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Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

La flora de las cumbres de la Península de Paria representa un tipo de bosque relicto que está relacionado con plantas que actualmente se encuentran muy al sur en las regiones de la Amazonía y la Guayana venezolana y también está relacionada con la flora de las cercanas islas de Trinidad y Tobago (Steyermark 1973, Steyermark 1974), aunque también cuenta con un elevado nivel de endemismo vegetal en comparación con las áreas adyacentes (MARN 2000), señalándose la presencia de 29 plantas endémicas o exclusivas de sus bosques nublados, entre las que se encuentran palmas, orquídeas, bromelias y helechos (Steyermark 1979, Fernández y Michelangeli 2003).

 

Los bosques húmedos siempre verdes se encuentran entre los 400 y 800 msnm, y en ellos destacan los árboles de tetón (Pachira aquatica), erizo (Sloanea guianensis), Licania heteromorpha, Laplacea fruticosa, laurelillo (Aniba sp.) y carapo (Carapa guianensis). Entre los arbustos es común observar Psycotria poeppigiana, Meriania longifolia, Mabea sp., Clidemia debilis, Witheringia solanacea, Miconia lacera, Siparuna stellulata y el cojón de verraco (Tabernaemontana undulata). También son abundantes hierbas como Becquerelia cymosa, casupo (Calathea casupito), Nautilocalyx sp. y Begonia humilis, así como las epífitas que crecen a todos los niveles del bosque (Fernández y Michelangeli 2003).

 

Los bosques nublados se encuentran por encima de los 900 a 1.000 msnm y están influenciados por los vientos húmedos provenientes del mar que se condensan formando nubes cuando ascienden por la montaña. Las cumbres de los cerros Humo y Patao, así como un pequeño sector del Cerro La Cerbatana, están ocupadas por estos bosques. Estos bosques no son altos ni densos, debido a las fuertes pendientes en las que están ubicados, pero en zonas como pequeñas vegas y entalles de montañas, algunos árboles alcanzan los 25 m. Este bosque es muy diverso en especies, albergando algunas especies endémicas o que han sido vistas solamente en el Amazonas venezolano o en la isla de Trinidad (Fernández y Michelangeli 2003).

 

Los bosques nublados de la Serranía de Paria comienzan a los 750 msnm, a una altitud menor en comparación con el resto del país (Steyermark y Huber 1978), esto por causa de la altitud de las montañas y el clima, que se conoce como Efecto Massenerhebung (Grubb 1971), por lo que existen condiciones favorables de altas precipitaciones y bajas temperaturas (Fernández y Michelangeli 2003). Las especies de árboles y arbustos más comunes son: hayo (Erythroxylum sp.), Aniba megaphylla, Schoenobiblos grandiflora, Dussia martinicensis, Tocota Broadwayii, Chrysoclamys membranacea, Tovomita sp. y palmas como el palmillo (Prestoea pubigera), cubarro (Bactris sp.), Geonoma sp. y Asplundia moritziana, ésta última de la familia de las ciclantáceas. Entre los helechos se observan Polybotrya cervina, Danaea moritziana, Trichomanes fimbriatum, Asplenia serra, Dryopteris leprieurii y varias especies de Selaginella e Hymenophylum. Algunas hierbas y frútices frecuentes del sotobosque son Mapania pycnocephala, Besleria mortoniana, anisillo (Piper dilatatum), la chinchamuchilla (Justicia sp.) y orquídeas terrestres (Fernández y Michelangeli 2003).

 

Entre las especies endémicas se encuentran en estos bosques nublados se encuentran las orquídeas Epidendrum dunstervilleorum y Lephanthes pariensis, la palmera Aristeyera ramosa, varias rubiáceas Ixora agustiniana y Psychotria pariensis, la ciclantácea Asplundia pariensis, la bromelia Guzmania membranacea y el helecho arborescente Trichipteris steyermarkii (Steyermak 1973, Steyermark 1979). La mayor parte de las especies endémicas de Trinidad y Tobago se hallan también en el parque, por ejemplo, Selaginella hartii, Anthurium aripoense, Tococa broadwayii, Cyphomandra tobagensis y Solanum ierense, entre otras (Steyermak 1973, Steyermark 1979).

 

En algunos casos las mismas especies de la zona amazónica - guayanesa se encuentran en las cumbre de la Península de Paria, tal es el caso del arbusto melastomatáceo Platycentrum clidemioides, de la orquídea Scaphyglottis grandiflora, de la Peperomia tyleri y de varias otras. En otros casos, especies de Paria pertenecen  a un género cuyo principal centro de distribución está en la región amazónica - guayanesa, pero se han ido diferenciado de ellas, como en el caso de especies de los géneros Elvasia, Mapania, Mouriri, Quina, Stephanopodium, Marilla y Cespedezia (Steyermark 1973, Steyermak 1974). Otro grupo de especies denominadas relictos no habían sido registradas en Venezuela con anterioridad, como el helecho Dryopteris leprieurii, la orquídea Triphora cubensis y la bromelia Aechmea aripensis (Steyermark 1973, Steyermak 1979).

 

Dentro de la flora del parque existen especies que se encuentran amenazadas, en la categoría de vulnerables se encuentran el carapo (Carapa guianensis), el palmillo (Prestoea pubigera), la macanilla (Bactris setulosa), la palmita (Geonoma interrupta) y Stephanopodium venezuelanum, las cuales se localizan únicamente en los bosques nublados de la Cordillera de la Costa. En la categoría de en peligro se encuentran Selaginella hartii y Aechmea aripensis, cuya distribución se restringe a la Península de Paria. En ambos casos las actividades agrícolas representan una amenaza para la preservación de las especies (Llamozas y col. 2003).

 

La fauna es variada y abundante en especies, en especial las aves, de las cuales se han registrado 359 especies en el parque nacional y sus alrededores (Sharpe 1997), lo que representa el 27% del total de aves del país (Lentino 1997). El hecho de que la Serranía de Paria esté separada del resto del país por vastas depresiones, lo convierte en una especie de isla, lo que ha favorecido la aparición de especies endémicas de aves (Fernández y Michelangeli 2003), y junto con la región adyacente de Caripe es considerado a nivel mundial como un área de endemismo de aves (BirdLife Internacional 2003).

 

Entre el grupo de especies endémicas encontradas solo en Paria se encuentran el colibrí tijereta (Hylonympha macrocerca) y la candelita de Paria (Myioborus pariae). Existe otro grupo de especies endémicas cuyo hábitat está restringido a Paria y Turimiquire en el Macizo Oriental, y al Tramo Central de la Cordillera de la Costa, entre las que se encuentran el colibrí ala de sable verde (Campylopterus ensipennis), la diglosa negra (Diglossa venezuelensis), la chirica (Nannopsittaca panychlora), el fafao gargantiblanco (Premnoplex tatei) y la granicera hermosa (Pripeola formosa). De estas especies, tres se encuentran en peligro: la candelita de Paria, la diglosa negra y el fafao gargantiblanco (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999).

 

Entre las aves que habitan los bosques del parque las más vistosas son los colibríes o tucusitos, de las cuales pueden encontrarse 33 de las 97 especies reportadas para el país (MARNR 1992, Sharpe 1997). Destacan también otras especies de tucusitos de distribución más amplia pero que son endémicas de Venezuela, como son el colibrí esmeralda coliverde (Chlrostilbon alice), la amazilia bronceada azul (Amazilia tobaci) y el tucusito garganta rosa (Chaetocercus jourdanii). De los otros grupos de aves, los más comunes de estos bosques son los trogones y quetzales (Trogonidade), los hormigueros (Thamnophilidae), los atrapamoscas (Tyrannidae), las paraulatas (Turdidade), reinitas y candelitas (Parulidae) y tángaras (Thraupidae). Destacan en las costas rocosas los pelícanos (Pelecanus occidentalis) y la boba marrón (Sula leucogaster) (Sharpe 1997).

 

Entre los mamíferos destacan diversas especies que son compartidas con la Guayana, donde el Delta del Orinoco sirve como conexión con ésta última, entre las que podemos encontrar las perezas de dos y tres dedos (Choloepus didactylus y Bradypus tridactylus) y el osito hormiguero enano (Cyclopes didactylus) (Linares 1998). Otras especies que se encuentran son el osito melero (Tamandua tetradactyla), el cachicamo (Dasypus novemcintus), el mono araguato (Alouatta seniculus), el mono capuchino (Cebus olivaceus), el báquiro de collar (Tayassu tayacu) y los venados matacán y caramerudo (Mazama americana y Odocoileus virginianus). Existen numerosas especies de hábitos nocturnos como la lapa (Agouti paca), el picure (Dasyprocta leporina), la rata casigua (Proechymis trinitatis), la rata montañera (Oryzomis capito), el murciélago lanceolado mayor (Phyllostomus hastatus) y el murciélago narizón (Rynchonycteris naso). Entre los felinos se encuentra la onza (Herpailurus yagouaroundi), el cunaguaro (Leopardus pardalis) y el jaguar (Panthera onca) Cercanos a las costas el parque pueden encontrarse cetáceos como el delfín negro (Sotalia fluviatilis), la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) y el cachalote (Physeter catodon) (Bisbal y col. 1994).

 

En cuanto a los anfibios se han reportado unas 40 especies para el parque y sus alrededores (La Marca 1992, Bisbal y col. 1994) además de otras 10 de posible aparición (La Marca, 1992), lo cual representa un 20% de las 275 especies reportadas para Venezuela. Tres especies son endémicas y se han encontrado en el bosque nublado del Cerro El Humo: la ranita de cristal de Castroviejo (Cochranella castroviejoi), la ranita de cristal de Paria (Cochranella vozmedianoi) y el sapito acorallado de Rivero (Mannophryne riveroi) (La Marca, 1992).

 

Entre los reptiles se han encontrado unas 63 especies, que representan el 20% del país, de las cuales el tuqueque (Gonatodes ceciliae) y la víbora (Bachia heterotopa) han sido reportadas para esta región y Trinidad, mientras que la culebra cazadora (Mastygodryas amarali) se distribuye solo en el nororiente de Venezuela (La Marca 1992). Las playas de la península constituyen el principal sitio de anidación en Venezuela de cinco especies de tortugas marinas: la tortuga verde (Chelonia midas), la carey (Eretmochelys imbricata), la guaraguá (Lepidochelys olivacea) y la tortuga cardón (Dermochelys coriacea), así como del caimán de la costa (Guada y Vernet 1989, Guada y Vernet 1991), de los cuales todos se encuentran amenazados (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999). Es de destacar que muchos de las playas de anidación de la costa norte se encuentran fuera del parque nacional (Guada y Vernet 1989, 1991).

 

La ictiofauna en la región de Paria es muy variada, pero el parque no incluye sectores marinos, sin embargo cabe destacar que las características de la península, que divide las aguas del Caribe de las aguas del Atlántico, así como la naturaleza de los fondos marinos y la dinámica de esta aguas, configuran ecosistemas muy variados que permiten el desarrollo de numerosas especies (Fernández y Michelangeli 2003), de las cuales dos se encuentran en peligro: el coralliozetus venezolano (Protemblemaria punctata) y el cuna blanca (Mycteroperca cidi) (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999).

 

Este cuadro (PDF) resume las especies de fauna amenazadas que habitan dentro del parque y su grado de amenaza a nivel nacional e internacional.

 

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