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                        Zambullidor de Junín, foto: Atlas Departamental del Perú.    

La Reserva Nacional de Junín (53,000 Has), declarada en emergencia ambiental en el año 2002 por la Ley 27642 (1), continúa en la misma condición de peligro después de dos años. A 4,100 msnm, el suelo del Lago de Junín o Chinchaycocha, que cubre la mayor porción del área protegida, está contaminado en un 80% por metales sedimentados, según la investigación académica realizada por el Ing. Juan Castillo Paredes de la Universidad Nacional de Trujillo: \”Las conclusiones revelan la presencia de hierro, cobre, cadmio, mercurio, arsénico y plomo en valores superiores a los máximos permisibles\” (2).  Esta reserva es considerada como una de las zonas de conservación más importantes del Perú en lo que se refiere a diversidad de aves alto andinas que habitan en un mismo ecosistema. Sin embargo, su especie representativa, el Zambullidor de Junín (Podiceps taczanowskii), se encuentra a punto de desaparecer. El último censo de hace dos años confirmó la existencia de tan sólo 160 aves de esta especie.

Historia Minera

La contaminación del Lago Chinchaycocha empezó a principios del siglo pasado con la presencia de la empresa Cerro de Pasco Corporation. Con los años se instalaron otras empresas mineras como Centromín Perú S.A., Sociedad Minera El Brocal y la Compañía Minera Aurífera Aurex, todas estas dedicadas a la extracción poli metálica. Sus relaves desembocaban en el Río San Juan, principal afluente del lago. La contaminación continuó hasta 1994 cuando se creó la Ley Nº 004-94-EM/DGAA (3) de protección al medio ambiente, sin embargo, hasta el día de hoy el cauce del Río San Juan muestra sedimentos de hidróxido de fierro.

Desde 1994, el Ministerio de Energía y Minas ordenó a las empresas mineras el cumplimiento de sistemas para la recuperación ambiental del Lago Junín y el Río San Juan. Las mineras Centromín y Volcán Compañía Minera SA implementaron procedimientos de separación de aguas neutras, estudios de impacto ambiental, manejo de efluentes de la mina de zonas industriales y domésticas, y cumplieron con bombear aguas ácidas fuera del Río San Juan. Hoy en día, Volcán (propietario de Centromín) y Brocal depositan sus relaves en piscinas donde el agua es procesada para neutralizar los elementos tóxicos; pero el verdadero problema ambiental aún no se ha solucionado. Los residuos sedimentados en el Río San Juan -acumulados en el transcurso de los años- continúan desplazándose hacia el Lago Junín en distintas temporadas estacionales por medio del agua y el aire.

Problemática Ambiental

El Ing. Elvis Pineda, Gerente General de la consultora y asesora ambiental ECOMUL SAC y especialista en desarrollo rural y ecología, explica que los vestigios se encuentran en condición de contaminación pasiva. En los meses sin lluvia (septiembre, octubre y noviembre) los sedimentos contaminan la atmósfera, suelos, pastos naturales y viviendas de las zonas pobladas. Durante la temporada de lluvias, la crecida del Río San Juan lava su cauce de los sedimentos de hidróxido de fierro hacia el Lago Junín.

El factor principal que agrava la contaminación e imposibilita la solución de este complejo problema ambiental es la represa de Upamayo, situada en el delta de Upamayo, donde nace el efluente del Lago de Junín: el Río Mantaro.  La represa es la fuente de energía para la hidroeléctrica de la zona. Sin embargo, desde su creación los índices de contaminación en los suelos y desaparición de especies han aumentado. Y es que cuando se llena la represa -al cerrar sus compuertas para la temporada sin lluvia- no sólo fluye más el cauce del río que lleva consigo el hidróxido de fierro, sino también las especies de aves no llegan a reproducirse. Al elevarse el nivel del agua, los nidos se inundan y pierden la oportunidad de procrear hasta el año siguiente cuando se repite la misma situación.

Biodiversidad Alto Andina

Las generaciones de campesinos han visto como su ecosistema se ha ido destruyendo paulatinamente. Antes de la \”catástrofe ecológica\”, como la llaman los pobladores,  el lago servía como una despensa para las comunidades. Se alimentaban de aves, ranas, peces y huevos por medio de la caza, pesca y recolección. Esto les permitía sobrevivir durante la época en que la ganadería, su actividad económica principal, no producía suficiente alimento. Hoy en día, la situación es distinta. Con suerte atrapan un pez, casi no hay ranas y la densidad poblacional de las aves ha disminuido tanto que está prohibido cazarlas.

La Reserva Nacional de Junín es conocida por albergar tres especies endémicas: el Zambullidor de Junín, la rana de Junín (Batrachophrynos macrostomos) y un pez bagre o challhua (Orestias elegans). Todas están en peligro de extinción, no sólo por la contaminación, sino también por otras causas: la población aledaña se alimenta de los huevos del zambullidor de Junín y pesca indiscriminadamente; la rana de Junín es el plato preferido de la zona y se consume aunque esté prohibido. 

El lago está conformado por una gran variedad de plantas emergentes y sumergidas que componen formaciones vegetales únicas en el mundo. Las especies predominantes son las poáceas, distribuidas en matas, como el crespillo (Calamagrostis sp). También se encuentran dos variedades del ichu común: Festuca sp y Stipu brachyfilla, además de totorales (Juncus andicola) que conforman islotes donde se desarrolla la especie mirmo (Scirpus californicus). Los pastizales alrededor del lago conocido como el césped de puna están conformados por cuatro especies: Calamagrostis vicunarum, Liambum sp, Hypochoeris sp.  y Malvastum sp.

Una de las razones fundamentales para preservar el ecosistema del lago es la diversidad biológica de aves alto andinas. El Lago de Junín es el hábitat del pato sutro (Anas flavirostris), pato jerga (Anas georgica), pato puna (Anas puna), la garza bueyera (Bubulcus ibis), la garza blanca (Casmerodius albus), la polla de agua (Gallinula chloropus), el yahavico (Plegadis ridgway) y el flamenco (Phoenicopterus chilensis). Todas estas son las aves más representativas de la zona reservada.

Entre las especies de tierra se encuentran la perdiz de puna (Nothoprocta omata), el cuy silvestre (Cavia tschudi), que habita en los totorales densos; el zorro andino (Pseudalopex culpaeus) y el zorrino (Conepatus chinga).

El Plan Chinchaycocha

Desde que se declaró a la Reserva Nacional de Junín en estado de emergencia, una Comisión Multisectorial Descentralizada del gobierno peruano y otros participantes del sector público (como universidades, empresas, comunidades, municipalidades) y ONGs han trabajado en esfuerzo conjunto para la elaboración del Plan Chinchaycocha. El propósito de éste es \”afrontar estructuralmente los impactos socio ambientales derivados de la actividad minera, energética y ganadera, así como de la carencia de servicios de saneamiento básico\” (4). El Ing. Gerardo de la Porta, de la empresa minera Volcán, explica que se han creado seis programas con un total de 87 acciones para solucionar exhaustivamente las demandas presentadas por la población de la zona. Para llevar a cabo este esquema de acción con éxito se ha implementado además un sistema de monitoreo sobre la aplicación del plan.

El primer paso es elaborar un diagnóstico sobre la condición en la que se encuentra el espacio de la Reserva Nacional de Junín y sus áreas de influencia en las provincias de Pasco y Junín. Luego, el Comité de Gestión Ambiental Chinchaycocha, compuesto por diversas entidades involucradas del sector público y privado, trabajará en cinco programas: Descontaminación; Vigilancia y Calidad Ambiental; Manejo del Agua (embalse y desembalse); Gestión de la Reserva Nacional de Junín y Compensación y Desarrollo Sostenible. Uno de los proyectos más importantes dentro del programa de Gestión de la Reserva Nacional de Junín es el Plan de Conservación del Zambullidor de Junín. Este cuenta con una secuencia de pasos ordenados: prevención, mitigación, compensación e investigación aplicada para salvar a esta especie endémica de la Reserva.

Entre las actividades de prevención se encuentran involucradas las empresas mineras. Estas serán continuamente evaluadas en el cumplimiento de las normas que evitan la contaminación del Río San Juan y el Lago Chinchaycocha. Además se regularán siempre los niveles del agua y se evaluará constantemente a la población del zambullidor de Junín. Las medidas de mitigación incluyen el tratamiento del agua y la determinación del estado en que se encuentran las diversas comunidades totorales del lago. La investigación se centrará en el estudio de los residuos de contaminación pasiva. Y, finalmente, las acciones de compensación son el desarrollo de un inventario de comunidades afectadas, un plan de manejo de áreas con totorales al margen del lago y un análisis del uso alternativo de los recursos de la Reserva Nacional de Junín.

El Plan Chinchaycocha entrará en vigencia una vez que todos sus actores firmen un acuerdo de participación que incluya el porcentaje de inversión de cada una de las partes involucradas. Se calcula una demora de máximo 2 años, ya que en el Perú no hay legislación para la contaminación pasiva. El plan funcionará como proyecto de remediación ambiental por iniciativa del CONAM, PROFONANPE y el Ministerio de Energía y Minas.

         
                               Mapa: Atlas Departamental del Perú

ParksWatch-Perú, junio del 2004

Por: Inés Vera

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Notas

1 Ley 27642 \”Reserva Nacional de Junín en Estado de Emergencia\”, 2002.
2 Tesis de Maestría, \”Contaminación por Metales Pesados en Agua Sedimento y Biota del Lago Junín\”, realizada por el Ing. Juan Castillo Paredes de la Universidad Nacional de Trujillo en el 2001.
3 Ley Nº 004-94-EM/DGAA, dispositivo legal descrito como guía de monitoreo de agua y aire para la actividad minero-metalúrgica.
4 Resumen Ejecutivo, Plan de Gestión Ambiental Sostenible Chinchaycocha.