Información general
Resumen
Descripción
Amenazas
Soluciones
Conclusiones
Referencias

 

 

 

Amenazas actuales

 

  Incendios

  Avance de la frontera agrícola y ganadera

  Tala y caza ilegal

  Presencia de especies exóticas de flora y fauna

 

El Biotopo Protegido Cerro Cahuí es un área amenazada críticamente, que corre un riesgo muy alto de fracasar en la protección y mantenimiento de la diversidad biológica en un futuro inmediato, a menos que se realicen acciones urgentes. Las principales amenazas provienen de las presiones de la población humana aledaña al área protegida, que está quedando rápidamente aislada y rodeada de terrenos dedicados a los pastos y cultivos. El avance de la frontera agrícola y ganadera, así como los incendios forestales son fuertes en los alrededores y suponen una amenaza potencial muy alta. Dentro del biotopo existen actividades agrícolas, tala y caza ilegal. El Centro de Estudios Conservacionistas no ha logrado controlar totalmente el área.

 

Incendios

 

Los incendios son una amenaza potencial muy grande para el biotopo. Aunque las estadísticas muestran que en los dos años más fuertes de incendios en la historia de Petén, 1998 y 2003, el área fue poco afectada, las imágenes de satélite de CEMEC/CONAP (1999a) y las evaluaciones de campo realizadas por ParksWatch muestran que en 1998 el biotopo estuvo rodeado de fuegos, tanto en la parte agrícola del este como en las zonas de bosque al norte y oeste. Los incendios en las zonas agrícolas, que crecen aceleradamente en los contornos del Cerro Cahuí, se producen año con año, lo que supone un riesgo muy alto para el bosque. En el año 2003 se produjo un fuego que fue controlado y sólo afectó una pequeña parte, pero la situación alrededor del área protegida estuvo descontrolada y amenazaba con arrasar el biotopo (Albacete, 2003).

 

El problema está íntimamente relacionado con las crecientes actividades humanas que se realizan alrededor del área. Los principales precursores son la ganadería y la agricultura en la zona de amortiguamiento, que se está pediendo de manera muy acelerada. La inexistencia de acciones ya sea por parte de organizaciones del estado como de particulares para detener la deforestación de los lugares aledaños al biotopo hacen prever que los riesgos sobre el área van a ser cada día mayores. Si no se actúa con urgencia es previsible que el Cerro Cahuí termine siendo afectado gravemente a corto plazo por esta causa.

 

Avance de la frontera agrícola y ganadera

 

Está afectando el oeste y norte del área protegida. Las estadísticas muestran que desde la creación del área el 3% de bosque ha sido talado para actividades agrícolas. Antes de su declaración oficial el biotopo perdió un 9,5% adicional de su superficie (CEMEC/CONAP, 1999b), razón por la que se creó la zona de recuperación. Algunas de las áreas que habían sido afectadas están regenerándose, y aparentemente el avance de la frontera agrícola dentro del Cerro Cahuí se ha estabilizado. No obstante, sigue siendo un problema potencialmente importante. La pérdida de cobertura boscosa en el norte y oeste está dejando aislada al área protegida, que de manera acelerada se está convirtiendo en una isla biológica entre campos de cultivo y pastos. Aún cuando se haya estabilizado el cambio de uso del suelo dentro del área, la rápida transformación del paisaje que se está produciendo a su alrededor la va a afectar de manera permanente a corto plazo.

 

Tala y caza ilegal

 

Al igual que en otras áreas de la Reserva de la Biosfera Maya, el problema del saqueo de productos forestales y la caza ilegal son difíciles de controlar, debido a los múltiples accesos al área protegida y al escaso control institucional. La tala ilegal ha sido denunciada en repetidas ocasiones por los guardabosques, que poco han podido hacer por detenerla, más que denuncias a sus superiores y algunas patrullas ocasionales con la policía. En una visita de campo realizada en diciembre de 2003 pudimos comprobar que en el oeste se estaba realizando una tala ilegal que hasta el momento era desconocida por los guardabosques. La caza tampoco está controlada, aunque los guardas aseguran que no es muy fuerte. La raíz del problema está en la poca capacidad real que ha tenido el CECON para controlar el área. A pesar de su pequeño tamaño y de que cuenta con guardabosques que podrían realizar patrullajes continuos, lo cierto es que sólo se hacen de manera esporádica. Parte del problema está en que no existen patrullajes nocturnos, lo que es aprovechado por los depredadores. Además de lo anterior, los guardabosques realizan tareas de atención a los visitantes y mantenimiento de la infraestructura que tiene para el turismo, lo que les quita tiempo para realizar sus labores de manera más efectiva.

 

Presencia de especies exóticas de flora y fauna

 

En el biotopo se han reportado al menos dos especies de flora exóticas, la orquídea Oeceoclades maculata y una especie plantada, Mutingia calabura (Pérez et al., 2001), aunque no se han realizado investigaciones al respecto. Así mismo se han poblaciones de abejas africanizadas, que podrían estar afectando lugares de anidación de algunas aves. La falta de investigaciones impide conocer la gravedad de esta amenaza.

 

 Amenazas futuras

 

La mayoría de las amenazas futuras al biotopo provienen de la posibilidad de que las actuales sigan en el nivel que están o se incrementen. Sin embargo, en el caso de que no se den soluciones inmediatas, es muy probable que el biotopo llegue a fracasar como área para la protección de la diversidad biológica, antes de que sea visualmente evidente. Los reportes de flora y fauna que obtuvieron en el área durante el año 2001 podrían estar indicando que ya hay un empobrecimiento de la fauna, lo que de ser cierto sería el primer indicio de que el área ya está fracasando en sus objetivos.

 

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