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Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Terepaima se considera un parque críticamente amenazado, lo cual indica que requiere soluciones urgentes en la actualidad para varias de las amenazas existentes, a fin de que el parque pueda garantizar la protección y el mantenimiento de la diversidad biológica en el futuro próximo.

 

Amenazas Actuales

 

* Falta de infraestructura y señalización
* Falta de personal y equipo
* Cacería ilegal
* Incendios forestales
* Tala y extracción de madera
* Propiedad de la tierra
* Agricultura, Ganadería y otros usos ilícitos
* Falta de plan de ordenamiento

 

Falta de infraestructura y señalización

 

Terepaima carece de todo tipo de infraestructura, la poca existente se encuentra severamente deteriorada al punto de carecer completamente de funcionalidad. Un solo puesto de guardaparques funciona correctamente y éste se encuentra ubicado en la entrada del parque, en donde su función de vigilancia es muy limitada. Otros tres Puestos de Guardaparques se encuentran parcial o totalmente destruidos. El PGP del sector Las Cumbres, abandonado desde 1993, fue remodelado recientemente y para el momento de nuestra evaluación, pudimos constatar que había sido saqueado, las paredes y ventanas destruidas y hasta parte del techo robado. Los actos vandálicos cometidos contra las instalaciones fueron denunciados por la Superintendente del parque en compañía del personal de Parkswatch. Otro puesto de guardaparques, ubicado en el colindante Parque Recreacional Río Sarare (Las Mayitas), se encuentra totalmente abandonado desde hace 12 años. En esta entrada tampoco se distinguen los límites del parque por falta de señalización.

 

 

 
Los puestos de guardaparques de Terepaima se encuentran completamente deteriorados lo cual impide que sean usados para las labores de vigilancia (fotos: César Aponte).

 

Debido a la falta de infraestructura adecuada, el personal de guardaparques nunca se encuentra en las zonas más altas e internas del parque, por lo que les resulta imposible vigilar y controlar las irregularidades.

 

La superintendencia del parque funciona desde la oficina de INPARQUES en Barquisimeto, a unos 20 km de la entrada principal del parque. Hace unos ocho años se comenzó a construir una edificación para la sede de la superintendencia, con financiamiento de la Alcaldía de Palavecino. Sin embargo, el monto de los fondos conseguidos no resultó suficiente para culminar la construcción y solo se levantaron los basamentos de la edificación y las paredes. Hoy en día, lo poco construido se encuentra deteriorado y corre peligro de perderse.

 

Las instalaciones recreativas están abandonadas y cada vez se deterioran más, debido a la acción vandálica de ciertos visitantes. Recientemente fueron reportados los cuerpos sin vida de dos personas, las cuales al parecer fueron asesinadas y posteriormente abandonadas en las instalaciones recreativas conocidas como El Mirador, a escasos metros de la entrada principal del parque.

         

Respecto a la señalización, apenas se observa un cartel grande en la entrada principal y otros en el sector Cocodrilo, el restode los límites del parque no están señalizados y son reconocidos sólo por el guardaparques más experimentado.  A lo largo de los límites, es prácticamente imposible saber cuando se está dentro o fuera del parque.

 

Falta de personal y equipo

 

En Terepaima hay siete guardaparques contratados pero no todos laboran regularmente en el parque, en parte debido a la inexistencia de infraestructura de trabajo.  De los seis guardaparques en nómina, apenas uno de ellos está constantemente en el parque, siendo además el que más conocimiento y experiencia tiene. Durante esta evaluación tuvimos la oportunidad de conversar con otro de los guardaparques, quien, debido a la falta de infraestructura, trabaja desde su casa y realiza excursiones ocasionales al parque nacional en el sector. Esta situación hace que las labores de vigilancia sean prácticamente nulas.

 

El parque no cuenta con un vehículo de transporte que pueda ser usado por los guardaparques para hacer recorridos y acceder a las zonas más alejadas. Tampoco se cuenta con radios para la comunicación. A lo anteriormente dicho hay que añadir la desmotivación del personal actual debido a la crisis presupuestaria de INPARQUES, la cual ha impedido cancelar los salarios y otras obligaciones laborales debidamente.

 

Cacería ilegal

 

En opinión de asiduos visitantes, conservacionistas locales y de los guardaparques entrevistados, la cacería ilegal dentro de Terepaima es bastante común. Sin embargo, no existen datos actualizados que den idea de la magnitud del problema hoy en día.  En un estudio realizado en 1991, se determinó que las especies preferidas por los cazadores eran el venado (Mazama americana) y el paují copete de piedra (Pauxi pauxi) (Silva y Strahl 1991a).  Para entonces, las especies con mayor presión de caza eran las aves Ortalis ruficauda, Penelope agytotys, y los mamíferos Agouti paca y Mazama americana; aunque también se cazaban con intensidad al báquiro Tayassu tajacu y la pava negra Aburria aburri.

 

La cacería en Terepaima es principalmente de tipo deportivo o comercial, no de subsistencia; y cada cazador cosechaba para la fecha del estudio, unos 54 Kg de carne de caza al año (Silva y Strahl 1991a). Otra investigación (Silva y Strahl 1991b) lista unas 30 especies de fauna que son usadas con fines ornamentales, medicinales y artesanales.

 

En algunas ocasiones se ha detenido a los cazadores, sin embargo, la mayoría de las veces no son castigados. Se desconoce el impacto de la cacería sobre las poblaciones animales del parque en la última década, sin embargo las autoridades reportan un incremento en la cacería de aves para el comercio.

 

Incendios forestales

 

Los incendios forestales representan un problema para el Parque Nacional Terepaima. En la temporada 2002-2003 se registraron 41 incendios dentro y alrededor del parque, que destruyeron 988 ha de vegetación. De éstas, 190 ha eran incendios dentro del parque que afectaron principalmente a bosques de galería (MARN 2003). Los incendios son recurrentes y no se cuenta con equipo para combatirlos.

 

              
Los incendios han comenzado a modificar la vegetación y algunos parches boscosos se han tornado en helechales o sabanas (foto: César Aponte).

 

Tala y extracción de madera

 

La extracción de madera con fines comerciales y de subsistencia es uno de los principales problemas del parque.  Recientemente las autoridades iniciaron 27 procesos administrativos a ciudadanos que deforestaron el bosque en la zona sur del parque. En las zonas de media y baja altura, el Cedro es muy abundante e igualmente valorado en el mercado. Durante muchos años, la extracción de árboles completos de cedro era común en el parque. La tala era realizada por bandas organizadas que operaron impunemente hasta hace apenas un año, cuando en un operativo conjunto entre INPARQUES y la Guardia Nacional, se le logró poner fin a la situación. Sin embargo, la extracción ilegal de cedro (a menor escala) y de otras maderas, sigue ocurriendo dentro del parque. Durante nuestra visita pudimos presenciar áreas con grandes árboles de cedro recientemente talados, así como varios listones de maderas más económicas, recién cortados y listos para transportarlos.

 

  

Una pila de madera talada por comerciantes ilegales, fue descubierta por un guardaparques durante nuestra evaluación (foto: César Aponte).

 

Propiedad de la tierra

 

A pesar de que el parque fue creado hace más de 20 años, la propiedad de las tierras sigue sin resolverse. Hace varios años se inició un programa de pagos destinado a reubicar a los habitantes originales, sin embargo el plan nunca fue finalizado y la mayoría de los habitantes aún permanecen en el parque. En la opinión de uno de los guardaparques, varios de los habitantes del parque ya recibieron pagos por sus propiedades, sin embargo nunca fueron reubicados. Otros simplemente volvieron al ver que el plan no se implementaba.  En algunos casos hay familias que recibieron el pago hace mucho tiempo pero el beneficiario falleció y los actuales ocupantes solicitan una nueva indemnización. En los sectores Río Claro, San Rafael, Las Delicias hay unas cinco familias que han regresado recientemente al parque.

 

El hecho de que el Estado aún no sea el propietario de las tierras agrava los problemas porque la mayoría de los habitantes realizan actividades no acordes con los objetivos del parque nacional. En algunos casos, los propietarios no reconocen la existencia del parque nacional y han entrado en conflicto con las autoridades.


Agricultura, ganadería y otros usos ilícitos

 

Los habitantes del parque se dedican principalmente a la agricultura y a la ganadería de ovinos y caprinos. En la mayoría de los casos el ganado (vacas, chivos y cabras) se encuentra libre y pasta sobre la vegetación de los parches de bosque que aún quedan en la zona. Recientemente, uno de los habitantes del sector Loma Redonda decidió iniciar una siembra de café al tiempo que incitaba a otros habitantes a sembrar. Este señor se atribuyó la responsabilidad por un grave incendio en la naciente de un río, el cual se inició cuando quemó sus terrenos para deforestar. También se niega a reconocer la autoridad de INPARQUES en el área y recientemente decidió ampliar una carretera usando un tractor. En el Municipio Simón Planas está la Hacienda Los Panchos, una propiedad de 150 ha dedicada a la ganadería quese encuentra completamente dentro del parque.

 

  

Es frecuente observar rebaños de ovejas y vacas pastando dentro del lindero del parque (fotos: César Aponte).

 

En opinión de varios de los usuarios y visitantes del parque, otra de las actividades ilegales más frecuentes es la extracción de arcillas y de arenas con fines comerciales.


Falta de un plan de ordenamiento y presencia institucional

 

Una de las principales amenazas del parque es la falta de un Plan de Ordenamiento y un Reglamento de Uso específicos para Terepaima. El PORU permite determinar los usos permitidos, regulados y prohibidos, así como la planificación y el manejo de recursos a mediano y largo plazo. Sin un plan de ordenamiento la aplicación de sanciones administrativas se dificulta aún más. La zonificación y la existencia de normas dan carácter legal a lo que hoy en día depende tanto de la buena voluntad de los ocupantes como de los criterios de quienes han manejado el parque. 

 

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