Información general
Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Amenazas Actuales

  • Poblaciones humanas
  • Propiedad de las tierras
  • Cacería y pesca ilegal
  • Falta de presupuesto
  • Contaminación
  • Turismo descontrolado
  • Introducción de especies exóticas
  • Reducción de la barra costera
  • Desecación de la laguna

 

Poblaciones humanas

 

Los pueblos incluidos en el parque en el momento de su creación han ido creciendo en población, lo que aunado a la falta de servicios contribuye notablemente a aumentar la contaminación de la laguna y otras áreas del parque. Originalmente INPARQUES desconoció la existencia de estos asentamientos humanos al no incluirlos en el Plan de Ordenamiento bajo una zonificación especial ni asignarles planes de manejo.
El Maguey, un caserío de pescadores con unos 15 habitantes en la zona xerófita, no tiene ningún tipo de servicios, el agua es suministrada en camiones por la alcaldía. Este poblado realiza actividades ilegales como la extracción de huevos de tortugas, cacería de cotorras e iguanas.

 

Los 190 habitantes del Portillo de Leonardo (conocido como La Restinga), se dedican a la pesca y la extracción de ostras, esta última sólo es realizada por las mujeres de la comunidad. Existen pescadores que utilizan métodos ilegales (redes de ahorque conocidas como filetes o mandingas) pero el problema no es tan grave en comparación con el Parque Nacional Laguna de Tacarigua. El pueblo no tiene servicio de agua potable ni tratamiento de aguas residuales por lo que usan las aguas de la laguna y han contaminado notablemente las áreas adyacentes al pueblo. Las 30 casas existentes presentan un alto grado de hacinamiento. La basura es otro problema, hasta hace apenas dos años no existía recolección de los desechos sólidos los cuales se acumulaban y se quemaban regularmente en la playa. Hoy en día la alcaldía de Macanao se encarga de este servicio una vez por semana. 

 

Las señalizaciones del parque generalmente son robadas y utilizadas para la construcción y reparación de botes pesqueros. A pesar de que existe un plan maestro diseñado por INPARQUES para el mejoramiento del pueblo (ver soluciones) éste no ha sido aplicado. INPARQUES y la Gobernación de Nueva Esparta construyeron un muro para aislar visualmente al pueblo del resto del parque y así disminuir el impacto visual que consideran desfavorable para el turismo.

 

                   

En un intento de "mejorar" las condiciones estéticas del pueblo, se construyó un muro que aísla visualmente al pueblo del resto del parque

 

Propiedad de las tierras

 

La totalidad de las tierras del parque, con excepción de la laguna, son propiedad privada y aún no han sido compradas por el estado. Unos 750 propietarios reclaman derechos sobre terrenos ubicados dentro del parque nacional (Rojas-Suárez 1998). Hoy en día la capacidad de pago del MARN no es equiparable a las ofertas particulares ya que el valor del terreno en la península de Macanao se ha incrementado por el potencial uso turístico o industrial. En varias de estas áreas se desarrollan actividades no acordes con los fines del parque, como la extracción de arena con fines comerciales, botaderos de basura y siembras. En Guayacán del Norte, propiedad del Sr. Joseph Beylone e incluida dentro de una Zona Primitiva Silvestre, existen parcelamientos, botaderos de basura e invasiones (Rojas-Suárez 1998). En muchas otras zonas el acceso está restringido y los terrenos están cercados por sus dueños.

 

Cacería y pesca ilegal

 

Los habitantes del parque y muchos visitantes frecuentan la zona xerofítica y cazan ilegalmente. A pesar de que no existen estudios que determinen el impacto de esta actividad, en la opinión de la superintendente las presas preferidas son la iguana (Iguana iguana), el venado (Odocoileus virginianus margaritae) y el conejo (Sylvilagus floridanus margaritae), estas dos últimas son subespecies endémicas de la isla. La cacería es principalmente deportiva y para comercializar, casi nunca con fines de alimentación. Entre los habitantes de Margarita también es común la captura de venados como mascotas (Rosa Moscarella, comunicación personal).

 

Entre las aves, el ñángaro se encuentra críticamente amenazado de extinción debido a su cacería para comercio y uso como mascota (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999). Para 1994 la población se estimaba en unos 180 individuos (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999), sin embargo es probable que ahora apenas lleguen a 20 parejas (Daniel Carrillo, comunicación personal). Por otra parte, la cotorra margariteña se encuentra en peligro de extinción en Venezuela (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999) y vulnerable a nivel global (IUCN 2002) debido a la cacería con fines comerciales y a la destrucción del hábitat, como resultado de la extracción de arena que es utilizada en la industria de la construcción en el sector oriental de Margarita. Prácticamente extinta en Curazao y Aruba, una parte de la distribución de la cotorra margariteña en el país es protegida por el Parque Nacional Laguna de La Restinga. Aunque para el año 1999 se estimaba una población de más de 2.000 adultos en la península de Macanao, es posible que este número sea mucho menor en el presente debido al gran aumento de la cacería ilegal de esta especie en los últimos años (Virginia Sanz, comunicación personal). 

 

La población de pelícanos del parque podría verse amenazada debido al incremento de sus fuentes de mortalidad. Recientemente los guardaparques han reportado la caza de pelícanos para el consumo humano por parte de los habitantes del parque. Además, la construcción de un tendido eléctrico de alta tensión paralelo a la línea de costa causa numerosas muertes al año por colisión (Lentino y Bruni 1994; obs.pers.).

 

Hacia la laguna algunos habitantes del pueblo suelen pescar con métodos ilegales (redes de ahorque). Aunque esta actividad no es tan frecuente e intensa como en el Parque Nacional Laguna de Tacarigua, podría amenazar la comunidad de peces de La Restinga. Las mujeres de este pueblo extraen las ostras del mangle de manera legal; sin embargo existe extracción ilegal por personas que no viven en el parque o durante la época de veda (1 de septiembre-28 de febrero). Según las estadísticas de INPARQUES cada persona extrae 20 docenas por día de trabajo durante la época de veda y 30 docenas en temporada legal. A este ritmo de extracción es fácil predecir que en el futuro cercano la población de ostras se verá afectada, en efecto, tres especies de bivalvos (Crassostrea rhizophorae, Pinctada imbricata y Arca zebra) han sido incluidos recientemente en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999). En otras lagunas costeras venezolanas las ostras se han extinguido por sobreexplotación (Rodríguez y Rojas-Suárez 1999).

 

A pesar de las regulaciones existentes en el país, son muy pocas las sanciones aplicadas a los cazadores furtivos, en gran medida debido a la poca colaboración existente con los cuerpos de seguridad del Estado y a la poca eficacia de los procedimientos administrativos.

 

 

Las ostras se adhieren a las raíces del mangle en Laguna de la Restinga. A la derecha, una fotografía del mangle en Laguna de Tacarigua, otro parque con una laguna costera en donde las ostras se extinguieron por sobreexplotación

 

Falta de presupuesto

 

Actualmente INPARQUES atraviesa una grave crisis presupuestaria que amenaza con paralizar el funcionamiento de los parques nacionales en todo el país. Gran parte del personal está cobrando salarios inferiores a los 35.000 Bs mensuales (˜ US$ 20) y además pagan los costos de funcionamiento del parque como la gasolina y otros gastos de mantenimiento. INPARQUES tampoco dispone de dinero para pagar compromisos salariales como las horas extras y los bonos por trabajo nocturno. El personal se encuentra totalmente desmotivado y esto incide directamente en su trabajo y la seguridad del parque. Ya se han dejado de hacer rondas de vigilancia nocturna y guardias en las zonas más remotas. Debido a la falta de combustible y mantenimiento de las lanchas, es difícil hacer recorridos en las zonas alejadas de la laguna y en sus alrededores, en donde se extraen ostras ilegalmente.

 

A pesar de que en 1998 La Restinga fue dotada con cuatro vehículos de doble tracción, ocho motos, tres remolques y seis lanchas con motores, actualmente sólo hay dos vehículos terrestres y dos lanchas, la mayoría de las unidades de transporte se encuentran fuera de servicio y las que funcionan no reciben mantenimiento. El parque cuenta con siete guardaparques, que también realizan labores de vigilancia en las otras áreas protegidas de la isla. La mayoría de ellos hacen guardias en las instalaciones principales del parque, conocidas como El Indio, mientras que algunos puestos de guardaparques permanecen sin personal. Todo esto hace imposible cumplir con las labores de vigilancia en las zonas semidesérticas al oeste de la laguna, en donde ParksWatch verificó la ausencia de personal en los puestos de guardaparques.

 

Contaminación

 

La ausencia de servicios en el pueblo La Restinga ha generado ciertos niveles de contaminación en la laguna. A pesar de que no se han realizado mediciones recientes de la calidad de las aguas, en un estudio de 1987 ya se alerta sobre los problemas de contaminación en la laguna producto de las actividades humanas y de la ausencia de tratamiento en los centros poblados (Bilbao y Vásquez 1987). Hasta hace apenas dos años no existía servicio de recolección de desechos sólidos producidos por las comunidades dentro del parque, lo cual contribuyó en buena medida a la contaminación de La Restinga. Hacia el sector occidental de la playa conocido como El Saco, se arrojan desperdicios en grandes cantidades afeando el paisaje y contaminando las aguas de la playa. ParksWatch-Venezuela participó en las limpiezas del día mundial de las playas, en la cual junto al grupo de voluntarios asistentes recolectó más de 1,5 toneladas de basura, sin que se terminaran de limpiar por completo. En otros sectores del parque la generación de basura es un problema crítico debido a que las fuertes brisas impiden mantener los desperdicios acumulados en un vertedero.

 

Aunque no se han realizado estudios de la polla de mangle de Margarita, Rodríguez y Rojas-Suárez (1999) sugieren que una de las principales amenazas de esta especie, cuya única población en el mundo se encuentra en la Laguna de La Restinga, es la contaminación de su hábitat. En la opinión de Carolina Bertsch y Virginia Sanz, investigadoras que han trabajado en el parque, la contaminación de las aguas también produce la desaparición de sus presas habituales.

 

Turismo descontrolado

 

La Restinga es uno de los destinos turísticos más importantes de la isla Margarita. Unos 62.000 turistas visitan la laguna anualmente lo cual eleva el grado de contaminación del parque. El Reglamento de Uso del parque establece límites a la densidad de visitantes para cada Zona, pero no es claro para las autoridades si estos límites están siendo respetados.

 

Recientemente otro tipo de turismo se popularizó, éste consiste en el acceso a campo traviesa con vehículos de doble tracción hacia la playa o hacia la zona xerófita del parque, en donde dejan trochas degradando los suelos y la vegetación. Además, estos vehículos transitan por la orilla de las playas, ocasionando la destrucción de varios nidos de tortugas marinas que anidan en el parque. Aunque este tipo de turismo se ha reducido notablemente desde hace un año, debido en parte a las labores de vigilancia de Inparques, es importante continuar monitoreando la zona de manera constante.

 

Introducción de especies exóticas

 

Según informó la superintendente, en la Laguna de la Restinga un mejillón introducido (Perna viridis) está desplazando al nativo Perna perna. Perna viridis es oriundo del Pacífico y según se conoce fue introducido de manera accidental en el país. Hoy en día se encuentra prácticamente establecido y su presencia tiene repercusiones económicas importantes para la producción de ostras y mejillones (MARN 2001).

 

 

                        

La especie Calotropis procera, original de Asia, domina la cobertura vegetal en una gran extensión en la Barra litoral

 

Parkswatch-Venezuela pudo detectar grandes extensiones cubiertas por una planta invasora, Calotropis procera, de origen asiático. Prácticamente toda el área entre la barra litoral y las salinas ubicadas al noroeste de la laguna, está cubierta con esta especie. No existe ningún tipo de control para estas especies, de hecho, la planta Calotropis procera es considerada nativa e incluida en las descripciones de la vegetación natural del parque.

 

Los guardaparques nos aseguraron que hace algún tiempo un grupo de báquiros (Tayassu tajacu) habían sido liberados en la península de Macanao, en zonas cercanas al parque. Sin embargo, no fue posible confirmar la veracidad de esta afirmación.

 

 

Amenazas Futuras

 

Reducción de la barra costera

 

Un estudio realizado en el año 2000 por el MARN y la Universidad de las Palmas, Islas Canarias, demostró que está ocurriendo un proceso de avance del mar hacia la costa y por lo tanto un estrechamiento de la barra litoral, el cual se acentúa hacia el sector este de la misma. Una caracterización morfodinámica del entorno de la laguna mostró que en los últimos 25 años la barra ha diminuido en varias decenas de metros, a razón de 3 m al año (Martínez 2000). Una de las causas de esta disminución de la barra es la construcción de los espigones o rompe olas y otras obras marítimas en el pueblo de la Guardia, las cuales han cambiado todos los patrones de transporte de sedimentos en la zona. La desaparición de la barra litoral traería como consecuencia inmediata la desaparición de manglares y del sistema lagunar.

 

Desecación de la laguna

 

Una inspección reciente realizada por INPARQUES determinó la muerte del manglar en algunas zonas de la laguna. La sequía, la falta de poda del manglar y mantenimiento de los canales ha disminuido el flujo de agua en algunas zonas de la laguna, lo que, aunado a la altísima evaporación ha aumentado la salinidad a niveles intolerables para el mangle. Este fenómeno no es aún tan grave ni tan extenso como para ser irreversible, sin embargo, requiere de atención.

 

                        

                        

                      

La sequía y el aumento de la salinidad han quemado el suelo con la consecuente muerte del mangle en algunas zonas de la laguna. Fotos cortesía de INPARQUES Nueva Esparta

 

Copyright © 2004 ParksWatch - Todos Derechos Reservados