Información general
Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Amenazas Actuales

 

- Excesiva pesca artesanal y a gran escala
- Transporte y almacenaje de carga pesada, combustibles y productos químicos
- Matanza de lobos marinos, tortugas y delfines por parte de los pescadores locales
- Limitada acción de vigilancia y control
- Aumento del turismo desordenado
- Basura
- Invasión de gente en la reserva
- Presencia industrial y contaminación

 

Excesiva pesca artesanal y a gran escala

 

La principal actividad productiva en la zona es la Pesca. Existen alrededor de 900 embarcaciones en la provincia de Pisco, de las cuales 770 son embarcaciones artesanales y 130 industriales. Sobretodo las embarcaciones artesanales suelen operar en la reserva y sus alrededores. Los principales problemas que presenta la pesca son la extracción de juveniles y la extracción en zonas de desove, la extracción de peces y mariscos de tamaños inadecuados por debajo de la talla mínima establecida, pesca artesanal e industrial ilegal dentro del área protegida, la pesca dirigida e incidental de especies amenazadas, el uso de dinamita, la pesca con métodos prohibidos y sustancias tóxicas, sobreexplotación de los recursos hidrobiológicos anchoveta, sardina, pejerrey y pulpos con fines comerciales, desembarcaderos insalubres donde proliferan roedores, insectos, etc, contaminación del mar y playas por desechos producidos por la actividad de pesca artesanal (bolsas de plástico, envases plásticos de aceite para motores, botellas plásticas, combustibles, redes, cordeles, boyas, basura doméstica, etc.), y sobretodo contaminación por los establecimientos industriales.

 

Con relación a la maricultura, el sistema de concesiones planteado no funcionó a cabalidad, ningún concesionario captó larvas tal como se planteó en el objetivo inicial, hubo ocupación ilegal y sobreexplotación de los bancos naturales de conchas, traspasaron semillas de los bancos naturales a las zonas de concesión. La manera como se planteó la concesión hizo que se lleve a cabo un cultivo de fondo, lo cual implicó la eliminación de bentos del fondo marino y problemas zoosanitarios y de biotoxinas. Los concesionarios estaban obligados a presentar informes de sus actividades, resultó que la cantidad de recolectores y cultivos no coincidía con las cantidades de producto vendidas, lo cual confirmaba que había una explotación ilegal de los bancos naturales a través de las concesiones. En los informes las concesiones reportaban mortalidad cero, lo cual resultaba ser muy sospechoso. A fin de cuentas, la sobreexplotación del recurso por un lado y en la bahía de Paracas la contaminación del mar por otro, hizo que la actividad decaiga significativamente.  Además, la actividad de maricultura contribuye a la contaminación de las playas con desechos como redes, boyas, bolsas y envases de plástico, basura doméstica. La actividad incrementa el tráfico de personas, vehículos y embarcaciones por zonas no permitidas. El tráfico de embarcaciones y la instalación de aparejos de pesca ocasionan perturbación en el comportamiento de especies de delfines que sólo habitan en la reserva.

 

Transporte y almacenaje de carga pesada, combustibles y productos químicos

 

En la zona de amortiguamiento, el Consorcio Terminales de Graña & Montero cuenta con un sistema de amarradero por boyas, conectadas por tubos a sus almacenes y tanques en tierra, para el desembarque de hidrocarburos, los cuales son luego distribuidos de su planta en tierra a distintas regiones del sur del país. Esto genera un importante flujo de camiones cisterna, que originan congestión de tránsito y un potencial peligro constante de derrames de combustible.

 

El puerto San Martín se ubica en la bahía de Paracas en el límite norte de la Reserva Nacional de Paracas y brinda servicios desde 1970. Llegan buques de gran calado y tonelaje que alquilan el muelle y el servicio de remolcadores. Cuenta con equipos de carga, almacenamiento, pesaje y balanza. Posee un muelle, cuatro amarraderos y almacenes techados y al aire libre. El abastecimiento de agua es de pozo, viene por tubos desde Paracas. Cuenta con energía eléctrica de grupo electrógeno propio. La red vial que llega a este puerto es asfaltada y de uso público, atravesando parte de la Reserva Nacional de Paracas. Eventualmente al mes llegan 10 buques y al año un promedio de 150 buques de carga. Los principales productos que se exportan por este puerto son harina de pescado, aceite de pescado, sal, ácido sulfúrico y minerales como carbón y hierro, mientras que se importan principalmente productos agrícolas como maíz a granel, trigo, soya y fertilizantes. Algunos de los productos transportados por el interior de la reserva son altamente contaminantes como por ejemplo ácidos, combustibles y minerales. Es importante recalcar que la exportación de ácido sulfúrico por este puerto es una amenaza constante a la integridad ecológica de la reserva, en el caso de un eventual derrame de este producto, los estragos serán intensos y de gran magnitud.  

    
                         Puerta San Martín                                           Graña y Monteros terminales

 

La Reserva Nacional de Paracas es un espacio intensamente utilizado, no sólo por los turistas y extractores artesanales, sino también es un área de transito intenso de vehículos de carga pesada relacionados al embarque y desembarque en el puerto de San Martín. Estos vehículos de carga no pagan derecho de paso a la administración de la reserva, a pesar del impacto potencial que su circulación implica.

 

Control de Usuarios de la Reserva Nacional de Paracas por Producto 

Tipo de Producto

2000

%

2001

%

Alimentos (maíz, bebidas, trigo, soya)

1138

4.61

612

3.37

Ácidos y Combustibles

4953

20,0

3056

17,0

Minerales sólidos (hierro, pelets, carbón de piedra, sal, estaño, chatarra)

5605

22,69

9157

50,63

Productos Industriales de Pesca (harina, aceite, algas, recursos hidrobiológicos)

11315

45,82

4605

25,45

Materiales (cable, maquinaria, polietileno, oxígeno)

134

0,55

115

0,62

Fertilizantes

1035

4,19

189

1,03

Agua

527

2,14

345

1,90

TOTAL

24707

100

18079

100

*Información oficial INRENA, Julio 2002. Unidades expresadas en número de vehículos de transporte por rubro. Registro llevado a cabo entre las 6 am y las 6 pm.

 

                    
                

 

Matanza de lobos marinos, tortugas y delfines por parte de los pescadores locales

 

La matanza de lobos marinos, tortugas y delfines es constante al interior y en los alrededores de la Reserva Nacional de Paracas. Debido a las dificultades de control, los pescadores que operan en la zona marítima de la reserva y alrededores difícilmente son capturados cuando cometen estos delitos. Como ejemplo se tiene el caso de la matanza de lobos en la isla San Gallán, dado a conocer por la prensa nacional en su momento (17), en un acto que podría calificarse como la mayor masacre ecológica perpetrada en el interior de la Reserva Nacional de Paracas, por el que 147 lobos marinos fueron eliminados salvajemente a manos de cazadores furtivos. Los lobos, entre adultos y jóvenes, yacían muertos. Al parecer los habían matado a palos y a todos los animales les habían cercenado los genitales. No es difícil suponer que el motivo de esta masacre haya sido extraerles los testículos para venderlos en el mercado negro del continente asiático. El tejido reproductivo de los lobos marinos es considerado un poderoso y muy cotizado afrodisíaco en Asia.  Se presume que los depredadores han actuado por encargo de una red de traficantes que se dedica a la comercialización ilícita de los genitales de los lobos de mar para elaborar diversos y cotizados productos afrodisíacos. También existe una demanda  por los dientes que se utilizan para fabricar adornos muy cotizados por los turistas.

 

Los lobos representan el motivo principal de las visitas turísticas a Paracas. Miles de viajeros llegan cada año a conocer el hábitat de estos mamíferos. Existe una pujante industria turística, cuyo único motivo de existencia es la presencia de este tipo de especies. Por ello, atentar contra los lobos no es sólo un acto inhumano, sino, además, una absurda manera de sabotear al país. La policía no ha identificado a los autores del delito. Han transcurrido varios meses de la matanza y la policía local aún no ha podido capturar a nadie. El viaje a las islas Ballestas es ofrecido por el  78% de las agencias y ofrecen ver mamíferos marinos, el 33% aves y el 33% especies en peligro de extinción. En los tours a la reserva el 89% de agencias ofrecen ver flamencos.

 

Las tortugas y delfines son matados por la demanda de su carne. La carne de tortuga y el muchame de delfín son alimentos exóticos de alto costo en el mercado ilegal. El mercado negro de este producto es mucho más grande de lo que se piensa y esta caza se hace a pedido (18). Por otro lado, durante sus faenas de pesca, los pescadores matan a los lobos y delfines cuando estos animales se acercan a sus redes a comer pescado, los matan con el fin de evitar que les disminuyan su captura y que les rompan las redes.  También hay captura y matanza de pingüinos, afectando seriamente la población de esta especie que se encuentra en vías de extinción.  En una encuesta realizada a pescadores, el 75% de los encuestados opina que se deben matar a los lobos. Un 62% de los lobos marinos encontrados muertos han sido matados por pescadores. 1000 delfines son matados en la costa del Perú anualmente. La pesca con dinamita, de común uso clandestino en la reserva, afecta también la integridad de lobos, delfines y tortugas (19).

 

Limitada acción de vigilancia y control

 

El INRENA realiza alrededor de 80 patrullajes mensuales en la Reserva Nacional de Paracas, los cuales al parecer resultan insuficientes para un efectivo control y vigilancia. El acceso a la reserva es amplio y abierto, se puede ingresar por cualquier parte del desierto, así como por mar. Resulta imposible poder controlar los linderos de la reserva. La administración del área protegida se encuentra restringida en términos logísticos para efectuar patrullajes eficientes, poseen una embarcación con limitaciones de desplazamiento y tienen restricciones en la disponibilidad de combustibles para mover la embarcación.

 

La coordinación intersectorial es limitada, existen alrededor de 30 de entidades con injerencia sobre la reserva, llámese Ministerio de Pesquería, Ministerio de Energía y Minas, Ministerio de Industria y Turismo, Dirección de Capitanías de Puerto, Policía, Instituto Nacional de Cultura, diversas Asociaciones y Federaciones de Pescadores y Extractores, ONGs, etc. En el ámbito regional, el jefe de la reserva tiene autoridad reducida a su campo y al dirigirse a otros sectores para coordinar se encuentra con limitaciones y desventajas jurisdiccionales.

 

La responsabilidad sectorial es difusa, por lo que resulta ineficaz e ineficiente. Se dan ciertas debilidades en la aplicación del marco legal intersectorial, teniendo como resultado cierta benevolencia con los infractores, falta de reglamentación pesquera y una falta de clara definición de conceptos. Hay una escasa información básica, falta de capacitación y educación del usuario, ilegalidad e informalidad en el acceso a los recursos naturales. No se implementan mecanismos de participación local para actividades de vigilancia y control. Se da una insuficiente presencia institucional en el ámbito local, los guardaparques no cuentan con respaldo legal y el personal, la logística y el presupuesto para la vigilancia y el control resultan insuficientes (20).

 

Aumento del turismo desordenado

 

Si bien el turismo es una fuente de ingreso para la administración de la reserva y para la economía local, el movimiento desordenado del mismo impone impactos negativos al área. Hay una excesiva presión de turismo no controlado en algunas épocas del año, sobretodo en verano y feriados. Hay tráfico de personas, vehículos y embarcaciones que transportan turistas en zonas prohibidas. Se da un aumento de la basura en playas y destinos turísticos, muchos turistas, sobretodo de origen nacional, no respetan las normas de disposición de desperdicios, arrojándolos directamente en la playa.

 

Se da una importante molestia a la fauna local. Esto se ha podido observar sobretodo en las islas Ballestas. Si bien las aves y sobretodo los lobos marinos aparentemente se han habituado a la presencia de las lanchas de turismo. Hay guías de turismo que hacen ruido intencionalmente para espantar a las aves que yacen sobre las rocas de manera que los turistas puedan tomar fotos de los pájaros volando.

 

          
               Acercamiento excesivo a zonas de descanso de las aves

 

Existe práctica de deportes acuáticos y terrestres en zonas restringidas. Se da un ingreso con vehículos motorizados a zonas no autorizadas, sobretodo por parte de turistas nacionales que llegan al área en camionetas con tracción 4 x 4 y motos areneras, lo cual les permite la circulación sobre el desierto sin mayor problema. Esta circulación de vehículos afecta zonas de anidamiento, permanencia y alimentación de la fauna, sobretodo de aves, además de dejan huellas de los vehículos que generan impactos visuales. Años atrás se ha dado el caso de gente que circuló a pie por encima de la figura del candelabro afectando su integridad, viéndose la necesidad de restaurar la figura. Muchos de estos turistas motorizados ingresan a la reserva por el desierto con la intención de evitar el pago por derechos de ingreso.

 

Los impactos focalizados del turismo son: En la bahía de Paracas una fuerte perturbación a la fauna con su consecuente desplazamiento (principalmente por deportes acuáticos). Hay contaminación de desechos sólidos y líquidos y erosión de suelo. En el sector de la playa La Mina se da una fuerte contaminación por desechos sólidos y líquidos así como de restos fecales humanos, se da un desplazamiento de la especie amenazada nutria de mar Lutra felina y de aves, hay extracción de fósiles y presencia de ratas. En el sector de Lagunillas hay contaminación por parte de los restaurantes, el embarcadero y los visitantes (desagües y desechos sólidos), se da perturbaciones a la fauna y extracción de piedra roja. En el sector de la playa Yumaque se da contaminación por desechos sólidos por parte de los visitantes, perturbaciones a la fauna, destrucción y alteración del hábitat de los ostreros comunes Haematopus palliatus sobretodo por circulación en la playa. En el sector de la Catedral y playa Supay hay alteración del estado natural de la zona, contaminación por desechos sólidos y restos fecales, desplazamiento de la fauna e inscripciones en los muros de piedra y arena. En la península hay alteración física por construcciones y deterioro de la vegetación (21). 

 

Basura

 

La Municipalidad de Paracas cuenta con un camión volquete para la recolección de basura de los domicilios del balneario y la localidad de El Chaco; el servicio de recojo es diario. No cuentan con relleno sanitario y la basura es arrojada a un botadero para posteriormente ser quemada, contaminando de esta manera el medio ambiente. Hay muchos desechos varados en las playas, especialmente latas, bolsas y botellas de plástico, lo cual perjudica tanto a los usuarios de las playas como a la vida silvestre. Esto se observa sobretodo en la bahía de Paracas como en el sector de Lagunillas, también cerca de los asentamientos de Laguna Grande y Rancherío. En la zona de amortiguamiento, en la parte donde se ubican las industrias, hay gran cantidad de basura, tanto vertimientos de tipo doméstico como residuos de la actividad de maricultura (acumulaciones de conchas de abanico), contaminando el área y dando mal aspecto.

 

Invasión de gente en la reserva

 

Se da una ocupación no regulada dentro de la reserva, contaminación de playas por basura doméstica de estos asentamientos y por desagües, letrinas y heces. Existen condiciones de insalubridad dentro de estos asentamientos con proliferación de ratas, moscas, etc. Hay alrededor de 300 personas asentadas en forma ilegal en el interior de la reserva, principalmente pescadores y extractores de recursos, concentrados en la zona de Laguna Grande, Rancherío y Lagunillas. Por otro lado, en el sector de Santo Domingo en la Bahía de Paracas, gente con poder económico ha construido casas de verano de material noble en una zona no autorizada para ello. Estas construcciones han afectado vegetación que sirve de refugio y alimento para aves migratorias. En 1998 el alcalde de turno del distrito de Paracas dio las licencias de construcción. La administración de la reserva procedió con las quejas correspondientes, al no llegarse a resultados concretos se pasó a un proceso judicial. La administración de la reserva perdió el juicio y  las construcciones continúan hasta la fecha. Esto implica un precedente negativo en la zona, dado que nuevas construcciones podrían pretender desarrollarse en el lugar.

 

                   

                                  Asentamiento en Laguna Grande, foto: L. Rodríguez

 

Presencia Industrial y Contaminación

 

Existen diversas fuentes de contaminación. Se dan vertimientos en la zona marina y en la cuenca del río Pisco producidos por la actividad industrial y el área urbana. Se dan vertimientos al mar, sin tratamiento previo, de efluentes o aguas producidas por la industria de harina y aceite de pescado. Se dan derrames de aceites y petróleo de embarcaciones industriales en zonas de abastecimiento. Vertimiento de residuos generados por la actividad de procesamiento de acero con concentración de metales pesados y residuos tóxicos. Vertimiento de residuos de agroquímicos, pesticidas y fertilizantes utilizados en la actividad agrícola del valle de Pisco. Vertimiento al mar de sustancias generadas por la actividad portuaria, como lavado de bodegas, ácidos, etc. Emisión de gases y humos producidos por la industria de harina y aceite de pescado. Arrojo de desechos de la actividad de procesamiento de conchas y otros mariscos a las playas y zonas adyacentes a las fábricas. Vertimiento de aguas negras o servidas y residuos sólidos de origen urbano, directamente al mar con alto contenido de coliformes. Vertimiento de aguas y desechos producidos por la actividad pesquero artesanal (22).

 

En la zona de amortiguamiento, en la orilla este de la bahía de Paracas, se ubican una serie de plantas de procesamiento pesquero (harina de pescado, enlatado y congelado), concentrando las fábricas en este lugar y constituyéndose como zona industrial. Estas industrias vierten al mar los residuos de sus procesos de producción, contaminando la bahía en forma alarmante. Este hecho ha afectado la vida silvestre y los recursos hidrobiológicos de la bahía de manera significativa, la pesca y la actividad de maricultura han desaparecido prácticamente de esta zona. La calidad de las playas para el turismo y para los usuarios locales se ha deteriorado en extremo.

 

Las plantas de procesamiento pesquero tienen operaciones a gran escala, procesan en promedio 1 millón de toneladas de pescado al año. Se estima que los impactos de este gran volumen de producción son: Alrededor de 30.000 toneladas métricas de proteína y 8.000 toneladas métricas de aceite de pescado son vertidas a las aguas costeras como desperdicios. Muchos de los químicos de limpieza utilizados en estas plantas no están neutralizados antes de su disposición. Las altas temperaturas provenientes de los evaporadores de las plantas crean contaminación térmica en la bahía. Emisiones de partículas de harina de pescado de las máquinas secadoras. Gases de equipo eléctrico y hervidores. Emisiones de gases tóxicos de algunas máquinas de secado de fuego directo (en aquellas plantas con tecnología antigua) (23).

 

Frente a las presiones locales contra la contaminación de la bahía y a las obligaciones del PAMA (Programa de Adecuación del Medio Ambiente exigido por el Ministerio de Industria), el consorcio de industrias APROPISCO ha implementado un sistema colector de zanguaza (aguas efluentes del proceso de producción), para ser desechada a 12 km mar adentro. Se está buscando disminuir los índices de contaminación del área costera inmediata en la bahía, frente a la cual están instaladas las plantas pesqueras. Según opinión de pescadores y gente local, la efectividad de este sistema es limitada, hay desfogues a lo largo de la tubería y la corriente marina hace que el desecho final retorne a la bahía. En la actualidad, las condiciones de la bahía en cuanto a calidad de agua y fondo marino son críticas, la contaminación es intensa y sus efectos son evidentes.

 

Otro foco de contaminación para la bahía son las embarcaciones pesqueras, tanto industriales como artesanales, que vierten al mar sus desechos grasos y restos de combustibles y lubricantes de los motores afectando la calidad del agua, disminuyendo la productividad local y contribuyendo a la degradación de la bahía. Además de los efluentes industriales, se vierten a la bahía los efluentes domésticos y desagües del balneario de Paracas, de la localidad de El Chaco y del distrito de San Andrés, contribuyendo negativamente a la contaminación del mar en la bahía.

 

En la zona de amortiguamiento, a unos 7 km al este de la orilla del mar en la carretera panamericana sur, se tiene un sector con industria pesada de tratamiento de metales, Funsur (fundición de estaño) y una  empresa de acero (Aceros  Arequipa). Estas industrias, si bien alejadas del área de influencia directa de la bahía, generan severos problemas de contaminación de aire y contribuyen a los niveles de tránsito pesado por la reserva al hacer uso del puerto San Martín para importar y exportar productos.

 

Otro tipo de actividad industrial presente en la zona, en este caso en el interior de la reserva, es la extracción de sal.  Actualmente la actividad la lleva a cabo la empresa QUIMPAO Química del Pacífico, quien por un proceso de privatización tomó las actividades de EMSAL Empresa Nacional de la Sal, que  venía aprovechando la sal en su estado natural.  Los yacimientos están en el lugar denominado Salinas de Otuma y laguna del Muerto, al sur de la Reserva Nacional, que ocupan una extensión aproximada de 90 ha. La empresa ha abierto un canal hacia la laguna del Muerto haciendo que ingrese agua salada, variando la composición de la laguna. El INRENA ha solicitado a la empresa una Declaratoria de Impacto Ambiental y el monitoreo planteado en la misma le resulta muy caro, por lo que la empresa ha optado por hacer un lago artificial para realizar sus operaciones.  Esta explotación, causa un incesante tránsito de grandes camiones entre las salinas y el puerto San Martín a lo largo de la ruta asfaltada que atraviesa la reserva.  El estado actual de dicha ruta es bastante malo debido seguramente a la sobrecarga de vehículos pesados.

 

Otro tipo de actividad industrial en la zona de influencia de la reserva es la extracción de guano de islas. Las heces de las aves que habitan en las islas se recolecta para utilizarse como fertilizante. En las islas Ballestas se efectúa la extracción de guano de isla, a cargo de Proabonos, los encargados de colectar el guano de la isla en el ámbito nacional.  Las faenas de extracción se realizan cada dos a tres años y se traen de 200 a 300 hombres para el trabajo. Se cuenta con estructura básica y actualmente hay dos guardianes en forma constante. Los problemas relativos a esta actividad son la extracción de guano en época de reproducción de las aves guaneras y la captura ilegal de fauna como práctica colateral a la extracción de guano.

 

Amenazas Futuras

 

Incremento de la presión humana

 

Debido a las difíciles condiciones socio-económicas en la que se encuentran importantes sectores de la población del Perú, es de esperar que a mediano plazo se incrementen los niveles migratorios hacia la provincia de Pisco, especialmente por gente proveniente de los Andes. A mayor cantidad de gente en la región, habrá mayor demanda de alimentos y servicios (sean estos agua, desagüe, educación, salud, etc.) y consecuentemente mayor presión sobre los ecosistemas, hábitat y recursos naturales de la región.

 

Aumento de la presencia de industria pesada en el área

 

La futura construcción de una planta de fraccionamiento de gas del proyecto del Gas de Camisea en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Paracas impondrá perturbaciones en los aspectos de medio ambiente y sociales de la reserva, debido a los impactos físicos en los sistemas naturales y a la interferencia con las actividades y sistemas humanos.  Los impactos se darán tanto en la fase de construcción de infraestructura como en la fase de operación de la planta, estos incluyen:

Impacto visual

El impacto visual de la planta de gas se dará básicamente sobre el paisaje local.  El paisaje es un recurso importante, una herencia natural y cultural que es apreciada por su belleza estética y su importante contribución a la identidad regional y al sentir del lugar.  Si bien el paisaje está sujeto a evolución y cambio, este se reconoce como un recurso de valor para las generaciones futuras.  El paisaje, tal como lo señala la Ley Orgánica para el Aprovechamiento Sostenible de los Recursos Naturales (Ley 26281) es considerado como recurso natural en tanto sea objeto de aprovechamiento económico, como es el caso de las actividades turísticas de la Reserva Nacional de Paracas.  Así mismo, la Ley de Áreas Naturales Protegidas recoge como uno de los fines de la creación de las Áreas Naturales Protegidas el valor del paisaje de las mismas. La ubicación de la planta de gas, sus dimensiones (especialmente verticales), los materiales utilizados, el color, el potencial de reflexión de las estructuras,  las potenciales emisiones visibles, las nuevas rutas de acceso a la planta, los volúmenes de tráfico y el programa de construcción juegan un rol importante en determinar la magnitud de los impactos sobre el paisaje.  La magnitud del impacto visual se relaciona no sólo a la zona de intrusión visual del proyecto, sino también al tipo de receptores afectados (turistas, pescadores, veraneantes,) la distancia de la planta a la que se encuentran y el grado de intrusión al que estarán sujetos. 

Ruido

Durante el proceso de construcción de la infraestructura se generará ruido mientras duren los trabajos y sobretodo durante el día.  El ruido provendrá de movimientos de maquinaria pesada, tractores en la remoción del terreno, ruido de mezcladoras de cemento, ruido de camiones que transportan materiales, ruido del trabajo mismo, martillazos, golpes, etc.  Durante el proceso de operación, el funcionamiento de la planta generará ruido, si bien leve, durante las 24 horas del día. El ruido afectará seguramente a los residentes locales y a la fauna. 

Migración 

La industria en sí promoverá un aumento del proceso de migración y urbanización, predominando el asentamiento de nuevos pueblos jóvenes con gente migrante de la sierra que invaden terrenos.  Esta tendencia de invasión de terrenos eriazos por parte de migrantes andinos se verá incrementada por el proyecto y podrían asentarse en la zona de amortiguamiento de la reserva.  Como resultado de esta inmigración, aumentará el número de comerciantes en la zona, muchos de los cuales serán informales. La potencial inmigración a las áreas adyacentes a la planta y a las áreas urbanas de los distritos vecinos, generaría demanda de empleo, requerimiento de viviendas, una creciente población flotante que demanda asentamientos temporales, demanda de tierras y aumento de su precio, mayor consumo e inflación local, mayor demanda de cobertura de servicios (educación, salud, agua, luz, teléfono, transporte),  generando gran presión social sobre la zona de amortiguamiento de la reserva. De la misma forma, la presencia de la planta de Gas de Camisea no sólo consolidará la presencia de las industrias en la zona, en actual proceso de cuestionamiento y pedido de retiro de la área, sino que por otro lado atraerá a nuevas industrias a la región que podrían estar buscando beneficiarse con el uso del gas como energía más barata. En Paracas, zona turística y de reconocido atractivo, el precio de alquiler de las casas de playa podría sufrir un aumento debido al cambio de la situación económica local por la presencia del proyecto. Hay gente usa el balneario de Paracas, que no siendo dueños, alquilan casas por todo el verano todos los años. Este grupo de familias se vería afectado por el potencial incremento del alquiler. El precio que cobran los hoteles, bares y restaurantes por sus servicios se incrementarían de la misma manera, afectando sobretodo a los turistas nacionales que visitan la reserva. 

Transporte terrestre

Actualmente existen ya niveles importantes de tráfico en la zona, sobretodo por la influencia del puerto San Martín y por la presencia del centro de distribución de combustible líquido de Petro Perú. Un aumento del tránsito vehicular se dará por el hecho que gran parte de los materiales a ser utilizados y los equipos a ser instalados durante la construcción de la planta serán desembarcados en el puerto San Martín y de allí serán transportados vía terrestre hacia el área de construcción de la planta, pasando por el interior de la reserva. En la fase de construcción de la planta se incrementará el transporte pesado, que circulará principalmente por la carretera panamericana (carga que llega de Lima o provincias), y por una carretera a construirse para acceder a la zona del proyecto sin necesidad de pasar directamente por las localidades de Pisco, San Andrés y Paracas. De la misma manera habrá un aumento del tránsito marítimo de embarcaciones de gran tonelaje que a su vez atravesarían el espacio marítimo y la zona de influencia de la Reserva Nacional de Paracas. En la fase de operación se incrementará el flujo de camiones cisterna que harán uso del servicio de distribución de gas, generando congestión en las pistas y carreteras de la zona y conglomeración en el centro de distribución, como se aprecia actualmente en el caso de Petro Perú y los terminales de Graña y Montero. El aumento de tráfico terrestre generará impactos secundarios como el aumento en los niveles de ruido en los alrededores de las vías de acceso, vibración por el paso del tránsito pesado, impacto visual por la presencia de mayor cantidad de camiones en la zona, congestión de las vías que generarían demora en el flujo del tráfico local, molestias a los peatones en el cruce de pistas, impacto sobre la seguridad personal debido al posible aumento en el número de accidentes y por el posible transporte de carga peligrosa o contaminante y una mayor contaminación del aire por la emisión de gases de combustión de los motores. 

Movimiento de suelos 

Los movimientos de tierra, la nivelación y demás cambios que se ejercerán sobre la topografía del terreno en el que se construirá la planta, generarán impactos negativos sobre la calidad del aire y sobre la calidad del suelo afectado. En cuanto a la calidad de aire, la afectación está básicamente relacionada con el aumento de polvo en suspensión que se produce por el movimiento de suelos, mientras que la calidad de los suelos se verá afectada en el hecho que sus propiedades físicas así como su capacidad productiva, serán modificadas en forma definitiva.

Emisiones gaseosas

Se dará una posible la alteración de la calidad de aire debido a la generación de emisiones gaseosas por parte de fuentes fijas y móviles que intervengan en la etapa de construcción de la Planta, se refiere a la emisión básicamente de gases de combustión por parte de las maquinarias. 

Aumento de los riesgos de contaminación de aguas superficiales y subterráneas

Durante la fase de operación de la planta se utilizarán, almacenarán y manipularán diferentes productos químicos, combustibles, insumos

 

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