctica de deportes de alto rendimiento físico, así como para el montañismo y paisajismo. Estas actividades de bajo impacto ambiental, solo requieren de algunas mejoras en las instalaciones del parque y en la calidad de los servicios ofrecidos.

Actualmente la CEPANAF y la SEMARNAT proponen la recategorización del parque, con la finalidad de permitir el uso y manejo sostenible de los recursos naturales. Sin embargo, cualquier otra categoría de protección propuesta no va a garantizar que el bosque sea bien manejado y conservado, hasta no reforzar aspectos críticos como el número de personal asignado a la vigilancia y de atención al público perfectamente calificado para esa labor, además de fomentar programas de restauración y conservación. Se debe detener la proliferación de aserraderos y madererías que en los alrededores del Nevado suman más de 100. Así mismo, hace falta aplicar la ley ambiental de forma ejemplar a quienes violen las leyes y reglamentos. Un ejemplo claro donde priva la ingobernabilidad es en la creación de nuevos centros de población en tierras de vocación forestal, y en la explotación ilegal de minas dentro de la cota de los 3,000 msnm. Se deben incentivar y apoyar proyectos de investigación con especies clave como el conejo de los volcanes o teporingo (Romerolagus diazi), con las colonias de mariposas monarca (Danaus plexippus) y, muy importante, estudiar los ecosistemas de pastizal alpino de los que hay poca información.

En minas como ésta se explotan sus recursos naturales dentro de los límites del parque.

Con todo lo antes mencionado, queremos crear conciencia y que todos visualicemos que, de no llevar acciones de fondo antes de la recategorización, tal vez, sólo estaremos acelerando aún más, su proceso de destrucción. El gobierno del Estado de México y el Federal, tendrán que dar un valor prioritario a los problemas que enfrenta el Parque Nacional Nevado de Toluca, como lo han hecho en otras áreas naturales que ya se atienden por su grado de amenaza, entre ellas, Mariposa Monarca y Montes Azules. No es ningún secreto que del Nevado dependen varios servicios ecológicos como el agua y la regulación del clima, que a su vez activan directamente el desarrollo económico de ese estado y en menor grado del Distrito Federal. Los sectores mayormente favorecidos son el de la producción primaria, como la agricultura y ganadería, y el industrial, además de los beneficios que el parque aporta a la calidad de vida y al bienestar social.


ParksWatch-México:  Octubre 2005

Fotografías © Gerardo Carreón A.