Según el conteo de población y vivienda de 1995 en la Reserva se encuentran 16.293 habitantes, de los cuales el 68% corresponden al municipio de Centla, el 20% a Macuspana y el 12% a Jonuta-todos habitando de forma legal (INEGI, 1996). La población se distribuye en 72 comunidades dispersas, algunas de las cuales son de menos de 500 habitantes. Un porcentaje importante (46,8) ésta representado por población indígena que se agrupa en 19 comunidades, entre ellas Tres Brazos, Chichicastle y Quintín Arauz. La lengua predominante es la Maya-Chontal. Se estima que 4.159 personas desarrollan actividades primarias como la pesca y agricultura.
La tenencia de la tierra se encuentra de la siguiente forma, los terrenos ejidales ocupan el 53,1% del total del área protegida (se distribuyen en la zona núcleo y de amortiguamiento), los terrenos nacionales se encuentran dispersos por toda el área, pero en mayor proporción en las zonas núcleo I y II y representan el 20,6%, la propiedad privada cuenta con el 15,4% y agrupa alrededor de 800 propietarios, la zona federal con 6,8%, las zonas envolventes con 2,1% y las tierras sin especificar el 2% (Sánchez et al. 1988; INE, 2000).

Vivienda en los márgenes del río, foto: Juan C. Bravo
Los poblados en general se encuentran asentados en bordos de playa, bordos de río y franjas litorales. Los habitantes de las propiedades privadas por lo general son ganaderos y combinan esta actividad con el trabajo en huertos, explotación de la copra, siembra de maíz para autoconsumo y la pesca marina. Los poblados asentados en los bordos de los ríos practican actividades como la pesca, cosecha de árboles frutales, cría de aves de corral, cultivo de huertos familiares y la agricultura. Los asentamientos de las franjas litorales son los que se ubican en el área de transición entre el pantano y el bordo de playa, la mayoría son propiedades privadas y las actividades que practican son la ganadería, explotación de la copra, siembra de maíz para autoconsumo y la pesca marina.
En cuanto a salud de los habitantes se han detectado cinco enfermedades como las más frecuentes: las infecciones respiratorias, infecciones gastrointestinales, dermatitis, otitis y candidiasis urogenital, determinadas por las condiciones de la vivienda, la toma de agua directa del río, la disposición de la basura a cielo abierto y la defecación humana al aire libre. Otro de los males de la marginación y pobreza en las comunidades de la Reserva es la desnutrición observada en niños de entre uno y cinco años, los niveles van de leves (altos porcentajes) a moderados y severos. Las comunidades cuentan con diez Centros de Salud y tres Casas de Salud distribuidos en los tres municipios, el personal de cada centro consta de un medico, una enfermera, un promotor y un chofer que también es educador. Aún así, las grandes limitantes en el servicio, el personal y en ocasiones el difícil acceso a los centros hacen que ante una emergencia no se cuente con garantía alguna (INE, 2000; Orozco et al. 1988).
Las vías de acceso a la reserva son por la carretera federal No. 180 que va de Villahermosa a Frontera y Ciudad del Carmen recorriendo la parte oeste y norte de la reserva. La carretera Villahermosa a Ciudad PEMEX y Jonuta recorre su perímetro en la parte sur y este. Una de las principales vías es la carretera Frontera a Jonuta que atraviesa la reserva de noroeste a suroeste en su parte central sobre la margen derecha del río Usumacinta, con una extensión de 100 km en su mayor parte pavimentada. Otra ruta de acceso es por la carretera Villahermosa a Boca de Chilapa, en su mayor parte es pavimentada y recorre el margen izquierdo del río Grijalva (Vásquez et al. 2002; Gómez-Pompa et al. 1995; INE, 2000).
Otros caminos son los que Petróleos Mexicanos ha construido para llegar a puntos de exploración. Uno de ellos es el nombrado La Pera y cuenta con 15 km y se interna en la Zona Núcleo II al norte de la reserva. Actualmente el uso de los ríos como medio de comunicación se ha abandonado en gran medida, solo se utilizan de forma familiar para ir a las parcelas o llegar a las carreteras.
Turismo
El turismo en la Reserva es prácticamente nulo, desde años atrás no se ha desarrollado la infraestructura y organización para realizar actividades turísticas. La infraestructura y difusión de los atractivos ha sido poca, por lo que la afluencia de visitantes es mínima. En las instalaciones de la Reserva no se cuenta con registros de los pocos visitantes que llegan al lugar y tampoco existe una cuota de entrada, por lo tanto el área protegida no tiene una ganancia por este rubro. Existen dos operadores de turismo constituidos por pescadores: Servicios Turísticos Boca Tres Brazos y Servicios Turísticos Nueva Esperanza. Los recorridos por los pantanos son ofrecidos por los pescadores y son ellos los que a su vez trabajan como guías. Los pescadores también se han constituido como operadores de turismo y ellos ofrecen todos los servicios. La infraestructura turística se localiza prácticamente en la Ciudad de Villahermosa, ahí se pueden encontrar todos los servicios que ofrece una gran ciudad con hoteles de hasta 5 estrellas. Otras opciones más económicas son en la ciudad de Frontera y Jonuta (CONANP, 2003; Plata, 2002; INE, 2000). Por ahora no se ha designado ningún porcentaje de las ganancias para la reserva, ya que los visitantes son mínimos.

Recorrido por los pantanos, ofrecido por un pescador local, foto: Juan C. Bravo