ParksWatch

Entre el 3 y 15 de noviembre de 2002 se celebrará en Santiago de Chile la duodécima reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES).

Los gobiernos de Guatemala y Nicaragua están presentando una propuesta para que la caoba (Swietenia macrophylla) se incluya en el Apéndice II de dicha convención, como una manera de controlar el comercio de dicha especie y de esta forma evitar que las prácticas madereras abusivas la lleven a la extinción.
A pesar de que la propuesta está respaldada por un complejo estudio científico, que demuestra que la caoba es cada vez más escasa debido a la presión que está sufriendo por la tala ilegal y a la desaparición de su hábitat, los integrantes de la Gremial Forestal de Guatemala, conformada por las mayores empresas madereras del país, se oponen a que se regule su comercio internacional. Los madereros han iniciado labores de presión para que Guatemala se retire como proponente, razón por la cual el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) está convocando a reuniones para discutir el tema.

ParksWatch Guatemala ha sido una de las tres organizaciones ambientalistas invitadas a las discusiones, que se han caracterizado por la postura férrea de los industriales en contra de la inclusión de la caoba en CITES II. ParksWatch, por el contrario, ha defendido que el comercio ilegal se debe controlar, pues de lo contrario las selvas tropicales de la región van a estar cada vez en mayor peligro. La polémica está en auge y para las próximas semanas se avecinan nuevas reuniones en las que se va a decidir si Guatemala continúa o no como proponente.

La tala ilegal es uno de los grandes problemas que están degradando los bosques tropicales tanto en Guatemala como en el resto de países de Latinoamérica. En la actualidad, cerca del 20% de la caoba que se comercializa desde Guatemala a otras partes del mundo proviene de la depredación del bosque tropical. La mayoría de la caoba de diámetro comercial del país se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera Maya. Para controla la tala ilegal, el CONAP concedió 300.000 ha de bosque a comunidades y empresarios, que se comprometieron a certificar su producción y controlar la depredación. Sin embargo, otras áreas de la Reserva de la Biosfera Maya siguen estando fuera de control, por lo que la depredación de caoba está afectando directamente al bosque tropical más importante de América al norte del Amazonas. ParksWatch ha constatado que la depredación de caoba se está dando en el Parque Nacional el Mirador-Río Azul, el Monumento Natural Yaxhá, Nakum, Naranjo y el Biotopo Protegido San Miguel la Palotada, tres de las zonas núcleo más importantes de la reserva. La regulación al comercio internacional de esta especie es una herramienta de la degradación de esta importante área protegida.

El comercio internacional de especies de flora y fauna silvestre asciende a miles de millones de dólares, y es el responsable de la disminución del número de muchas especies. La conciencia de que la sobreexplotación debida al comercio va en detrimento de la flora y fauna mundial llevó a redactar un tratado internacional en 1973 – la convención CITES- con el fin de protegerlas de la explotación desmedida. Aún cuando CITES no supone una solución total para la depredación de especies, es una herramienta más que sirve para ir cerrando el espacio a actividades ilegales, y, por tanto, para ir aumentando las posibilidades de supervivencia de la frágil diversidad biológica de la región.

(La foto inicial: Uno de los numerosos campamentos madereros en la Reserva de la Biosfera Maya.)

ParksWatch: Octubre del 2003