La Reserva Nacional de Junín está ubicada en los Andes centrales del Perú, en los distritos de Carhuamayo, Ondores y Junín del departamento de Junín y los distritos de Ninacaca y Vicco del departamento de Pasco. El área está circundada por una extensa altiplanicie o meseta llamada Bombón, y presenta el lago Junín como importante cuerpo de agua protegido.
La vegetación del lago Junín corresponde a la de paisaje altoandino o puna, presentando asociaciones naturales vegetales características, como los pajonales densos con humedales, el césped de puna y totorales en el espejo de agua y orillas. El grupo de especies animales mejor representado y de mayor importancia en la reserva nacional es el de las aves, compuesta por una nutrida variedad de aves de diferente origen, interés y necesidad de manejo. Cabe destacar la presencia en el lugar de especies endémicas, como el zambullidor de Junín y la gallareta de Junín.
La Reserva Nacional de Junín tiene por objetivo conservar de manera integral el ecosistema que involucra la flora y fauna silvestre y las bellezas escénicas del lago, así como contribuir al desarrollo social y económico de la región a través del aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales renovables. La reserva cuenta con un plan maestro, actualmente en actualización, cuenta con una zonificación establecida y con diversos programas de manejo, de los cuales varios aún requieren ser implementados. Actualmente la reserva cuenta con dos guardaparques oficiales, cinco guardaparques voluntarios, un jefe y un profesional especialista, personal que resulta insuficiente para una eficiente labor.
La actividad humana en la región está dominada por comunidades que dan apoyo a las operaciones mineras y a la agricultura. En los pueblos vecinos a la reserva, las actividades humanas son el comercio y la venta de productos agropecuarios. La actividad minera en la región ha incrementado las actividades de comercio, la construcción de carreteras y el intercambio cultural. Las tierras alrededor de la reserva nacional pertenecen a pequeños propietarios y a las comunidades campesinas allí establecidas. Como la reserva fue declarada con poblaciones locales dentro de su ámbito territorial, se da el caso que las tierras siguen perteneciendo a las comunidades. Alrededor de la Reserva Nacional de Junín viven aproximadamente 46 000 personas, distribuidas en cinco distritos. En el interior del área hay alrededor de 4 000 asentados. El distrito de Junín es el más poblado, debido básicamente a la presencia de la ciudad del mismo nombre, mientras que el distrito de menor población es Vicco.
La Reserva Nacional de Junín es parte importante de un circuito turístico que comprende el Santuario Nacional de Huayllay y el Santuario Histórico de Chacamarca, constituyendo un importante complemento turístico formando el Complejo de Conservación Junín, de gran potencial para promover la actividad. El bajo movimiento de turistas en la zona refleja un sub-aprovechamiento del potencial del área.
La gestión de la Reserva Nacional de Junín depende de la coordinación de diversas instituciones involucradas. El lago Junín se declaró en emergencia en 1999 y se conformó una Comisión Multisectorial Descentralizada que luego se convierte en el Comité de Gestión Ambiental Chinchaycocha y se aprueba el Plan de Manejo Ambiental Sostenible para la cuenca. El Comité de Gestión Ambiental está encargado de facilitar la coordinación intersectorial e interinstitucional, para la gestión integral y concertada de la cuenca (Reserva Nacional de Junín, zona de amortiguamiento y área de influencia). Coordina, monitorea, evalúa y reporta públicamente la ejecución de los planes. Para la implementación del plan de manejo ambiental para la cuenca se han conformado 5 subcomités programáticos.
El lago de Junín es un ecosistema que a través de los años ha sido sometido a una fuerte presión por diversas actividades en su zona de influencia. La agricultura esta poco desarrollada en los alrededores del lago debido a la altitud, sin embargo los estudios y monitoreos de la calidad de agua del lago han detectado presencia de insecticidas agrícolas, los cuales llegan al lago por escurrimiento desde los campos aledaños y por los sistemas de drenaje de los principales poblados de los alrededores. Esto es consecuencia primordialmente del mal manejo que se realiza con estos productos por parte de los campesinos de la región.
Varios poblados vecinos tienen en la actualidad sobrepoblación de ganado, los animales son llevados a los humedales circundantes al lago, ocasionando sobrepastoreo, compactación y pérdida de estos ambientes altamente productivos. La presencia de ganado ha reducido la cobertura vegetal, el vigor de los pastos y el reemplazo de especies de pasto silvestre.
En el lago Junín confluyen tributarios que arrastran importantes cantidades de relaves mineros conteniendo metales pesados y otras sustancias que por acumulación perjudican el ecosistema y los seres vivos del lago. Estos residuos químicos disueltos en altas concentraciones llegaron a deteriorar casi un tercio del lago. Otro efecto de la actividad minera es la contaminación de los pastizales cuando estos son cubiertos por aguas con vertimientos mineros. Gracias a los Programas de Adecuación al Medio Ambiente (PAMA), los problemas de contaminación por relaves mineros han disminuido algo, debido a que las empresas mineras han comenzado a utilizar canchas de relave y las aguas residuales son recicladas. Sin embargo, los plazos de ejecución de estos programas se encuentran vencidos o bajo solicitud de extensión o ampliación. La mayoría de especies de aves del lago ha sufrido un descenso dramático en sus números, lo cual se atribuye a la prolongada contaminación minera que presenta el lago.
Los métodos artesanales de caza y pesca utilizados por los extractores locales difícilmente tienen alto impacto en el número de especies. Además la cantidad de cazadores en el lago es bastante limitada. Sin embargo, la captura de aves, el recojo de huevos y crías de los nidos, se realiza en tierra, y en el espejo de agua desde pequeños botes. El cuy silvestre es cazado mediante quema de los totorales donde se refugia, afectando negativamente a otras especies que usan los totorales como refugio permanente. Las vedas de caza establecidas no son cumplidas por los pobladores, ya sea por desconocimiento de estas o por no haber otra actividad económica alternativa que satisfaga sus necesidades.
Se realiza extracción de totora a pequeña escala, básicamente para alimentar animales domésticos. La quema de totorales se lleva a cabo para favorecer el rebrote y para facilitar la caza de cuyes silvestres. La extracción de champa (cortes de pasto en bloques) es tradicional en el área para fines energéticos. El abuso en el aprovechamiento de champas genera erosión y pérdida de suelo.
La fluctuación del nivel de agua del lago, regulada por la represa de Upamayo, constituye una amenaza al ecosistema, puesto que al elevarse inunda nidos de aves o al descender deja las posturas de peces y anfibios sobre áreas secas y los expone a depredación. Además, esta variación afecta directamente a los pobladores del área al tener parte de sus tierras destinadas al pastoreo inundadas por períodos más largos que los normales. La derivación de los canales de irrigación, colectores y desagües de las ciudades y poblados vecinos elevan el contenido de materia orgánica en el lago, elevando el grado de eutrofización y causando la muerte de muchos organismos.
Es necesario prestar atención al uso de agroquímicos en los alrededores del lago. Se debe capacitar a los usuarios para un uso más apropiado de los productos químicos de la agricultura, evitando que estos lleguen a los cuerpos de agua y contaminen el lago. Se requiere promover acuerdos de reubicación de los ganaderos que operan en el interior de la reserva para aminorar la sobrepoblación de ganado en el área protegida. Se debe diseñar un reglamento de uso de pastos que establezca la capacidad de carga de los terrenos. Se deben diseñar y aplicar estrictamente planes y normas de manejo del ganado en el interior de la reserva, así como hacer respetar la zonificación establecida para tales fines. Gran hincapié se debe dar a la promoción de la crianza de alpacas y el reemplazo paulatino del ganado vacuno y ovino remanente en la reserva nacional.
Se recomienda el estudio en mayor detalle de propuestas que solucionen el flujo de sedimentos y contaminación minera del río San Juan al lago. Debe darse estricto cumplimiento al plan de monitoreo y control de la contaminación. Se requiere incluir mecanismos para la participación de la población en las actividades de monitoreo, fiscalización y vigilancia ambiental, así como las acciones de capacitación requeridas. A corto plazo, las empresas deben cumplir estrictamente con los Programas de Adecuación al Medio Ambiente PAMA, con los Planes de Manejo y los Sistemas de Gestión Ambiental, hacer un manejo de los pasivos ambientales y participar en el sistema de monitoreo general. El Ministerio de Energía y Minas debe realizar fiscalizaciones periódicas, evaluación de la aplicación de los PAMAs, reporte público y vigilancia preventiva. Las comunidades deben implementar sistemas de vigilancia ambiental local y participar activamente en los programas ambientales propuestos.
Se requiere de la realización de patrullajes periódicos con énfasis en el estricto control de la caza y pesca de especies amenazadas, particularmente del zambullidor de Junín y la rana de Junín. Deberá hacerse hincapié en la prohibición estricta de caza de especies poco comunes y/o amenazadas y restricciones respetando la zonificación establecida.
Es necesario promover fuentes alternativas de energía para aliviar la presión sobre los recursos vegetales del área promoviendo la forestación con especies arbóreas nativas. Deberá fomentarse entre la población local mejores prácticas de manejo de la totora, como la producción y venta de artesanía, que facilita el manejo del recurso y brinda ingresos económicos a los pobladores locales.
Deberá exigirse a los municipios correspondientes la aplicación de prácticas de tratamiento de aguas servidas provenientes de las ciudades y pueblos en el área de influencia de la reserva.
Es urgente desarrollar instrumentos de gestión que permitan atender los aspectos ambientales de las operaciones de embalse y desembalse del lago Junín. La gestión de estas actividades debe ser compatible con la dinámica económica tradicional de las comunidades y la dinámica de la vida silvestre protegida por la Reserva Nacional de Junín.
Se debe promover la investigación científica aplicada sobre los recursos naturales del área, especialmente la relacionada a especies amenazadas. Se requiere fortalecer los procesos de educación ambiental y desarrollar programas de extensión e información integral, involucrando a los pobladores del área y generando conciencia en la población local. Se debe promover más agresivamente el incremento del turismo en el área y los alrededores, como medio de generación de recursos económicos para la reserva y para los pobladores locales.
Es necesario hacer cumplir los planes correspondientes a las diversas actividades que se llevan a cabo en el lago por parte de la población. Esto debe llevar a promover la integración de la gestión con las poblaciones locales, logrando consistencia entre los objetivos de manejo y las políticas de gestión del área con la participación y contribución local.