Zona Reservada Megantoni, Río Urubamba, ParksWatch-Perú
\”El Meganto (Ara militaris) es el ave que alegra el bosque. Lo vemos volar cruzando del Alto Urubamba al Bajo Urubamba, al ras del agua\”. Esta descripción proporcionada por Róger Rivas, Jefe del Consejo Machigüenga del Río Urubamba (COMARU), termina con una exhortación decidida: \”Debemos proteger nuestro valle sagrado\”. Y es que los nativos Machigüenga como Róger, y cinco etnias amazónicas más, han estado expuestos por décadas a los cambios drásticos del avance de la sociedad civil en su territorio. La fauna y flora del Pongo de Mainique -formación geográfica culturalmente representativa del valle- es aún desconocida para la ciencia y ha permanecido en peligro debido a las intenciones comerciales de los emigrantes de la sierra. Sin embargo, desde marzo del 2004, la Resolución Ministerial N° 0234-2004-AG declara que el Valle del Río Urubamba, en la Región Cuzco (216,005.13 Hás.) se ha convertido en la Zona Reservada Megantoni. De esta manera, las comunidades indígenas podrán continuar viendo a los Megantos volar.
Han tenido que pasar 16 años para que la creación de la reserva sea una realidad. Su importancia, sin embargo, merecía mayor brevedad con carácter de urgencia. La Zona Reservada Megantoni ha sido consolidada como corredor intacto entre el Parque Nacional del Manu y las áreas protegidas de la Cordillera de Vilcabamba. Esto significa que se une a una serie de cuatro áreas naturales protegidas con un total de 2´725,352.19 Has.1 Según los resultados del Inventario Biológico Rápido realizado por un equipo internacional e interdisciplinario de expertos en las ciencias naturales, Megantoni es un área prístina desde la puna hasta la selva baja. Permite el intercambio genético-poblacional de especies que necesitan áreas grandes para su desarrollo. De ahí que su valor principal esté en función al nuevo complejo de áreas naturales protegidas del corredor.


Zona Reservada Megantoni rodeada de una serie de áreas naturales protegidas. Es parte del Corredor de Conservación Vilcabamba Amboró, que involucra áreas protegidas de Perú y Bolivia.
El Sobrevuelo
La geografía de la Zona Reservada de Megantoni puede ser descrita en la frase de Robin Foster, científico del Field Musuem de Chicago y miembro de la expedición realizada al Urubamba para realizar el Resumen Ejecutivo del área: \”El hábitat cambia de una manera drástica en una distancia corta\”. En el sobrevuelo para crear la estrategia de estudio en noviembre 2003, se atravesó un territorio intacto que iba desde los bosques de selva baja (300 msnm a más), pasando por mesetas montañosas y crestas aisladas entre los 1,000 a 2,000 msnm, hasta los picos más elevados de 4,000 msnm y más. Lo más representativo de este trayecto es el Pongo de Mainique, que cuenta con más de 30 caídas de agua. Está creado por el cruce del río Urubamba por Los Andes, de suroeste a noreste. Este mítico cañón recibe las aguas de los ríos Timpía, Ticumpinía (por el norte) y el río Yoyato (por el sur), todos los cuales corren por los valles de la Zona Reservada de Megantoni.

Pongo de Mainique, ParksWatch-Peru
La diversidad biológica de la flora avistada desde el aire presentó un impresionante contraste entre el lado norte y sur de las montañas. La densidad de la floresta oscilaba entre bosques altos y sotobosques (dominados por el bambú) y pequeños parches de bosque enano. Un tercer tipo de vegetación se encontró en mesetas con laderas empinadas cubiertas por especies de helechos arbóreos. El hallazgo más significativo, sin embargo, fue la presencia de grupos indígenas voluntariamente aislados en los alrededores, los cuales no han tenido contacto alguno con la sociedad civil.
El Siguiente Paso
Un equipo interdisciplinario de exploración, conformado por científicos del Field Museum de Chicago, el Museo de Historia Natural del Perú, el Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico CEDIA, la Consejo Machiguenga del Río Urubamba COMARU, el Instituto Nacional de Recursos Naturales INRENA, entre otros profesionales peruanos, viajó a la Zona Reservada de Megantoni para realizar el Inventario Biológico Rápido. Desde el aire, ya se habían identificado tres puntos en los cuales se podría establecer campamentos de investigación bajo el siguiente criterio: eran coordenadas donde se podía encontrar un mayor índice de especies endémicas. Cada estación llevaría un nombre bautizado por los Machigüenga.
El primero fue el Campamento Kapiromashi (o mucho bambú), ubicado a 650- 1200 msnm. Se instaló a lo largo de uno de los ríos más grandes: el Ticumpinía. Aquí se halló un área grande de pacales de bambú, pues el suelo permite su amplio desarrollo poblacional: la roca es caliza y suave, muy productiva. El segundo campamento se instaló sobre la plataforma más alta de donde también se pudo estudiar una adyacente. Ambas emergen de los afluentes del río Ticumpinía. Los Machigüenga llamaron a esta estación Katarompanaki o Clusia, planta típica de los alrededores. A diferencia del Parque Nacional del Manu, en la Zona Reservada de Megantoni sí hay plataformas, las cuales alcanzan los 1300- 2000 msnm de altura. La última parada, Campamento Tingkanari, helecho arbóreo conocido por los Machigüenga, se ubicó en el límite del Parque Nacional del Manu. Aquí las laderas y montañas altas y empinadas daban inicio a decenas de quebradas. Esta geología, ubicada a 2,100- 2350 msnm, era sumamente compleja, típica de zonas de huaycos.
Nuevas Especies para la Ciencia
La hipótesis de investigación que se había planteado el equipo de expedición fue hallar comunidades biológicas que mostraran complementos de mixtura entre las especies de la Cordillera de Vilcabamba y el Parque Nacional del Manu2. Sin embargo, no solo se encontró esta mezcla, sino también animales y plantas únicas, con elementos exclusivos de Megantoni. Lo más resaltante fue haber identificado, entre las 120 especies nuevas para la ciencia, 80 variedades desconocidas de orquídeas.
Las plantas registradas en el viaje son más de 800 especies distintas y se calcula que en toda la zona, puna y selva baja, existe un estimado de 3,000 a 4,000. Las condiciones en ciertas áreas han sido propicias para procesos de especialización. Por ejemplo, un solo tipo de suelo o roca en los cerros favoreció el desarrollo de familias hiperdiversas de helechos y orquídeas, las cuales representaron la mitad de todas las especies de plantas observadas. El bosque se encontraba dominado por el bambú, pero también se identificaron poblaciones pequeñas de árboles maderables como el cedro de altura (Cedrela montana) y tornillo (Cedrelinga cateniformis).
Entre las especies de animales se hizo un inventario de peces, reptiles y anfibios, aves, mamíferos y escarabajos peloteros. Según Max Hidalgo del Museo de Historia Natural, la ictofauna de esta área excede las 70 especies. Se encontraron algunas que podrían ser endémicas y nuevas, las cuales se han adaptado a las condiciones ribereñas típicas de la zona, donde las aguas son torrentosas, frías y limpias, con altas concentraciones de oxígeno. El registro de 27 anfibios y 18 reptiles mostró que la herpetofauna de la Zona Reservada de Megantoni es similar a la del Parque Nacional del Manu. Sin embargo, un tercio de los individuos observados son especies únicas de Megantoni y no pertenecen a las áreas protegidas aledañas.
El muestreo de aves también presentó especies únicas y locales, como la Perdiz negra (Tinamus osgoodi), la Piha Allicimitarra (Lipaugus uropygialis) y el Cacique de Koepcke (Cacicus koepckeae). Todas estas se encuentran en peligro de extinción, según Birdlife International3. El equipo de ornitólogos también identificó una alta densidad de pavas y guacamayos, aunque en algunos puntos de la expedición se observaron señales de caza. A partir de las 378 clases de aves que se registraron se estima que en Megantoni habitan un total de 600 especies.
El inventario de 32 mamíferos grandes, 5 con amenaza de extinción en CITES I y 12 en CITES II, representa una de las razones fundamentales para la conservación de Megantoni. La gran cantidad de huellas y rastros de poblaciones de osos de anteojos (Tremactos ornatus) indicaron que esta especie habita en el valle sin peligro y que hace uso de la zona reservada como corredor para migrar.
Entorno Sociocultural
El estudio de las poblaciones humanas en Megantoni fue desarrollado por CEDIA con la ayuda de COMARU. Se identificaron tres grupos culturales que se diferencian claramente por sus orígenes, actividades económicas y la manera cómo interactúan con el bosque: las comunidades nativas, los colonos y los clanes étnicos no contactados. Sin embargo, existen rasgos que los unen: habitan en una zona de pobre nivel de desarrollo, están expuestos a enfermedades, la taza de mortalidad infantil es alta y la esperanza de vida muy baja. Hay una acceso limitado a servicios básicos y esto determina un bajo nivel de vida de las poblaciones.


Deforestación por acción de colonos y una carretera de penetración en ampliación, ParksWatch-Perú
Las comunidades nativas son consideradas por CEDIA como los verdaderos manejadores del bosque. Los Machigüenga son los más representativos debido a su alta densidad demográfica. De acuerdo a sus costumbres milenarias, ellos cazan, pescan y recolectan; aunque ahora por necesidad económica han complementado estas actividades con la agricultura. Caso contrario es el del segundo grupo cultural: los colonos. Estos han migrado de la sierra en busca de tierras para cultivar café, cacao y achiote con propósitos comerciales. Sus asentamientos rurales cercanos a la zona reservada significan el desarrollo futuro de una infraestructura vial que interferiría con los ecosistemas tropicales de Megantoni. Por su parte, los colonos han causado la depredación de los recursos naturales del bosque, pues cada vez que el suelo en sus parcelas se empobrece tienen que desplazarse.
El último grupo humano estudiado por CEDIA en los años 90, son clanes Kugapakori o Nanti no contactados, en aislamiento voluntario.
¿Qué significa para la Conservación La Zona Reservada de Megantoni?
La Zona Reservada de Megantoni representa la expansión de dos de las áreas protegidas más importantes para el Perú y el mundo. Ésta se une a la Reserva de la Biósfera del Manu y a las áreas protegidas de la Cordillera de Vilcabamba, las cuales suman en su totalidad alrededor de 3.4 millones de hectáreas para la conservación. Este gran complejo que alberga riqueza biológica y cultural únicas evitará que avance la deforestación y la depredación del hábitat de las especies que se desarrollen a lo largo de Megantoni. Por otra parte, la creación de esta zona reservada, clasificada como de protección estricta, prolonga la existencia de varias poblaciones indígenas que son patrimonio cultural del Perú.
Ahora, el verdadero trabajo de investigación científico y académico recién empieza. Hay más de 120 especies nuevas para estudiar. Ha comenzado el proceso de desarrollo de proyectos de gestión ambiental, educación ambiental, zonificación y políticas de conservación en áreas protegidas y ordenamientos territoriales recomendados por el equipo que realizó el trabajo de campo. Luego de este primer paso en el corredor queda todo un camino por recorrer, desde la puna hasta la selva baja.
ParksWatch-Perú, mayo del 2004
Por: Inés Vera
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Notas:
1 \” Zona Reservada Megantoni, Resumen Ejecutivo: Situación Sociocultural del Entorno\”, escrita por Lelis Rivera, Director General del Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico.
2 Zona Reservada Megantoni, Resumen Ejecutivo, !8 de mayo 2004. Trabajo de campo realizado del 26 de abril al 14 de mayo. Pág. 3
3 Zona Reservada Megantoni, Resumen Ejecutivo, 18 de mayo 2004. Trabajo de campo realizado del 26 de abril al 14 de mayo. Pág. 5