Información general
Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Guatopo es considerado como uno de los parques modelo del sistema administrativo por INPARQUES, y el proceso de desocupación y reubicación de sus habitantes es uno de los ejemplos de una gestión calificada como exitosa. Otro aspectos destacados han sido el desarrollo y mantenimiento de una infraestructura recreativa diversa, que cuenta con centros de información, sitios histórico-culturales, senderos de interpretación, cabañas y kioscos, además de contar con un personal conformado en buena medida por antiguos habitantes del parque. A pesar de las excelentes condiciones en las que se encuentra el parque desde el punto de vista del manejo, existen una serie de amenazas que de no ser controladas, ponen en riesgo la protección de la diversidad biológica en el mediano plazo, siendo las más importantes:

 

Amenazas Actuales

Cacería ilegal
Tala y extracción de madera
Usos agrícolas
Invasiones humanas
Carencia y mala distribución del personal
Carencia de presupuesto
Carencia de equipos

 

Cacería ilegal

 

De acuerdo a las entrevistas realizadas a los guardaparques, la cacería ilegal es una actividad bastante común en diversas áreas del Parque Nacional. Es reportada no sólo en los linderos, sino también en la zona central, principalmente en las cercanías de la carretera que comunica a Santa Teresa del Tuy con Altagracia de Orituco en los Llanos Centrales. Los centros poblados ubicados tanto dentro como fuera del parque, sirven de eje para esta actividad. En el caso de los poblados ubicados fuera del parque, los cazadores provienen de Santa Teresa del Tuy, Ocumare del Tuy, Altagracia de Orituco y Aragüita. En las cercanías de Altagracia de Orituco, la cacería se presenta principalmente hacia el sector conocido como el Tiamo, donde existe una forma particular de cacería deportiva en la cual habitantes de las comunidades adyacentes sirven de guías a cazadores foráneos e incluso llegan a prestarles alojamiento. También se presenta la modalidad de la cacería de subsistencia en sectores como la cuenca del Río Cuira (área incluida dentro del parque en 1985), donde habitan diversas comunidades agrícolas que no han sido desocupadas y reubicadas fuera de los linderos del parque.

 

En un estudio realizado por Silva y Strahl (1996) se entrevistaron a cazadores de las siguientes comunidades adyacentes al parque: Macaira, Uverito, Orocollal, San Miguel, Altagracia de Orituco, El Banco, Ocumare del Tuy, San Francisco de Yare y Santa Teresa del Tuy. Se determinó que las principales especies cazadas en el grupo de los mamíferos eran el venado caramerudo o cola blanca (Odocoileus virginianus), el venado cola roja o matacán (Mazama americana), el báquiro de collar (Tayassu tajacu), el picure común (Dasyprocta leporina) y la lapa (Agouti paca), y en el grupo de las aves eran la pava culirroja (Penelope purpurascens), la camata (Penelope argyrotis) y la guacharaca (Ortalis ruficauda). De acuerdo con las entrevistas realizadas a los Guardaparques, éstos coinciden en que las especies cazadas son las pavas, la lapa, el báquiro y el venado matacán, pero además mencionaron a la danta (Tapirus terrestris), una especie amenazada considerada como vulnerable.

 

                        
        Acaricie loro en el sector de del de Alpes Tuy (foto © César Aponte)

 

Las armas utilizadas por los cazadores son, por lo general, escopetas y trampas, aunque ha sido reportado el uso de armas de alta potencia (posiblemente un rifle) debido al hallazgo, por parte de los guardaparques, de una danta con el cráneo totalmente destrozado.

 

Se encontró una venta de productos de caza en el sector de la carretera conocido como Los Alpes del Tuy, en donde confluye una vía proveniente de la población de Aragüita con la de los Valles del Tuy. Esta venta ilegal es realizada de manera clandestina e improvisada, por parte de personas que deambulan por el lugar.

 

Tala y extracción de madera

 

En la cuenca del Cuira se realizan actividades de deforestación con fines agrícolas, en donde cada finca requiere de la limpieza de 5 a 8 ha de bosque para poder implementar los cultivos. Luego de dos años, el suelo se empobrece y un área de bosque es limpiada para crear nuevos cultivos. La madera resultante de la deforestación es aprovechada localmente, teniendo principalmente un uso de subsistencia, ya sea para la construcción de casas y mobiliarios, o como leña para cocinar.

 

El cedro amargo (Cedrela sp.) es una especie de alto valor económico por la calidad de su madera, y es un árbol que puede encontrarse en los bosques de Guatopo. Diversos testimonios dan noticia sobre la existencia de un tráfico de madera de cedro por parte de personas desconocidas, quienes al parecer hacen la extracción con fines comerciales, y aparentemente cuentan con todo el equipo necesario (motosierras, camiones), realizando el corte y extracción en horas nocturnas principalmente. Existe información de que esta extracción se realiza en el sector de Cuira, así como también en las adyacencias de Quiripital y La Elvira, lo cual fue señalado tanto por los guardaparques como por habitantes de las adyacencias del parque, y corroborado al entrevistar al superintendente. Se desconoce quienes son los responsables de realizar esta extracción ilegal, aunque se llegó a tener noticia de un caso de corte de madera en el sector de La Elvira, en el cual estaba implicado un funcionario de la Policía de Guárico, quien posteriormente fue destituido. No se descarta que situaciones similares se mantengan hoy en día, en donde esté involucrada alguna autoridad en complicidad con un algún interés económico.

 

Aunque no se ha determinado cual es la especie de cedro amargo que se corresponde con los ejemplares que se encuentran en Guatopo, es importante destacar que Cedrela odorata, conocida también con el nombre común de cedro amargo, es una especie que se encuentra amenazada, estando en la categoría de vulnerable a nivel nacional e internacional (Llamozas y col. 2003, Americas Regional Workshop 1997).

 

En la Coordinación del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARN) ubicada en el Embalse de Guanapito se encontraron varios decomisos de madera en tablones realizados por la Guardia Nacional. Estos provienen de la parte norte de los Municipios José Tadeo Monagas y San José de Guaribe (Estado Guárico), ubicados al sur del parque, pero ninguno provenía del Parque Nacional Guatopo, por lo que hasta ahora no se ha podido hallar al responsable de la extracción ilegal.

 

Usos agrícolas

 

Los usos agrícolas se desarrollan principalmente en la cuenca del Cuira (29.824 ha), donde se encuentra la mayor parte de los habitantes del parque. Este sector fue incorporado dentro del área protegida en 1985 (República de Venezuela 1985) para abarcar el área de un futuro embalse y sus terrenos adyacentes, de manera que también se procedería a una reubicación de sus habitantes. Este nuevo sector incorporado alojaba para el citado año unas 490 familias, dedicadas a la agricultura semicomercial de cacao, frutales y tubérculos de zonas húmedas. Algunas pocas familias fueron afectadas por segunda vez, ya que habían sido reubicadas en la zona con el primer decreto de expropiación de Guatopo en 1960. Según los resultados del censo nacional de 1990 (OCEI 1994), dentro del parque habitaban unas 317 familias (1.011 personas). De acuerdo con el proceso de censos y avalúos que se venía realizando, para 1992 quedaba pendiente la cancelación de 395 avalúos a propietarios de terrenos (Yerena y Escalona 1992).

 

Actualmente, de acuerdo con las autoridades del parque, en la zona habitan 108 familias (500 personas). El proceso de desocupación y reubicación no ha continuado ejecutándose en este sector, por lo que la población continúa dedicándose a la agricultura y mantiene su ritmo natural de crecimiento. Del último censo nacional realizado en 2001, sólo se conoce la tasa de crecimiento anual geométrica para todo el Municipio Acevedo del Estado Miranda (donde está la cuenca del Cuira), que corresponde a 1,9% (INE 2004).

 

El principal cultivo de la zona es el ocumo (Xanthosoma saggitifolium), además de ñame, plátano, maíz, cacao, café y leguminosas. Cada miembro de familia suele tener su propia finca de alrededor de cinco a ocho ha, las cuales son cultivadas por espacio de dos años, luego de los cuales se agotan los nutrientes del suelo y es deforestada una nueva porción de bosque para continuar sembrando. A pesar de la existencia de dos puestos de guardaparques en la zona, cuyos funcionarios realizan recorridos periódicos, no existe un control estricto sobre el uso agrícola y la expansión de nuevas áreas de cultivo. Aunque los habitantes reconocen la existencia del parque nacional, hay una relación bastante tensa entre ellos y las autoridades del área protegida.


En la cuenca del Cuira se ubican las siguientes comunidades: El Jobito, Casupito, Telefor, Los Muertos, Palmira, La Piedrota, La Macanilla, La Campechana, María, La Crucecita, todos caseríos de casas dispersas, que en el caso de La Macanilla, han sido dotados de escuela y medicatura por parte de la Gobernación del Estado Miranda.

 

                    
Vivienda del caserío de Casupito en la cuenca del Cuira (foto © Rodolfo Castillo)

 

En los centros poblados de Quiripital y La Democracia, y en los caseríos de El Pegón y Palma de Taguaza, existe una actividad agrícola que no representa propiamente una amenaza, estando bastante controlada por las autoridades del parque.

 

Invasiones humanas

 

La situación existente en la cuenca del Cuira quizás ha permitido que se propicie el desarrollo de nuevas invasiones por parte de personas que provienen fuera del parque, utilizando la vía de penetración proveniente de la población de San Francisco de Macaira en el Estado Guárico. En esta cuenca se ha venido presentando una expansión desde el norte hacia el sureste, y los nuevos habitantes se dedican a las mismas actividades agrícolas que los actuales ocupantes.

 

En el sector de La Elvira, también cercano a la población de San Francisco de Macaira, se han presentado varios casos de invasiones humanas, los cuales están siendo procesados actualmente por la Fiscalía Ambiental, totalizando seis personas con procedimiento administrativo abierto, además de otras cuatro que no han acudido a las citaciones.

 

Entre los sectores de La Colonia y El Tiamo, se han presentado casos de antiguos ocupantes que han regresado al parque, ocho familias hasta el momento, que se suman a otras tres que siempre han permanecido allí. Ninguna ha recibido pago de bienhechurías.

 

          
En el sector de La Colonia se diferencia claramente el lindero del parque. En esta zona algunos antiguos ocupantes han regresado al área protegida (foto © Rodolfo Castillo)

 

Carencia y mala distribución del personal

 

A pesar de que el Parque Nacional Guatopo cuenta con un personal numeroso, de los 16 guardaparques, 11 se encuentran activos y los otros están en proceso de jubilación, aunque siguen cumpliendo con sus turnos de guardia. El actual régimen de guardias es bastante forzado, según lo manifiestan los mismos guardaparques: seis días de trabajo por uno libre o 15 días de trabajo por dos libres, con lo cual queda poco tiempo para poder realizar cursos de capacitación o para la misma vida social y familiar. Varios guardaparques manifestaron la necesidad de recibir capacitación.

 

En sus primeros 20 años de funciones, la administración del parque estuvo dedicada al proceso de saneamiento e instalación de una infraestructura de servicios, haciendo uso de las antiguas viviendas campesinas reacondicionadas. Por otra parte se desarrollaron diversas instalaciones recreativas como kioscos, parrilleras, senderos, señalización y pozos para baño en los ríos. El desarrollo de infraestructura estuvo fundamentalmente apoyado en una fuerza de personal obrero seleccionado entre los habitantes del mismo parque, los cuales debido a su pericia han sido reconocidos en todo el sistema de parques nacionales como los "guatoperos" y su labor ha sido empleada para la construcción de instalaciones recreativas en otros parques.

 

Sin embargo, la distribución actual del recurso humano muestra un exceso de obreros dedicados al mantenimiento, y una deficiencia de guardaparques que cumplan con las labores de vigilancia y control, así como de orientación al visitante. Por ejemplo, existe el caso del área recreativa de Agua Blanca, en donde labora un solo guardaparques que se encarga de resguardar un área bastante amplia y debe encargarse de cobrar las tarifas de entrada, atender el centro de información, poner en funcionamiento el trapiche, habilitar los pozos para bañistas, velar por el buen uso de las instalaciones, el cumplimiento de las normas y la seguridad de los visitantes, además de realizar la vigilancia del área. Igualmente, en el área recreativa de Quebrada Guatopo, también conocida como Guatopito, no hay personal de guardaparques asignado, por lo que los visitantes pueden entrar libremente (aunque las piscinas naturales no están habilitadas).

 

En contraste, en el área recreativa Quebrada de Agua, ubicada cerca de Santa Teresa del Tuy, las instalaciones fueron destruidas en su totalidad por un deslave natural en el año 1999, y actualmente están fuera de servicio. Sin embargo, allí laboran un guardaparques y dos obreros de mantenimiento. Esta área recreativa no es visitada en la actualidad ya que además presenta un problema grave de inseguridad. En el pasado sucedieron numerosos casos de robos hacia los visitantes, los cuales eran cometidos por personas provienen del adyacente Barrio Vizcaíno.

 

En general, se requiere de un mayor número de guardaparques para incrementar la rotación del personal existente. Cabe destacar parte del personal obrero de mantenimiento no ha podido ser ascendido a guardaparques por falta de presupuesto.

 

Carencia de presupuesto

 

Hasta el año 2001 la Superintendencia manejaba un presupuesto mensual de Bs. 700.000 (967 USD), el cual era utilizado en la administración diaria para el equipamiento de combustible y la compra de ciertos materiales. A partir del año 2002 se eliminó esta asignación presupuestaria directa, y actualmente el envío de materiales y suministros depende por completo de la Dirección de Parques Nacionales de INPARQUES, cuyas oficinas se encuentran en Caracas. En consecuencia se presentan problemas para equipar de combustible a los vehículos, el cual es pagado por el mismo personal, y se carece de equipos apropiados para el mantenimiento de las instalaciones recreativas.

 

Existen diversas deudas salariales con el personal, como el pago de horas extras, horas nocturnas y vacaciones. A la mayoría de los guardaparques se les adeuda el pago de tres vacaciones, lo cual podría crear desmotivación en el personal. Como consecuencia, el mantenimiento de las instalaciones y el manejo mismo del parque se ven afectados. No obstante, estos problemas de presupuesto son solventados en gran medida por la mística del personal, que continua dedicándose de una manera abnegada a su labor.

 

Carencia de equipos

 

La oficina de la Superintendencia es la única que posee equipo de radiocomunicaciones, el cual solo permite establecer enlaces con el Parque Nacional El Ávila. No existe comunicación radial entre los distintos puestos de guardaparques, a quienes se les dificulta pedir apoyo en caso de presentarse alguna emergencia o infracción dentro de los linderos del parque. En la Superintendencia existen tres vehículos, pero debido a la extensión que tiene el parque, éstos no son suficientes y es necesario contar con más vehículos que permitan el desplazamiento de los funcionarios para las labores de vigilancia y control a lo largo de las carreteras, y quizás en el caso de ciertos sectores como Cuira se podría pensar en la posibilidad de emplear animales de tracción como burros o caballos.

 

Por otra parte, se carece de equipos para el mantenimiento de las áreas verdes, y no se poseen herramientas básicas como machetes y limas, de manera que el personal de obreros no cuenta con los implementos necesarios para realizar la excelente labor que les ha creado cierto reconocimiento dentro el sistema de Parques Nacionales de Venezuela. La falta de equipos hace que se tenga que contratar en Altagracia de Orituco a una persona que posee máquinas podadoras, para que realice la limpieza de las áreas verdes, a pesar de contar con personal obrero del parque.

 

Amenazas futuras

 

Crecimiento demográfico de los Valles del Tuy

 

Al norte del parque se localiza la región de los Valles del Tuy en el Estado Miranda, una de las principales zonas de expansión y crecimiento urbano cercanas a la ciudad de Caracas. Allí se ubican las denominadas ciudades dormitorio, constituidas por urbanizaciones cuyos habitantes tienen sus lugares de trabajo en la capital del país. Esta región ha presentado uno de los mayores niveles de crecimiento poblacional del país en los últimos 10 años, superando la tasa geométrica de crecimiento anual nacional que corresponde a 2,2%. En el siguiente cuadro puede apreciarse la magnitud del crecimiento poblacional de varios municipios para el período 1990 - 2001:

 

 

Munici-pio

Capital

Población 1990

Población 2001

Tasa geométrica de crecimiento anual (%)

Creci-miento relativo (%)

Independencia

Santa Teresa

90.581

126.999

3,1

40,2

Simón Bolívar

San Francisco de Yare

22.635

31.944

3,2

41,1

Tomás Lander

Ocumare del Tuy

80.850

108.970

2,7

34

Rafael Urdaneta

Cúa

70.701

105.606

3,7

49,4

Cristóbal Rojas

Charallave

56.154

77.257

2,9

37,6

Paz Castillo

Santa Lucía

43.920

83.976

6

91,2

Fuente: INE (2004)

 

 

             
Vista de los Valles del Tuy desde los linderos occidentales de Guatopo. Al fondo, la ciudad de Ocumare del Tuy (foto © Rodolfo Castillo)

 

La inauguración de un tren (próximo a finalizarse) que comunicará a Caracas con las poblaciones de Charallave y Cúa en los Valles del Tuy contribuirá en buena medida con el crecimiento poblacional, al hacer más atractiva la adquisición de viviendas debido a que los habitantes podrán disponer de un medio de transporte rápido hacia la capital.

 

Una de las principales consecuencias de un crecimiento demográfico desmedido y sin planificación alguna es que se incrementará la demanda de tierras para la construcción de viviendas, así como la demanda de tierras de cultivo con la finalidad de proveer alimentos a una población creciente. Esto podrá crear una presión sobre los linderos del norte del parque, haciendo necesaria la presencia de un mayor número de guardaparques para las labores de vigilancia y control. Por otra parte se presentará un incremento en la demanda de zonas recreativas para esa población, muchos de los cuales probablemente se dirigirán al parque, por ser una opción recreativa bastante cercana.

 

Si a la par de este incremento poblacional el parque mantiene las mismas condiciones de presupuesto, no se podrán cumplir con los requerimientos necesarios de incrementar el personal de guardaparques y de tener un mantenimiento adecuado de las áreas recreativas. Por otra parte, sería conveniente contar con presupuesto para el desarrollo de programas de educación ambiental dirigido a los numerosos visitantes que probablemente tendrá el parque, para estimular la organización de grupos de excursionistas y otros aliados de Guatopo, en forma semejante a los existentes en otros parques nacionales como El Ávila y Henri Pittier.

 

Debido a la importancia que tiene la cuenca del Río Cuira para la construcción de un nuevo embalse, en esta zona debe completarse el proceso de desocupación y reubicación de habitantes que se había iniciado en 1985, pero que no ha tenido continuidad. Para ejecutar este plan se requeriría repetir las mismas estrategias utilizadas en el pasado, entre ellas, conformar una comisión interinstitucional que se reúna periódicamente con los campesinos, para de esta manera considerar sus planteamientos y lograr conciliar cualquier conflicto o desacuerdo. En dicha comisión es importante la participación del Instituto Nacional de Tierras (INTI), organismo adscrito al Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT), que tiene la autoridad para reubicar a los habitantes en zonas donde la actividad agrícola sea permitida, además del Ministerio de Finanzas, para gestionar los recursos financieros para el pago de los avalúos.

 

Mientras se realice el proceso de avalúos y con la finalidad de disminuir el impacto socio-económico de la reubicación sobre la población, se les puede permitir a los habitantes la continuación temporal de las actividades agrícolas, siempre y cuando paralelamente se implementen programas de educación ambiental por parte del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables o de otras instituciones. Estos programas deberían estar orientados al empleo de técnicas de agricultura conservacionistas que disminuyan los daños causados por la erosión y mejoren el rendimiento actual de los cultivos, para así evitar la expansión de las áreas agrícolas dentro del parque.

 

Carencia y mala distribución del personal

 

Paralelamente al pago de deudas salariales, para el caso particular de Guatopo se requiere además una estrategia para redistribuir el personal actual. Esta incluiría realizar el pago de jubilaciones al personal que le corresponde y hacer la previsión presupuestaria necesaria para ascender parte del personal obrero de mantenimiento a personal de Guardaparques. Esta redistribución también incluiría la asignación de personal para aquellas áreas que más lo requieren, como el caso del área recreativa de Quebrada Guatopo.

 

Al contar con un mayor número de guardaparques se podría hacer un poco más flexible el régimen de guardias incrementando los turnos de rotación, de manera que el personal disponga de más tiempo, tanto para realizar cursos de capacitación como para su propia vida social. En el caso de la capacitación, INPARQUES podría establecer alianzas estratégicas con otras ONG's u otras instancias gubernamentales que estén dispuestas a participar en este tipo de programas.

 

Carencia de presupuesto y de equipos

 

Guatopo, al igual que otros parques nacionales, requiere incrementar su autonomía para la toma de decisiones relacionadas con la administración diaria, lo cual incluye la adquisición de combustible para vehículos y de materiales para el mantenimiento de las instalaciones administrativas y recreativas. En este sentido, se sugiere que la administración central de INPARQUES retome la estrategia de mantener una asignación presupuestaria mensual directa para la superintendencia, lo cual le permitiría cubrir los renglones antes mencionados sin tener que depender de los niveles centrales de administración en Caracas. La asignación presupuestaria mensual se realizó hasta el año 2001, pero se desconocen las razones de su eliminación.

 

La dotación de equipos de radiocomunicaciones es una prioridad, considerando lo extenso del parque y el aislamiento en el cual se encuentran muchos de los puestos de guardaparques. Esto permitiría la conformación y actuación rápida de comisiones de trabajo para enfrentar contingencias diversas, desde infracciones de las normativas de los parques hasta emergencias. A su vez también se requiere la dotación de vehículos de doble tracción y/o motocicletas para realizar recorridos e inspecciones en las distintas áreas del parque. Para el caso de la cuenca de Cuira, donde las pendientes son fuertes y los caminos de tierra suelen estar en mal estado por causa de las lluvias, se podría considerar la posibilidad de disponer de animales de tracción como burros o caballos.

 

El pago de las diversas deudas salariales no es un problema exclusivo de Guatopo, ya que la misma situación se repite en diversos parques nacionales. Su solución implica un ajuste en el diseño del presupuesto de INPARQUES así como el establecimiento de un cronograma de pagos, lo cual requiere de un trabajo interinstitucional conjunto con el Ministerio de Finanzas y la Oficina Central de Presupuesto.

 

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