Información general
Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

El biotopo fue creado en 1987 mediante una resolución de la Comisión de Tierras de Petén (CTP, 1987). En 1989, la Ley de Áreas Protegidas le dio el reconocimiento oficial (Decreto 4-89), y en 1990 la Declaratoria de la Reserva de la Biosfera Maya lo declaró una de sus zonas núcleo (Decreto 5-90).

 

Está siendo administrado por el Centro de Estudios Conservacionistas (CECON) de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), que es una institución gubernamental autónoma. Aunque el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP ) no ejecuta directamente, aprueba los planes operativos y planes maestros del área, al ser el organismo responsable de las áreas protegidas de Guatemala. El cuidado de los lugares arqueológicos corresponde al Instituto de Antropología e Historia (IDAEH).

 

El área protegida cuenta con un plan maestro elaborado en 1999, aunque con vigencia para el periodo 2000-2004. El plan es complejo y muy completo, dividido en tres programas llamados de gestión ambiental, de uso público y de administración. Cada uno de estos programas se divide a su vez en subprogramas, contando en total con 13 (3). En estos subprogramas se recoge con precisión toda una serie de actividades que se deberían de llevar a cabo en el biotopo. El plan maestro establece su renovación cada cinco años, además de proponer planes operativos anuales. A pesar de ello, la gran mayoría de los programas no están llevándose a cabo y actualmente sólo se realizan actividades de mantenimiento y vigilancia.

 

El plan maestro define siete diferentes zonas dentro del área protegida:

  1. Zona de uso extensivo, cuyo objetivo es mantener el área lo más natural posible, aunque permitiendo la extracción de productos del bosque y el paso de vehículos de apoyo a los extractores. Aunque el área no ha sido medida, constituye una de las zonas más grandes del biotopo, al incluir toda la parte sur y una porción de la parte norte del biotopo.
  2. Zona de uso intensivo, cuyo fin es facilitar las movilizaciones internas y las actividades de educación, recreación e interpretación. Se ubica en el camino que cruza el biotopo del sureste hacia el norte, con un ancho de 100 metros alrededor del mismo.
  3. Zona de uso agropecuario transitorio, donde está el área más intervenida del biotopo. Su objetivo es controlar la expansión del área bajo explotación agropecuaria y evitar su influencia negativa sobre el resto del área protegida. La finalidad última es que en un futuro esta área vuelva a recuperar los ecosistemas originales. Está situada en la parte oeste-suroeste del biotopo.
  4. Zona arqueológica, donde se encuentran los principales sitios arqueológicos. Tiene como finalidad proteger su entorno natural y se limita a los sitios denominados el Zotz y el Diablo.
  5. Zona de recuperación ecológica, donde los hábitat han sido fuertemente alterados y que ahora están abandonado. Su objetivo es detener la degradación del ecosistema y recuperarlo en la medida de lo posible a su estado natural. No es un área continua, sino que se sitúa en lugares antiguamente poblados, estando los más relevantes en el límite oeste del biotopo y a lo largo del camino principal que lo recorre.
  6. Zona primitiva, donde se sitúa el área menos intervenida del biotopo. El objetivo es preservar el ambiente natural y facilitar la realización de estudios científicos, educación y recreación rústica (sic). Se sitúa en el este del biotopo, haciendo límite con Tikal al este, haciendo límite con el lindero del área protegida al norte, y con la zona de uso extensivo al sur.
  7. Zona de amortiguamiento, que es una franja de 1 km de ancho que rodea al biotopo por el norte, sur y oeste. Su objetivo es facilitar el control de los límites del área protegida y detener la entrada de personas no autorizadas.

El biotopo tiene 11 trabajadores, contando en su conjunto a los empleados de CECON e IDAEH. El CECON tiene ocho empleados, de los cuales cuatro realizan labores de guardabosques, tres están encargados del mantenimiento y uno está encargado de los cuatro biotopos que administra el centro en Petén, con lo que no trabaja a tiempo completo en el área. Realizan dos turnos de 22 días por 8 de descanso, con lo que en el campo únicamente se encuentran tres o cuatro personas a la vez. Sus labores de vigilancia están muy limitadas y son escasas. El IDAEH tiene tres guardianes para los sitios arqueológicos el Zotz y el Diablo. También se organizan en planes de 22 días, con lo que en ocasiones sólo hay una persona en el campo. Además, existe un encargado que realiza labores de inspección en esta y otras zonas arqueológicas de Petén, que va al área unas pocas veces al año. Ambos grupos tienen una serie de instalaciones en buen estado, separadas varios cientos de metros unas de las otras, por lo que los grupos no tienen contacto visual y se dificulta la comunicación. Además, cuentan con herramientas mínimas, aunque no van armados y tienen poca autoridad ante las personas que encuentran haciendo actividades ilegales. Los límites del biotopo están definidos y marcados con carteles y brechas en la vegetación, pero como no tiene mantenimiento ni carteles adecuados, estos límites no son tan evidentes.

 

El presupuesto del Zotz es difícil de calcular con exactitud ya que una parte proviene de fondos compartidos por varios biotopos administrados por el CECON, y no están destinados exclusivamente al área protegida. En 1991, el presupuesto para San Miguel la Palotada (el Zotz) y el Biotopo Laguna del Tigre ascendió a US $ 93.000 (CONAP 1999c), provenientes en su mayor parte de un programa denominado Mayarema. El convenio firmado entre CONAP y CECON para la ejecución de dicho programa finalizó en 1999. Para el año 2002 la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) dotó al biotopo de un fondo extraordinario aproximado de US $ 6.400 para la construcción de infraestructura. Sin embargo, en la actualidad el presupuesto ordinario consiste únicamente en un aproximado de US $ 15.000 para el pago de personal. Los gastos pequeños como combustible son cubiertos con un fondo que el CECON consigue con el dinero de las entradas del Biotopo Cerro Cahuí, donde dicha institución tiene su sede de Petén.

 

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