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Referencias

 

 

 

Agricultura y deforestación

Dentro del monumento natural existen dos pequeños caseríos denominados Casupal y La Oficina, que datan de antes de la creación del área protegida y actualmente están constituidos por unas 24 casas y aproximadamente 125 habitantes (OCEI 1994, INE 2005). Las viviendas construidas por sus habitantes son bastante precarias y la principal actividad que realizan es la agricultura, siendo pocas las extensiones actualmente aprovechadas y en donde predomina como principal cultivo el ocumo, así como algunas plantas de yuca y cacao. La gran mayoría de tierras destinadas al cultivo se encuentran en período de descanso y no están sembradas, por lo que los habitantes del monumento realizan esta actividad mayormente fuera del área protegida. No obstante, recientemente han sido observadas dentro de los linderos, dos extensiones de tierras deforestadas que están siendo preparadas para la agricultura, en una de las cuales se talaron árboles de mediano porte y en la otra ya se realizó la quema para eliminar toda vegetación.

En las adyacencias del monumento natural existen actividades agrícolas en donde también predominan los cultivos de ocumo, aunque también hay cultivos de yuca, mapuey, ñame, maíz, plátano, cambur y cacao. Esto representa un problema para la continuidad de los procesos geológicos de la cueva debido a que estas actividades también suceden en su cuenca de alimentación, constituida principalmente por la Quebrada Cambural. En vista de esta situación, se infiere que los linderos actuales del monumento natural (que llegan hasta los 300 msnm) no cumplen con el objetivo de protección absoluta de la formación geológica y aunque el Parque Nacional El Ávila se aproxima al monumento hasta llegar a los 400 msnm, tampoco llega a abarcar la totalidad de dicha cuenca.

 

        Área quemada con la finalidad de sembrar en el caserío de Casupal



De acuerdo a un estudio realizado en las microcuencas de las quebradas Cambural y Casupal, de las 2.640 ha estudiadas, el 83,5% está conformada por una vegetación natural que ha sido intervenida en menor medida (se sigue conservando el dosel del bosque o son sabanas sin uso alguno) y el restante 16,5% los constituyen conucos y centros poblados (Ríos y col. 1991). Existe la preocupación de diversos grupos ambientalistas de que la deforestación produzca una disminución de los caudales de la Quebrada Cambural y en consecuencia se vean afectados los procesos geológicos de la cueva. Adicionalmente, el ambiente seco de su interior favorecería la propagación del hongo Histoplasma capsulatum, teniendo como consecuencia una mayor incidencia de histoplasmosis en los visitantes.



          Laderas sin bosque cubiertas por sabanas y helechales


Carencia de personal y equipos

En la actualidad, la Cueva Alfredo Jahn posee un guardaparques, sin embargo su radio de acción no se limita a las 58 ha del monumento natural, puesto que a este funcionario también le corresponde la vigilancia y el control del extremo este del Parque Nacional El Ávila. Existe una carencia de equipos e infraestructura para el transporte, radiocomunicaciones, así como la dotación de un puesto de guardaparques que también sirva como centro de control e información para los visitantes. No hay una presencia institucional eficiente que pueda afrontar la magnitud de las situaciones que se presentan como consecuencia de la actividad humana en la zona.

Amenazas futuras

Turismo

Si bien no se han realizado estudios de capacidad de carga sobre la cueva, se ha recomendado que los grupos que se internen en la cavidad sean de un máximo de ocho personas (Ríos y col. 1991). Existen restricciones para el turismo masivo como la estrechez de las galerías y la casi inexistencia de salones amplios. El tipo de actividad que se realiza actualmente es un turismo de aventura y naturalista, un esquema ideal que debe mantenerse, sin ofrecer facilidades adicionales como senderos internos e instalación de luces (Ríos y col. 1991, Pérez 1978). La promoción de la cueva como atractivo turístico del Estado Miranda debe considerar esta limitación, puesto que con el nivel de visitantes existente hasta el presente se han observado en pequeña medida algunos impactos de la presencia humana como pinturas en algunas paredes (“grafitis”), estalactitas rotas, residuos sólidos y restos de carburo, un tipo de combustible sólido utilizado para la iluminación.

En ocasiones entran a la cueva personas que no tienen conocimiento previo de la estructura de las galerías y tampoco cuentan con equipos adecuados como cascos y linternas, poniendo en riesgo su integridad física. Aún cuando la cueva no es considerada un ambiente favorable para la infección con histoplasmosis por ser muy húmeda todo el año, se reportó uno de los casos con mayor número de visitantes infectados reportados en la literatura (Suárez y col. 2002).

Expansión de la frontera agrícola e invasiones humanas

El crecimiento poblacional que experimenta el Municipio Brión indica que muy posiblemente se continuará expandiendo la frontera agrícola para dar sustento, alimento y vivienda a una población creciente. A pesar de la protección legal que implica la figura de monumento natural, ésta área podría verse afectada de no tomarse las medidas necesarias para regular y controlar el uso de la tierra en sus adyacencias.


          Esta escuela fue construida dentro de los linderos del monumento

 

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