Información general
Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Amenazas Actuales 

-  Actividad maderera
-  Construcción de carreteras
-  Minería aurífera
-  Uso excesivo de recursos naturales
-  Actividad agropecuaria no planificada

 

Actividad maderera

 

El departamento de Ucayali ha sido siempre una importante zona productora de madera. Con la llegada de la carretera hasta Pucallpa hace más de 70 años, el comercio de madera desde esta zona ha sido intenso. En la ciudad de Pucallpa se centra la industria maderera de la región, con presencia importante de grandes aserraderos e infraestructura de transporte terrestre. Es un punto que centraliza el acopio de madera para la distribución nacional y la exportación.

 

Debido a la excesiva extracción, ya no se encuentra con facilidad madera valiosa como caoba Swietenia macrophylla y cedro Cedrela odorata, la cuál sólo existe en lugares lejanos y de difícil acceso como la cordillera de El Sira. Hoy, en la región y en la reserva, se extrae más que nada maderas de menor valor como Tornillo Cedrelinga catenaeformis, Shihuahuaco Coumarouna charapilla, Lupuna Chorisa integrifolia, Huimba Ceiba pentandra, etc. Debido a las grandes cantidades de madera que se extrae y a la búsqueda de maderas valiosas, la Reserva Comunal El Sira se encuentra bajo presión de la actividad maderera. Tanto en la zona este de la reserva comunal, por el río Ucayali, como en la zona oeste en el río Pichis y la carretera desde Puerto Bermúdez a Pucallpa se da una intensa extracción de madera.

 

 
      Imágenes que muestran la gran magnitud de la extracción maderera en Ucayali, Pucallpa

 

En la actualidad, el otorgamiento de las grandes concesiones madereras por amplios periodos de tiempo, según lo establece la Ley Forestal y de Fauna Silvestre No. 27308, está recién en proceso de implementación en el departamento de Ucayali. Una vez establecidas las concesiones, estas serán manejadas por los concesionarios titulares, dejando de lado a cientos de pequeños extractores que no están en la capacidad de acceder a una gran concesión según los términos establecidos por la ley forestal. En vista de esto, gran cantidad de pequeños y medianos madereros están extrayendo el recurso a gran velocidad, antes que se implementen las concesiones que limitarán su acceso futuro.

 

Ante esta situación, el INRENA de Ucayali está considerando licitar algunas concesiones de mediano tamaño para pequeños y medianos extractores quienes agrupados podrán acceder a una concesión. Sin embargo, debido al gran número de pequeños y medianos extractores existentes, estas concesiones no darán abasto para todos. Es por esta razón que los pequeños y medianos extractores han comenzado a incursionar en comunidades nativas, con quienes mediante convenio extraen madera de sus territorios comunales.

 

Una gran proporción de madera es extraída de terrenos de las comunidades nativas, ya sea en forma clandestina en complicidad con pobladores locales o con consentimiento del jefe de la comunidad, muchas veces bajo arreglos engañosos, por medio de los cuales los madereros se aprovechan de las debilidades de las comunidades. Las comunidades no están en la capacidad de gestionar sus permisos forestales por falta de medios y de conocimiento, por ello son los madereros quienes gestionan los permisos a nombre de las comunidades y se aprovechan de la situación para sacar ventajas y beneficios. En muchos casos, una vez que las comunidades han sido engañadas y estafadas y que el maderero ya se ha retirado del lugar, recién hacen sus quejas y denuncias ante la oficina de Control Forestal, cuando a ésta ya no es posible actuar. Las comunidades avisan muy tarde; primero dejan entrar a los madereros a su territorio, luego cuando éstos no les pagan, recién hacen la denuncia. Esta situación está dándose en muchas de las comunidades nativas colindantes a la Reserva Comunal de El Sira.

 

Se da una extendida extracción con motosierra, lo cual está prohibido por el desperdicio de madera que genera. El corte de la cadena de la motosierra es aproximadamente de una pulgada, lo cual acumula una gran pérdida del recurso. Los troncos se cortan con motosierra en el lugar de extracción para convertirlos en tablones, que luego son transportados por personas que los cargan en forma manual por grandes distancias hasta las quebradas o ríos, desde donde se los llevan ya sea flotando o en embarcaciones hasta el punto de venta.  Este tipo de extracción artesanal, localmente llamado "tabloneo," está muy extendido en la región.

 

En la zona se da también extracción mecanizada de madera, por medio de la cual se cortan los árboles con motosierra y después de retirar las ramas, son jalados con tractores forestales por una red de caminos forestales que se va ampliando conforme el extractor accede a nuevas áreas con madera. Los caminos forestales hechos por los madereros con maquinaria pesada constituyen una seria amenaza para el bosque de la región, abren acceso a extractores de diversos recursos y al asentamiento de colonos y migrantes. Hay una serie de grandes madereros que reparten sus tractores a madereros testaferros por todos lados, estos testaferros luego le entregan toda la madera extraída.

 

El centro poblado de Lorencillo, anexo de Puerto Bermúdez al oeste de la reserva comunal, se ha constituido en un importante centro de acopio de madera que llega a la carretera para su transporte y comercialización. Se está sacando bastante madera de la zona de amortiguamiento de la reserva comunal. A la región llega gente desde las localidades de Satipo, La Merced, Chanchamayo e Iscozasin en busca de madera. Como ésta ya no se encuentra cerca, se ven obligados a ingresar cada vez más hacia de El Sira. Según un entrevistado en la zona, se está sacando madera de los ríos Anacayali, Apurucayali y Zungaroyali en el interior de la reserva comunal. Lo que se busca es principalmente caoba, cortando inclusive troncos delgados si son de la especie. En la zona se extrae la madera en forma artesanal, al tabloneo, de encontrarse caoba inclusive la cargan a pie por distancias entre 5 y 8 kms.

 

                  
                  Rampa por donde se saca la madera hasta la carretera en Lorencillo

 

Hay alrededor de unos 10 grandes madereros que operan en la región, cinco de los cuales son de Ciudad Constitución. En Lorencillo los extractores son sólo trabajadores jornaleros o habilitados de estos grandes madereros. Debido a la aplicación de la nueva ley forestal se han suspendido los permisos forestales, restringiendo el acceso legal al recurso forestal a muchos extractores. Sin embargo, estos siguen operando. En Ciudad Constitución hay entre 8 y 10 concesiones vigentes, por las cuales se "blanquea" la madera que se extrae de otros lugares, es decir se legaliza madera ilegal como si fuera de dichas concesiones. Otro entrevistado afirma que para sacar madera y llevarla a Lima se requiere de mucho dinero para pagar, entiéndase sobornar, a los funcionarios en los controles a lo largo del camino. Por ello se prefiere la caoba, que paga buenos precios y cubre los costos, otras especies de menor valor no los cubren.

 

En la localidad de Yuyapichis tampoco se encuentra madera valiosa cerca, sin embargo, se extrae importante cantidad de otras especies. En la localidad de Puerto Inca, se está extrayendo también importante cantidad de madera, según un funcionario del Control Forestal entrevistado. La población conoce los lugares donde se está extrayendo madera, pero no dicen nada porque no quieren comprometerse. Afirma que hubo un decomiso de cuatro mil pies de caoba en el río Maquizapallo. Tanto de este río como del río Pintuyacu sale madera ilegal. Vienen extractores de Pozuso principalmente y buscan sobretodo caoba, cedro y tornillo, promueven la habilitación y extraen del interior de la reserva comunal, utilizan motosierra y desperdician los troncos rajados o picados sin aprovecharlos (23). No existen permisos forestales vigentes en las comunidades nativas de la jurisdicción. Antes algunas comunidades como Santa Martha, Naranjal, Cleyton, sí contaban con permiso de extracción. Actualmente hay sólo un permiso de extracción forestal vigente en la jurisdicción a nombre de un particular.

 

Las Administraciones Técnicas del Control Forestal y Fauna sólo están facultadas a entregar concesiones por un máximo de 500 hectáreas, concesiones de mayor cantidad de hectáreas son tramitadas por la oficina de Administración Forestal de Lima. Las oficinas provinciales envían los expedientes de solicitud de extracción forestal a la oficina de Lima, si en Lima encuentran observaciones, el expediente regresa a su origen para subsanarlas. Las oficinas provinciales de Control Forestal recién llevan a cabo las respectivas inspecciones oculares de la concesión una vez que no hayan observaciones. Según los procedimientos, la Administración Forestal debe consultar a la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas antes de otorgar permisos de extracción forestal en zonas de amortiguamiento. Sin embargo, esto no ha estado sucediendo en relación a la Reserva Comunal El Sira. En la jurisdicción de Puerto Inca, se han licitado 48 unidades de aprovechamiento forestal, obtenidas por concesionarios a través de un concurso público según lo establecido en la legislación forestal, estas concesiones pronto serán implementadas.

 

En el río Ucayali, hay dos puestos de la Administración Técnica de Control Forestal y Fauna del INRENA, cada uno con dos funcionarios públicos, un ingeniero forestal y un asistente, uno ubicado en la comunidad de Vista Alegre, cerca de la desembocadura del río Pachitea, y el otro en la comunidad de 9 de Octubre. En el puesto de Vista Alegre el personal encargado intercepta balsas de troncos que bajan tanto del río Ucayali como del río Pachitea, en el puesto de 9 de Octubre se controla la madera proveniente de diversas quebradas   
del distrito de Tahuanía y la madera que viene de tránsito desde la localidad de Sepahua. Estos puestos de control no tienen la capacidad para retener las balsas de madera ilegales por no contar con una playa o un lugar apropiado para almacenarlos. Su función efectiva se limita a controlar los documentos de los lotes de madera que bajan y avisar a la oficina de Pucallpa para que allí proceda recién el decomiso.

 

                 
                        Personal del INRENA-Vista Alegre interviene a madereros

 

Según un funcionario entrevistado, por la zona sale todo tipo de madera. Caoba sale sobretodo en época de lluvia, cuando los ríos están grandes, debido a que esta especie se encuentra muy alejada y los extractores deben esperar a que las quebradas aumenten su caudal para poder sacarla. Las localidades de Colonia de Caco, Tornavista, Puerto Inca, son lugares importantes de donde proviene gran cantidad de madera. Se estima que INRENA captura un 20 a 25 % de la madera ilegal que pasa por esa zona. Por razones de seguridad, el personal del control forestal de Vista Alegre no realiza controles durante la noche, existe el temor que puedan ser atacados en una intervención. "Si se matan entre ellos (los madereros), que no van a matar a los del INRENA, peor que nos odian todavía" (24). Por la noche es cuando los madereros, sobretodo los tabloneros, aprovechan en pasar el control forestal. El INRENA coordina con la policía y la marina para hacer intervenciones específicas, debido también a que hay muchos asaltos a mano armada en la zona. A lo largo de los ríos se da también mucho robo de madera. Con frecuencia, las balsas que bajan llevando troncos hacia la ciudad de Pucallpa se llevan madera de otros dueños, troncos que van encontrando en las orillas del río y que desatan por la noche para unirlos a su balsa.

 

En la comunidad Nativa de Ahuaypa en el río Ucayali los pobladores ya no se dedican a la extracción maderera, anteriormente sí lo hacían, ahora debido a la escasez por la  sobreexplotación ya no lo hacen. En la zona hay un grupo de colonos que está extrayendo madera de la quebrada Pacache, más o menos a 6 horas en bote quebrada adentro. Lo hacen sobretodo en época de lluvia y operan desde la localidad de Valladolid ubicada en la boca de esta quebrada. Según referencias de pobladores entrevistados en la zona, en la quebrada Maco de la comunidad de Samaria se está extrayendo madera con tractor por gente de la comunidad de Huacashiría, que son nativos Ashaninkas que sacan madera dirigidos por un patrón mestizo. También nativos Ashaninkas contratados bajo la misma modalidad están sacando madera de la comunidad de Cambio 90. De la quebrada Tabacoa está saliendo madera ilegal sacada por mestizos. En la quebrada de Runuya sacan caoba, en la quebrada Shahuaya sacan caoba, tornillo, lupuna y catahua con tractor. En la comunidad de Fátima hubieron dos tractores sacando quinilla y capirona. También se saca madera de la quebrada Iparía, con tractores forestales que operan en época de lluvia. En la localidad de Iparía hay un mini-aserradero que da servicio de corte de madera.

 

Un funcionario del Ministerio de Agricultura de la localidad de Iparía, capital de distrito, sostiene que en la zona la madera que más se extrae es cumala Virola sp., tornillo Cedrelinga catenaeformis, lupuna Chorisia sp., catahua Amburana sp., bolaina Guazuma crinita, quinilla, y de los lugares de donde más sale son la quebrada Tabacoa, la quebrada Iparía, la quebrada Tamshi y la quebrada Cushani. No existen permisos forestales vigentes, todo el trabajo de extracción es ilegal. Entre los meses de febrero y abril del 2003 ha salido bastante cantidad de madera de la zona, entre 40 y 50 mil trozas de madera (unas 15 mil trozas al mes). Las trozas son los troncos cortados a un largo de entre 5 y 10 metros para facilitar su transporte.

 

La comunidad Shipiba de Amaquiría esta ubicada en un brazo antiguo del río Ucayali por donde se conectan las comunidades de Nazareth, Pijuayal, Juancito y el caserío de Santa Margarita. Se extrae de la zona principalmente Cumala. Llegan habilitadores en busca de madera. Con anterioridad había un tractor forestal que sacó tornillo y lupuna. Como es muy común en todas las comunidades, Amaquiría tuvo un problema con un maderero que ofreció entregar calaminas y otros enseres por la extracción y almacenaje de madera y nunca cumplió. La comunidad de Amaquiría tiene un aproximado de 50 ha reforestadas con especies maderables (especies exóticas y nativas), aún en crecimiento, hecho con apoyo de la Asociación para la Investigación y el Desarrollo Integral AIDER, ONG privada que promueve el manejo de bosques en la región.

 

A unos 45 minutos a pie de Amaquiría está la comunidad Ashaninka de La Selva, colindante a la Reserva Comunal El Sira, con 53 familias y unas 300 personas de las cuales un 30% son mestizos. La comunidad tiene 23 años de existencia y hace unos cuatro años que han llegado los mestizos. El terreno comunal es de 6 hectáreas según lo confirmó el mismo jefe de la comunidad. Sin embargo, a pesar de contar con sólo este pequeño terreno, esto no ha impedido que hayan hecho un contrato con un maderero para llevar a cabo extracción forestal con tractor. La comunidad va a recibir el 20% del valor del tornillo que se extrae y 15% del valor de la lupuna, cumala y pashaco. El maderero ha entregado a la comunidad un grupo electrógeno y cable a cada casa y les ha dado dos mil soles ($580) en efectivo. Resulta evidente que un arreglo de esta naturaleza es para sacar madera del interior de la Reserva Comunal El Sira. Un entrevistado afirmó que se está cortando madera de las faldas del cerro y que la sacan por la quebrada Sipiría, sale madera tanto del territorio comunal como de fuera del mismo. Estima que en el año 2002 se ha sacado unos 100 000 pies de madera (dicen que sacan madera de la comunidad, pero la comunidad es muy pequena para producir tal cantidad de madera. Todo sale de la reserva). 

 

  
Extracción de madera con tractor forestal en Comunidad Nativa La Selva

 

Hay un maderero trabajando con tractor forestal en la comunidad de Nazareth. Los pobladores no conocen cuál ha sido el arreglo entre el maderero y la directiva de la comunidad. Aparentemente han hecho un arreglo sólo entre ambos, sin la participación de la comunidad como lo indica la ley (25). Según comentan pobladores locales, este mismo maderero está queriendo ingresar a la comunidad La Selva, desplazando al maderero que actualmente opera allí. Según refiere un entrevistado, ya se ha solicitado a la comunidad para sacar madera de la quebrada Paniquiari. El maderero les ha prometido muchas cosas, radio comunicación, posta médica, etc. Les dice a los pobladores locales que "el gobierno no les va a dar nada, pero que él (y otros madereros) sí les va a dar cosas," buscando lograr la aceptación general en la comunidad. Este mismo maderero, al parecer con suficientes recursos financieros, está también trabajando en la comunidad de Nuevo San Juan, quienes están tramitando ya su permiso forestal ante el sector forestal del INRENA en coordinación con el maderero. Les ha entregado 10 000 soles ($ 2 900) en efectivo para la compra de un generador de electricidad y les ha prometido el 20% de la madera que extrae. El arreglo ha sido hecho sólo de palabra y no hay ningún documento firmado, como sucede en la mayoría de las comunidades, lo cual siempre ha sido causa de engaño y estafa. 

 

Es una tendencia bastante generalizada que las comunidades soliciten generadores de electricidad y electrificación del pueblo a cambio de la madera que extraen los madereros del territorio comunal. Sin embargo, no es en realidad una opción práctica, ya que cuando el maderero se va muchas de las comunidades no tienen dinero para pagar el combustible ni el mantenimiento de la máquina, quedando esta inutilizada e inservible. Se tuvo oportunidad de observar que un maderero había llevado a la comunidad de Fátima un generador de electricidad extremadamente viejo, que no duraría ni para un año de funcionamiento constante y que seguramente equivaldría a una mínima parte del valor de la madera extraída.

 

La comunidad nativa de Fernando Stahl ha presentado su solicitud para obtener un permiso de extracción forestal, pero se han presentado observaciones, debido a que la zona de extracción planteada se superpone a la Reserva Comunal de El Sira. Por otro lado, la comunidad está solicitando una ampliación del territorio comunal, la cual se superpone también a la reserva comunal. Las cuestiones de los límites de las comunidades serán aclaradas y establecidas a través del proceso de linderamiento y saneamiento físico legal a llevarse a cabo en el segundo semestre del 2003 por el Instituto del Bien Común con apoyo de AIDER, ambas ONGs tienen como parte de su agenda realizar dicho proceso. En la comunidad vecina de Paraíso se está sacando madera con tractor forestal. Estos tractores atraviesan el territorio de la comunidad Fernando Stahl haciendo trochas y caminos forestales, por lo cual la comunidad quiere cobrar derecho de paso, generándose conflictos entre ambas comunidades. En estas comunidades, los madereros les están diciendo a los nativos que pronto todo el territorio va a ser del Estado, que ellos deben de sacar y aprovechar la madera antes que el Estado comience a controlar e impedir la extracción.

 

La mayoría de las autoridades políticas en la región tienen intereses económicos en la madera. Un gran porcentaje de los jefes de las comunidades están metidos en el negocio. Algunos dirigentes de las organizaciones indígenas están también metidos en el negocio ilegal y no apoyan el proceso de implantar el orden en la actividad forestal de la zona. Se han dado casos en que funcionarios del control forestal intervienen una operación maderera y los intervenidos señalan que "esta madera es del mayor del ejército, esta otra es del capitán de la policía, aquella es del fiscal," de manera que se hace difícil para el funcionario del control forestal intervenir y sancionar.

 

Existe una tremenda ilegalidad en el proceso de extracción de madera tanto en el área de influencia y en la zona de amortiguamiento como en el interior de la Reserva Comunal El Sira. Se lleva a cabo extracción sin los correspondientes permisos, sin planes de manejo o si los hay, sin hacer caso a lo que plantean. Se extrae en zonas no autorizadas, no se respetan los volúmenes de extracción aprobados, y se saca y transporta madera de noche para evitar los controles. Las comunidades nativas hacen convenios con extractores ilegales, inclusive en áreas fuera de su territorio comunal. Existe una gran falta de eficiencia por parte de la Administración Técnica de Control Forestal y Fauna del INRENA, principalmente por falta de presupuesto y logística. Hay problemas de coordinación entre las diversas oficinas de control forestal y la oficina de control forestal de Pucallpa.

 

Construcción de carreteras

 

En el contexto de la Reserva Comunal El Sira y de la zona en la que se ubica, hablar de carreteras es hacer mención a caminos de acceso carrozables, que conectan una localidad con otra y que permitirán el ingreso de camiones y otros vehículos. En muchos casos, la construcción de estos caminos de acceso comienza con el delineado de una trocha o camino peatonal para luego pasar a ser un camino de acceso vehicular o, sobretodo en lugares con recursos forestales, estos caminos se hacen directamente para el acceso de maquinaria pesada que ingresa al área con fines de extracción forestal. 

 

A raíz del proceso de regionalización en el país, los gobiernos regionales han adquirido autonomía en su administración y toma de decisiones. Los gobiernos regionales están promoviendo la construcción de carreteras en sus programas de desarrollo. Esta misma tendencia se observa en los municipios distritales. La mayoría de los alcaldes en los distritos que circundan la Reserva Comunal El Sira son madereros o tienen intereses en la actividad maderera. Estos mismos alcaldes están proponiendo la construcción de carreteras a zonas con importantes recursos forestales, inclusive atravesando la reserva, como parte de sus programas de desarrollo. Los municipios reciben la ayuda del gobierno regional con apoyo financiero y maquinaria, y en muchos casos hacen convenios con madereros que se comprometen a hacer la carretera con el fin de tener acceso al recurso forestal.

 

Se estima que los impactos indirectos, en condiciones de selva amazónica, ocurren sobre no menos de 50 km a cada lado de la carretera (26). La carretera incentivará la explotación forestal legal o ilegal, pero siempre destructiva, de extractores pequeños y medianos, que ya actúan intensamente en la región, inclusive ingresando al territorio de las comunidades nativas. La deforestación y la explotación insustentable del bosque conllevan también pérdida de recursos de biodiversidad y, entre otros impactos, provocarán disminución del valor de los servicios ambientales del bosque, como son la fijación de carbono y la regulación del ciclo hidrológico (27).

 

Existe un camino de acceso desde la localidad de Iparía en el río Ucayali hasta la localidad de Tournavista en el río Pachitea. Hoy es un camino peatonal de aproximadamente 65 kms de largo. Desde una localidad a otra se recorre en cinco días de caminata atravesando la reserva comunal en su parte norte. El municipio de Iparía quiere dar prioridad a la implementación de este proyecto. Hoy el municipio tiene deudas y no puede iniciar los trabajos para la carretera, sin embargo continúan en búsqueda de financiamiento. La gente local desea la carretera porque piensa que sus productos tendrán salida por allí.

 

A lo largo de este camino de acceso entre Iparía y Tournavista existen varios asentamientos poblados.  La carretera planificada unirá los poblados de  Iparía, Nueva Esperanza de Tabacoa, Nueva Islandia, Nueva Bellavista, Nueva Jerusalem Santa Cecilia, y el poblado de La Paz, habitado  por colonos que ya se movilizan en automóvil desde su poblado hasta Tournavista por una carretera de acceso ya existente, que sería parte de la carretera propuesta (28). Estos asentamientos y el camino existente entre ellos constituye una amenaza al área protegida en términos de mayor invasión de extractores de recursos y asentamientos de colonos.  Por otro lado, en el proceso de zonificación y elaboración del plan maestro, proceso a llevarse a cabo con participación local, podrían surgir dificultades adicionales en relación a estos asentamientos. Su presencia en el interior del área protegida podría generar un reclamo de estas comunidades para mantener su autonomía y libre acceso a los recursos naturales que las rodean, pudiendo llegar a solicitar potencialmente ser excluidos del interior de la reserva comunal. Esto implicaría en el peor de los casos que estas comunidades soliciten llevar a cabo un recorte o disminución en la parte norte de la reserva comunal.

 

La apertura de carreteras en la zona atraerá mayor cantidad de colonos. Esto complicará no sólo la situación ambiental, sino que también incrementará los conflictos sociales en la zona. Existe un permanente clima de tensión y conflicto entre los nativos y los colonos. A esto se suman las constantes quejas en relación a conflictos entre las comunidades nativas y miembros de la secta religiosa Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal (29).

 

En conversaciones con pobladores locales se ha podido dar cuenta de diversos caminos de acceso alrededor de la reserva comunal. De la comunidad nativa de Fernando Stahl sale un camino peatonal hacia el otro lado de la reserva comunal, que según los entrevistados llega hasta el asentamiento de colonos Misión Nevati, al lado del río Pichis. Este camino es utilizado muy esporádicamente con fines de caza y recolección. De la misma manera, de la comunidad de Alto Aruya, vecina a Fernando Stahl, sale también un camino en esa dirección hasta las comunidades nativas de Platanillo de Jetarine y San Martín de Apurucayali.

 

Al sur de la reserva comunal se ha iniciado la apertura de una carretera desde Puerto Prado en el río Perené hasta Atalaya pasando por Oventeni y con un desvío hacia las comunidades nativas del Gran Pajonal, colindantes a la reserva comunal. Se está abriendo una carretera hacia Ponchoni en la zona de amortiguamiento sur de la reserva. Detrás de estos caminos de acceso está el municipio provincial y grupos madereros que financian. La carretera avanza de acuerdo a la madera que se va encontrando, no hay estudios de impacto ambiental ni los correspondientes permisos de desbosque exigidos por el INRENA. Según versiones de funcionarios del INRENA de Atalaya, los madereros aducen que han sido contratados por las comunidades para extraer su madera, y hacen caminos para poderla sacar.

 

   
  Camino forestal hacia El Sira en Fernando Stahl y Carretera Puerto Bermúdez-Pucallpa                      

 

El riesgo de invasión o explotación ilegal en la Reserva Comunal El Sira a raíz de la apertura de caminos de acceso será grande. El escenario anterior puede ser aún más grave si se toma en cuenta la enorme fragilidad de los ecosistemas que serán afectados, debido a su topografía accidentada, y a la enorme diversidad ecológica y cultural que caracteriza la zona.

 

Minería aurífera

 

La minería se focaliza en la zona oeste de la Reserva Comunal El Sira, específicamente en el distrito de Yuyapichis, donde desde hace muchos años (entre 25 a 30 años) ha habido pequeña presencia de mineros artesanales. En la actualidad la actividad minera ha estado en expansión. A 6 horas de la localidad de Yuyapichis, por un camino de acceso hecho ex profeso, se llega a una concesión minera que opera a gran escala con maquinaria pesada, la mina Bonanza, junto a los límites de la reserva comunal a la altura de río Negro. Esta concesión minera tiene una antigüedad de 12 años, de manera que tiene derechos adquiridos antes de la creación del área protegida. Anteriormente esta concesión perteneció a una empresa coreana, la cual en el año 2002 contaminó la zona con mercurio, abusó de los recursos naturales y de los pobladores a quien no les pagó por su trabajo.

 

En las cabeceras del río Yuyapichis, al interior de la reserva comunal se encuentra la comunidad El Diablo, aún sin reconocer oficialmente, es decir no poseen un título de propiedad, a pesar de estar allí asentados por varios años. En ella viven colonos mestizos casados con mujeres nativas que se dedican a la extracción de oro. Esta comunidad colinda con la concesión de la mina Bonanza, la cual cobra un 15% a los mineros artesanales que trabajan sobre su concesión. Con la minería llega gente de fuera que se instala y se dedica a la actividad.

 

En la zona existe una estación científica privada, la Estación Científica Panguana, donde llegan investigadores extranjeros. Según referencia del coordinador encargado, la estación biológica tiene constantes problemas con los mineros y madereros, estos abren carreteras y tumban árboles afectando la estación y la investigación científica.

 

En Yuyapichis una parte de los pobladores locales apoya la actividad minera, afirmando que trae trabajo y mayor economía, mientras que otra parte de la población local está en contra de la minería, sobretodo las comunidades nativas directamente afectadas por la actividad. El alcalde de Yuyapichis está preocupado por la actividad, no quisiera que la actividad se siga expandiendo sin antes prevenir los problemas.

 

En el distrito de Yuyapichis formalmente existe un total de 23 concesiones mineras en 14 000 hectáreas de terreno, distribuidas en derechos mineros de entre 100 y 1000 hectáreas. Así se tiene entre los principales titulares a Jesús Arias Dávila con 15 denuncios, 7 de los cuales son de 1000 ha. Minera Isla del Poniente SA con 3 denuncios, de 800 ha, y 2 de 100 ha. Daniel Arias Vargas con 4 denuncios, de 500 ha, de 200 ha y 100 ha (30).

 

Uso excesivo de recursos naturales

 

El río Ucayali posee una gran riqueza hictiológica, gran variedad de peces que son la principal fuente de alimento tanto para las poblaciones asentadas en sus orillas y afluentes, como para las ciudades de Pucallpa principalmente y Satipo. Las dificultades más resaltantes de la actividad pesquera en la región son 1) la sobrepesca, 2) el uso de métodos de pesca destructivos, 3) las dificultades de comercialización, 4) la falta de conciencia sobre la disminución del recurso, 5) conflictos de acceso a áreas de pesca, y 6) una baja coordinación interinstitucional.

 

Algunos pobladores locales venden su producto más que nada a través de intermediarios o armadores que operan en la zona. El intermediario es aquel que únicamente se dedica al comercio, viajando por las comunidades recolectando pescado para llevarlo a Pucallpa, mientras que el armador contrata gente que pesca con él y vende sus pescados en Pucallpa. Estos botes tienen cajas de madera con hielo y aserrín donde almacenan el pescado para que llegue fresco a la ciudad de Pucallpa.

 

Los botes de pescadores comerciales son causa de conflicto. Esto sucede sobre todo cuando estos botes llegan a ciertos lugares con sus propios pescadores y sacan el producto de cochas y quebradas en desmedro de la gente local y afectando negativamente el recurso del área. Se meten a los territorios de las comunidades y lo hacen de noche burlando a los pobladores. Los pescadores que vienen de fuera aducen tener permisos de pesca del Ministerio de Pesquería, pero nunca muestran nada. Utilizan redes con malla menuda y extraen un montón de pescado, para luego arrojar los más pequeños (ya muertos) y llevarse los mejores y más grandes, sin siquiera compartir con la comunidad.

 

En época previa a la reproducción de peces se generan grandes migraciones estacionales por el río hacia lugares apropiados para desovar. Estas migraciones de peces son aprovechadas por los pescadores para capturar grandes cantidades de pescado. Van a la boca de las diversas quebradas y ríos afluentes del Ucayali y tienden sus redes para la captura. Estas interferencias con las migraciones estacionales de peces afectan a la población de los mismos en las quebradas que provienen de la reserva comunal. Por ejemplo, en la boca del río Pachitea los pescadores de Pucallpa colocan grandes redes de lado a lado del río atrapando peces de la migración sin permitirles el paso del río. Aguas arriba, en la parte alta del río, la población se queja por la falta de pescado.  

 

Sobretodo en las comunidades nativas se utiliza el barbasco y la huaca para pescar, que son plantas cuyo zumo tóxico es vertido a las quebradas, lo cual origina que los peces se atonten y busquen el oxígeno en la superficie, siendo fácilmente capturados por las personas. Si bien son plantas tóxicas, éstas por su carácter natural son biodegradables. Sin embargo, el problema viene cuando se utiliza con mucha frecuencia en una misma quebrada, pues afecta a toda la población de peces incluyendo peces pequeños. Así mismo, pescadores inescrupulosos utilizan venenos químicos (como el tiodán) en lagos y quebradas, causando grandes estragos sobre las poblaciones de peces y el hábitat en general. Su potente efecto residual afecta a los cuerpos de agua y a la población usuaria del recurso.

 

La caza de animales para la subsistencia presenta ciertas dificultades también. La continua presencia humana en caseríos cada vez más grandes, cuyas actividades afectan y espantan a las poblaciones de fauna mayor obligándolas a alejarse del área. También la demanda de pieles, la falta de control adecuado y el desconocimiento sobre el recurso y sus formas de manejo son factores que complican la actividad de la caza.

 

La caza es una actividad que reviste variedad de formas. La presencia de fauna de caza ha sido severamente afectada alrededor de las comunidades debido sobretodo a la presión sobre el recurso por la sobrecaza. Algunas veces el poblador se interna en la selva por unas horas, aprovechando la noche o la primeras horas de la mañana, siendo una caza con fines netamente de subsistencia. Otras veces los pobladores se internan en la selva, al interior del territorio de la reserva comunal, por algunos días o semanas, especialmente si la caza escasea en los alrededores del poblado. Cuando van por varios días, generalmente lo hacen con fines de comercializar los excedentes, llevando sal y ahumando la carne para preservarla.

 

Existe gran demanda por pieles de animales silvestres, por un lado pieles de animales autorizados como el sajino, la huangana y el venado, y por otro una demanda clandestina de pieles de animales como felinos y serpientes. Para la extracción de pieles autorizadas, se han establecido limites y cuotas de extracción, sin embargo la falta de control no permite que se respeten los límites establecidos. Se están dando casos en que buscadores de pieles matan sajinos y huanganas sacándoles la piel y dejando la carne sin aprovecharla. La venta de pieles se hace generalmente a través de acopiadores e intermediarios que van por las comunidades comprando el recurso.

 

             
                                 Piel del tigrillo, Comunidad Nativa La Selva

 

Siempre hay demanda para la carne de monte. La mayoría de personas que se dedican a la caza no conocen sobre épocas y formas de reproducción de las especies que cazan. Si bien en algunos lugares reconocen que la fauna ha disminuido por la sobrecaza, hay una generalizada concepción que las especies no desaparecen y que la caza no es causal de extinción.

 

En relación a la recolección de productos del bosque, algunas especies de productos silvestres no forestales son utilizadas por los pobladores locales para sus necesidades de salud, alimentación y subsistencia. El producto de mayor demanda es la hoja de palmeras para el techado de casas, lo cual genera significativos niveles de presión sobre el recurso. También existe gran demanda por los frutos de palmera como el aguaje y el ungurahui, cuyo consumo tanto a nivel de la población local como en la ciudad de Pucallpa afecta la disponibilidad del recurso. Para la cosecha de estos productos generalmente se corta el árbol para poder obtener sus frutos y hojas, disminuyendo la capacidad de reproducción de la especie.

 

La excesiva caza, pesca y extracción de productos del bosque en las comunidades alrededor de la reserva comunal han hecho que la disponibilidad de estos recursos se vea restringida. Hoy estos recursos se encuentran en abundancia en el interior de la reserva comunal, lo cual hace que se generen presiones externas sobre el área protegida. 

 

                
               Un bufeo colorado (Inia geoffrensis) muerto dentro de la reserva

 

Actividad agropecuaria no planificada

 

Alrededor de la zona de amortiguamiento la actividad agropecuaria es critica. Las comunidades asentadas en su interior están llevando a cabo actividad agropecuaria en el interior de la reserva, deforestando gran cantidad de bosque. La agricultura de la región está sujeta a los procesos naturales propios de los bosques tropicales, donde las condiciones climáticas y ecológicas limitan la actividad. Los principales obstáculos que enfrenta la agricultura en la región son la pobreza de los suelos que conlleva baja productividad, plagas a los cultivos, altos costos de transporte, falta de mercado y falta de apoyo técnico. La tendencia en el uso del terreno para la agricultura es el corte anual del bosque y la posterior quema del material cortado. Esta expansión de terrenos de bosque talado para agricultura se debe a que el poblador local se ve obligado a utilizar nuevas tierras porque el terreno en el que está disminuye su productividad.

 

Típicamente, los agricultores limpian una o dos hectáreas, las trabajan durante dos años, y luego, cuando los rendimientos bajan dramáticamente, limpian más tierras. Generalmente los descansos duran cuatro o cinco años, mucho menos de los 20 años requeridos para que el suelo recupere su fertilidad. En cada siembra sucesiva, los rendimientos son más bajos y se tiene que limpiar más tierra. Es un círculo vicioso con desastrosas consecuencias (31).

 

En la parte este de la reserva comunal, en lo que corresponde a la zona de amortiguamiento del río Ucayali el poblador, sobretodo indígena, cultiva por lo general una extensión relativamente pequeña que produce lo suficiente para la alimentación de su familia con bajos excedentes. La agricultura va en función del consumo y capacidad productiva de la unidad familiar y se ve restringida por las inundaciones cíclicas del río Ucayali, que si bien fertilizan los suelos, afectan la actividad. El agricultor del río Ucayali tiene serios problemas para la colocación de sus productos en el mercado. Unas veces es la falta de comprador, otras la falta de movilidad, y siempre los bajos precios. En estas circunstancias no es de extrañar que el agricultor del río Ucayali no encuentre estímulo a una mayor producción. Por el lado oeste de la reserva comunal, en la zona de amortiguamiento junto a la carretera desde Puerto Bermúdez hacia Pucallpa, se pueden observar terrenos agrícolas de mayor tamaño y grandes extensiones de pastos para la ganadería vacuna. Los colonos en esta zona generalmente tienden a cortar nuevas áreas de bosque virgen en lugar de retornar y manejar terrenos previamente utilizados.

 

La ganadería en la región, como en todo bosque tropical, es de baja productividad. El rendimiento promedio de carne por vaca en la zona, de 3 a 4 años, es de 130 kgs. La baja productividad de carne se debe a la deficiente calidad genética del ganado y a su inadecuado manejo (32). Adicionalmente, hay que agregar la fragilidad de los suelos de la selva como el factor limitante más importante. La ganadería extensiva que se lleva a cabo en la región, típicamente requiere de una a dos hectáreas de pasto por cada cabeza de ganado para mantener una productividad mediocre. Cada año, los ganaderos cortan más bosque para sembrar pastos y poder mantener a su ganado. No se da en la zona un manejo de ganado a nivel intensivo con rotación de corrales y producción de forrajes, que de cierta manera disminuiría el impacto sobre el bosque. La ganadería en la zona se basa principalmente en el pastoreo, para lo cual requiere la constante conversión de bosque en pasturas.  Esta situación se observa sobretodo en la carretera Puerto Bermúdez - Pucallpa, donde hay una cantidad importante de terreno dedicado a la ganadería; en menor grado en el río Ucayali.

 


     Pastos para ganadería en la zona de amortiguamiento oeste del área protegida

 

Los gobiernos regionales de las diversas jurisdicciones que rodean a la Reserva Comunal el Sira están adoptando la ganadería como una de las alternativas de desarrollo a ser promovidas en sus respectivas regiones. Adicionalmente, hay dos importantes instituciones que promueven la ganadería como un componente de sus programas de desarrollo regional, el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de Ucayali CODESU y el Proyecto Pichis Palcazu. Esta última promueve también la siembra de palma aceitera como alternativa a la siembra de hoja de coca en la región oeste del Sira, a pesar de los bajos precios y los problemas de comercialización.

 

 

 

Amenazas Futuras 

 

Potencial incremento de las amenazas actuales

 

Un aumento en los actuales niveles de extracción de madera y la consecuente escasez de árboles de valor comercial, empujarán a la actividad maderera a seguir ingresando al interior de la reserva comunal. Por otro lado, el aumento de la red de accesos viales hacia la reserva facilitará el ingreso de madereros y otros extractores de recursos, así como también a grupos de migrantes en busca de terrenos para asentarse y formar centro poblados.

 

Si bien la reserva comunal y los recursos al interior de la misma serán manejados por las poblaciones beneficiarias circundantes, si no se plantean y diseñan a tiempo las correspondientes herramientas de gestión y planificación, como planes de manejo, el abuso a los recursos naturales de caza, pesca y recolección sobre la reserva comunal continuará. No sólo se corre el riesgo de no poder frenar a los extractores foráneos que actualmente ingresan al área, sino que la cantidad de estos aumentará y complicará más aún la protección y manejo de los recursos de la reserva comunal.

 

Un mal diseño de la política agropecuaria por parte de la administración regional y municipios podría generar un incremento en los niveles de deforestación del bosque al incentivar o promover la apertura de terrenos con fines agrícolas y ganaderos. Esta amenaza se hace palpable sobretodo en la zona oeste de la reserva comunal, en la carretera que va desde Puerto Bermúdez hacia Pucallpa, donde existen centros poblados que subsisten básicamente de la ganadería como Yuyapichis y Puerto Inca, y donde se da una tendencia de aumentar la actividad. El aumento de la actividad agropecuaria hará, al mediano plazo, que la búsqueda de terrenos con suelos aptos y no explotados se dirija cada vez más cerca hacia la reserva comunal.

 

La minería aurífera es una actividad con tendencia a la expansión en la zona de Yuyapichis. Nuevos concesionarios mineros están demostrando interés en obtener permisos y concesiones mineras en la zona. Al mismo tiempo, es previsible que los actuales concesionarios, una vez que hayan explotado sus lotes, soliciten nuevas concesiones o simplemente se dirijan a otros sectores y lleven a cabo una extracción ilegal desde fuera de sus concesiones. El aumento de la actividad minera implicará por un lado mayor apertura de bosque para la extracción y para la implementación de caminos y vías de acceso, y por otro mayor migración de gente hacia la región buscando involucrarse en la actividad. Así mismo, un aumento de la actividad minera implicará mayor contaminación de las aguas con mercurio y el consecuente efecto negativo sobre los recursos hidrobiológicos, las cadenas tróficas y la alimentación y salud humanas.

 

Exploración petrolera

 

Existe interés por parte de algunas compañías petroleras 34 por llevar a cabo prospección sísmica en los alrededores de la Reserva Comunal El Sira, sobretodo en la parte sur, aparentemente en el interior de la zona de amortiguamiento. Existe preocupación por parte de las comunidades nativas, quienes están a la expectativa de lo que decidan los operadores petroleros.

 

En los alrededores de la reserva comunal existen lotes petroleros establecidos por el Ministerio de Energía y Minas. Se tiene en la parte este de la reserva comunal los Lotes 34 y 35 en contrato con la compañía Repsol. Estos dos Lotes petroleros abarcan la zona de amortiguamiento de la reserva comunal y se estaría dando una posible superposición de los mismos con la Reserva Comunal El Sira. Se tiene en la parte noroeste del área protegida al Lote 22, actualmente en negociación. En la parte oeste del área protegida, un poco alejada de la misma, al otro lado de la carretera de Puerto Bermúdez hacia Pucallpa, se tiene el Lote 21, actualmente en convenio para evaluación técnica.

 

Una posible prospección petrolera en la zona generará los típicos impactos propios de la actividad: apertura de caminos y helipuertos, llegada de trabajadores, manejo de productos químicos, combustibles y explosivos, generación de basura, uso y contaminación del agua, impacto sobre la fauna y el paisaje, entre más. Si las actividades de prospección se llevarán a cabo en el interior de la reserva comunal, ésta será afectada por los impactos antes mencionados.

 

Narcotráfico

 

Según refieren diversos pobladores locales, se rumorea que en el interior de la reserva comunal hay presencia de narcotráfico, supuestas áreas de sembrío de coca y preparación de cocaína. Se dice que los narcotraficantes utilizan las trochas existentes para ingresar a la reserva, donde según refieren los pobladores llegan personas desconocidas, se meten a la selva y no se sabe qué hacen. En el lado oeste de la reserva comunal es un área conocida de operaciones del narcotráfico. Los narcotraficantes incentivan a pobladores locales para que se dediquen a la siembra de coca, y estos se ven forzados por la situación de crisis económica en la que viven.  Es previsible que grupos de narcotraficantes utilicen el área protegida de manera clandestina como refugio para sus operaciones ilícitas.

 

__________________

23  El sistema de habilitación, muy difundido en la Amazonía peruana, consiste en un adelanto en productos de consumo, combustible y herramientas por parte del maderero para que los nativos puedan operar y sacar la madera. Al momento de la entrega de la madera, el habilitador hace los descuentos correspondientes y al precio que él mismo impone, terminando los nativos inclusive endeudados. En esta relación, los nativos son engañados, explotados y suelen recibir mínimos beneficios. Cuando los extractores tumban un árbol y este al caer se raja o se parte por el golpe, esta madera ya no es aprovechada, abandonan el tronco sin cortarlo en tablones y sin aprovechar las partes en buen estado. Lo mismo sucede cuando al cortar un árbol se dan cuenta que tiene hongos, huecos o imperfecciones, abandonan el árbol tumbado sin aprovecharlo.

24  Afirmación literal del funcionario del INRENA del Control Forestal de Vista Alegre en el río Ucayali.

25  El Artículo No. 149 del Reglamento de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre DS No. 014-2001-AG establece que la solicitud para aprovechamiento forestal debe estar acompañada obligatoriamente, con una copia legalizada del Acta de Asamblea Comunal donde se acuerda realizar dicho aprovechamiento.

26  Alves, D. (2001) An analysis of the geographical patterns of deforestation in the Brazilian Amazon during the 1991-1996 period (In Wood, C. Porro R. (eds.) Patterns and Process of Land Use and Forest Changes in the Amazon University of Florida Press, Gainsville).

IPAM/ISA (2000) Avança Brasil: Os Custos Ambientais para a Amazônia (Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazônia e Instituto Sócio-Ambiental Brasilia, DF Pag. 20).

27 Dourojeanni, M. Impactos socioambientales probables de la carretera transoceánica (Río Branco-Puerto Maldonado-Ilo) y la capacidad de respuesta del Perú. Comentario presentado en el Taller sobre Perspectivas de Cooperación, en el Encuentro Internacional sobre la Integración Regional entre Bolivia, Brasil y Perú, realizado en Arequipa, del 2 al 4 de septiembre de 2001.

28 Datos obtenidos en entrevista con funcionario de la Municipalidad del distrito de Iparía, quien personalmente ha estado en el lugar.

29 García, P. Atalaya, Caught in a Time Warp. Liberación y Derechos Territoriales en Ucayali, Peru. Documento IWGIA No. 24. Copenhague, 1998.  Pags. 30 y 32.

30  Derechos mineros vigentes al 20/02/2003. Información obtenida en la Municipalidad de Yuyapichis.

31  ICRAF - América Latina. Alternativas a la agricultura de tala y quema en América Latina: Nueva esperanza en la Amazonía peruana. Consorcio para el Desarrollo Sostenible de Ucayali CODESU. Boletín informativo No. 13. Junio 2001. Pag. 10.

32  La Hoz, E.  Díaz, R. Ortiz, L.  Mejoramiento Genético del Ganado. Consorcio para el Desarrollo Sostenible de Ucayali CODESU. Boletín informativo No. 14. Abril 2002. Pag. 10.

 

Copyright © 2004 ParksWatch - Todos Derechos Reservados