Incendios
La organización de los grupos de combate de fuego es muy buena. Anualmente se lucha por controlar incendios que se extienden por miles de hectáreas, con cientos de hombres equipados para la acción en tan peligrosas situaciones que a veces se mantienen por días. El parque posee una Coordinación para el Combate de Incendios que cuenta con diez personas, quienes poseen los equipos necesarios para el combate directo (cuerpo a cuerpo contra fuego) y el combate indirecto (con uso masivo de agua). INPARQUES y el MARN reciben el apoyo de funcionarios bomberiles, Protección Civil, Fuerza Aérea, Guardia Nacional, Policía de Aragua, y doce grupos voluntarios, entre las que se encuentran las Brigadas Tragahumo Palmarito, Camburito, Aguas Calientes, Valle Verde y Henri Pittier, entre otras. Actualmente el MARN solo dota de equipos a dos brigadas por cada estado del país, habiendo existido en años anteriores un número mayor de brigadas, que llegaron a alcanzar la cifra de 68 grupos.
Otro de los equipos adicionales para el combate de incendios son dos helicópteros propiedad de Protección Civil, que tienen las adaptaciones necesarias para el uso masivo de agua y que son empleados cuando los incendios son de gran magnitud. Idealmente se requiere de una mayor dotación de vehículos para transportar al personal y los equipos de las diversas brigadas voluntarias.
El combate de los incendios de vegetación es una actividad indispensable dentro del parque nacional, pero la tarea de prevención puede llegar a jugar un importante rol. Concientizar a los visitantes del parque acerca de cuáles son las causas de los incendios y cómo pueden colaborar, mediante campañas a través de volantes entregados a la entrada del parque y programas en emisoras de radio locales, puede dar buenos resultados. Las campañas de limpieza que eliminen todos aquellos posibles desencadenantes del fuego también pueden contribuir a disminuir el impacto de esta amenaza, así como tener una vigilancia constante y focalizada en aquellos sitios donde se realizan de manera clandestina parrillas, fogatas o rituales místicos-religiosos, sobre todo durante temporadas de alta afluencia de visitantes. También es importante recuperar los puestos de observación ubicados en las partes altas de la montaña y dotar de los equipos de radiocomunicaciones necesarios para la transmisión de alarmas.
Debido a que la causa más importante de los incendios de vegetación en el parque es la misma intención o premeditación, el mayor aporte vendrá de esas personas a quienes es necesario identificar y educar, o en el caso extremo, sancionar. Las campañas de reforestación pueden constituir un incentivo para que las poblaciones adyacentes participen en la protección y recuperación de las áreas afectadas por los incendios.

Áreas reforestadas en el sector de Aguas Calientes, Mariara
Foto: Eduardo Gonzalez
Invasiones humanas
Las invasiones a terrenos del parque es una amenaza que ha aumentado dada la impostergable necesidad de vivienda que experimentan las comunidades ubicadas tanto dentro y como en las adyacencias del área protegida, cuyo crecimiento lleva a los habitantes a buscar nuevos sitios donde establecerse. Censos periódicos y la atención a tiempo de las necesidades de las comunidades, en donde se planteen programas de vivienda controlados para los sectores adyacentes o reubicación de familias que estén dispuestas a establecerse fuera del parque, pueden contribuir a solucionar el problema. En este sentido es necesario formular un Plan de Sitio para aquellas comunidades ubicadas dentro del parque y establecer alianzas con la Gobernación del Estado Aragua, las Alcaldías y el Ministerio del Hábitat y la Vivienda, con la finalidad de ofrecer alternativas de vivienda para una población que continúa creciendo.
Cacería
La cacería, como se ha planteado, no es una necesidad para quienes la practican, es decir, no es una actividad de la que dependa su subsistencia. Es por ello que, en teoría, debería ser más fácil convencer a los cazadores de dejar a un lado su actividad, haciéndoles ver que están afectando directamente la supervivencia de las especies que son objeto de caza. Familiarizar a las comunidades con cada uno de los animales de la zona, sobre todo los cazados, y con el rol que desempeñan en su hábitat, puede lograr una identificación y simpatía con el animal (Silva y Strahl 1996, Silva y Pellegrini 1997, Pellegrini 2001).
Se deben aplicar las respectivas sanciones administrativas y penales para aquellas personas que practican la cacería ilegal, pero para esto es necesario que se fortalezca el personal y sus medios de acción (en lo referente al desplazamiento y comunicación) a fin de mantener una vigilancia constante en las áreas del parque. Una mayor cooperación de otros organismos encargados de guardería ambiental como la Guardia Nacional, contribuiría a imponer una mayor presencia institucional. También sería de utilidad establecer canales de comunicación con las comunidades a modo de permitir que se hagan denuncias anónimas.
Acumulación de desechos sólidos, contaminación
La acumulación de desechos es un problema general de conciencia que solo puede ser atacado con educación ambiental al individuo, ya sea visitante o residente del parque. Una vez que la causa de la acumulación de desechos sea erradicada, entonces servirán las campañas de limpieza. Exponiendo a los usuarios del parque las consecuencias de la mala disposición de desechos se puede lograr conciencia, e imponiendo severas sanciones a los infractores se puede persuadir al resto de los potenciales agresores del ambiente.
La situación de la mala disposición y tratamiento de la basura en el vertedero del sector Las Monjas debe solucionarse implementando programas de clasificación de los desperdicios para aprovechar el material que sea reciclable, y para implementar un tratamiento posterior del resto de los desechos que no incluya la quema. El sistema de aseo del Municipio Costa de Oro (Ocumare de la Costa) debería ser capaz de movilizar la basura generada por las poblaciones de dicha zona hacia vertederos o rellenos sanitarios cercanos que puedan procesar y hacer mejor manejo de tales desperdicios con técnicas más modernas. Encontrar una solución integral al problema es competencia directa de la alcaldía del Municipio Costa de Oro y del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales, pero también una labor conjunta que depende de la colaboración y participación de las comunidades.
El caso del vertedero El Eregüe resulta ser diferente ya que no solo es un sumidero de desechos químicos sin ningún tipo de control, sino que también es una práctica ilegal ya que el sitio no cuenta con los permisos necesarios para el tipo de actividad que ahí se desarrolla. Las comunidades afectadas deben organizarse y denunciar ante las autoridades competentes, en este caso la Alcaldía del Municipio San Joaquín y la Gobernación del Estado Carabobo, las irregularidades que ahí se presentan y que en el caso de no ser tomadas en cuenta deben ser llevadas directamente al Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales.
En el caso de la contaminación de las aguas en el área recreativa de Las Cocuizas, por tratarse de un problema de salud pública, esta área debe permanecer completamente cerrada al público mientras el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales y el Ministerio de Salud y Desarrollo Social realizan los análisis necesarios para caracterizar y detectar el origen del problema, con la finalidad de aplicar las medidas necesarias para la limpieza del área.
Carencia de presupuesto y equipos, deterioro de la infraestructura
La base de estos problemas se encuentra en la carencia de un presupuesto adecuado para el parque. Si no se destina un mayor y constante flujo de recursos a la administración del área protegida, entonces toda la planificación y la mística de trabajo del personal se perderán. Ahora que la tarifa de entrada peatonal a los parques ha sido exonerada, se reduce la generación de ingresos propios. Al no existir una asignación presupuestaria específica para cada área protegida, los escasos recursos con los que cuenta el parque seguirán limitando las acciones de manejo y llevarán a la administración a permanecer casi en un estado de latencia. Atender las necesidades urgentes de la infraestructura, personal y equipos del parque es de vital importancia para el eficiente manejo del mismo. También se hace necesario recuperar los puestos de guardaparques abandonados para evitar que continúen deteriorándose. En este sentido deben hacerse las previsiones presupuestarias para contratar nuevo personal de guardaparques que ocupe estos puestos.