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Parque Nacional Otishi

 

 

                                Parque Nacional Otishi. Foto: Diego Shoobridge

 

Después de muchos años de investigación y trabajo en lo que inicialmente se llamó Bosque Nacional Apurimac, declarado hace 40 años en 1963, el área pasó al estatus de Zona Reservada del Apurímac en 1988. Desde esa fecha diversas instituciones e investigadores siguieron trabajando para lograr una categorización definitiva del área. Es así que en enero del 2003, por Decreto Supremo No. 003-2003-AG, la Zona Reservada del Apurimac se convierte en tres nuevas áreas naturales protegidas: La Reserva Comunal Ashaninka, sobre una superficie de 184 468,38 hectáreas, ubicada en el flanco occidental de la cordillera de Vilcabamba. La Reserva Comunal Machiguenga, sobre una superficie de 218 905,63 hectáreas, ubicada en el flanco oriental de la cordillera de Vilcabamba. El Parque Nacional Otishi, sobre una superficie de 305 973,05 hectáreas, comprendida entre la reserva comunal Machiguenga y la reserva Ashaninka. Hoy son parte de una región prioritaria para la conservación y protección.

 

                    
                                                         Mapa INRENA

 

El INRENA considera que "la conservación de estas áreas es de fundamental importancia para garantizar la estabilidad e integridad de los suelos y cuencas. Es necesario proteger la excepcional belleza paisajística, las singulares formaciones geológicas y flora y fauna silvestre que se encuentra en vías de extinción." (1) Es por eso que el esfuerzo de numerosas organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales ambientalistas no se detuvo hasta ver realizada su creación.

 

Las acciones de coordinación para establecer estas nuevas áreas naturales protegidas empezaron en 1994, dentro de un marco de conversaciones entre el Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (CEDIA) y la Asociación para la Conservación del Patrimonio Cutivireni (ACPC) con las comunidades indígenas de la zona. Estas comunidades observaban como sus recursos de vida eran amenazados por la contaminación de sus ríos, la deforestación de sus bosques, la construcción de carreteras, los nuevos asentamientos de colonos que destruían los suelos al utilizarlos como tierra para la agricultura y la ganadería. Esta realidad llevó a las instituciones indígenas representadas por organizaciones federadas como la Central Asháninka del Río Tambo (CART), la Central Asháninka del Río Ene (CARE), la Organización Asháninka del Río Apurímac (OARA) y la Confederación Machiguenga del Urubamba (COMARU) a asociarse con CEDIA y ACPC para lograr la conservación de sus recursos naturales y crear un proceso de ordenamiento territorial que los beneficie.

 

En 1999, Conservation International se alió con las organizaciones e instituciones mencionadas y emprendió el Proyecto Global Environment Facility (GEF) en Vilcabamba, con el apoyo financiero del Banco Mundial. Luego de varios años de intercambiar puntos de vista, CEDIA, ACPC, la Asociación Regional de Pueblos Indígenas (ARPI), el Instituto del Bien Común y el INRENA, impulsaron el proyecto de crear dos reservas comunales y un parque nacional en octubre del 2002. Después de tres meses, el proyecto fue aprobado finalmente.

 

La Magia del Otishi

 

El Parque Nacional Otishi se ubica en la parte más elevada de la Cordillera de Vilcabamba, entre el distrito del Río Tambo, Provincia de Satipo (Departamento de Junín) y el distrito de Echarate, Provincia de La Convención (Departamento de Cuzco).  La región está conformada por varias zonas de vida: Bosque muy Húmedo- Premontano Tropical, Bosque Pluvial-Premontano Tropical, Bosque Pluvial Montano Bajo Tropical,  Bosque Pluvial Montano Bajo Subtropical, Bosque Pluvial Montano Tropical y Bosque Pluvial Montano Subtropical. Según el Expediente Técnico de Categorización de la Zona Reservada de Vilcabamba sobre el Parque Nacional Otishi,  realizado en octubre del 2002, "el programa de Evaluación Biológica Rápida (RAP) de Conservación Internacional realizó una expedición a dos puntos en la parte alta de la Cordillera. Uno fue en las cabeceras del río Pomureni, afluente del río Ene y el otro, en las cabeceras del río Poyeni, tributario del río Tambo. De acuerdo a este informe, podemos afirmar que a 3350 metros sobre el nivel del mar, el paisaje tiene principalmente tres tipos de vegetación: (1) pajonales de coloración amarillenta, (2) plateados bosques de Polylepis 'queñual,' y (3) bosques achaparrados mixtos de color verde oscuro. Además, existen lagunas profundas y charcos esparcidos en las cimas y valles."

 

Entre estos tres tipos de vegetación, los bosque de Polylepis sp. o "queñual" son de gran importancia. La especie es un árbol nativo de los Andes del Perú y Ecuador que mide entre 4 a 5 m. de altura y crece sobre roca caliza. El "queñual" está en vías de extinción debido a que es afectado por la quema de pastos vecinos y es usado como madera y leña. Algunos bosques de esta especie aún se encuentran en las regiones de Ancash, Junín, Lima, Cuzco, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Cajamarca. Parte de los objetivos de la creación del Parque Nacional Otishi es proteger las grandes extensiones de bosques de Polylepis en Vilcabamba.

 

La expedición científica al Parque Nacional Otishi de Conservation International halló tres nuevas especies para la ciencia: dos roedores Muridae, y una rata Abrocomidae, a 2050 metros sobre el nivel del mar. Entre las especies recolectadas de anuros y reptiles, doce de las dieciséis corresponden a especies nuevas.  Entre ellos se encuentra una especie de Proctoporus (lagartija) y dos especies nuevas de Phrynopus (sapos), dos géneros exclusivamente alto andinos. En lo que se refiere a insectos, nueve especies y cuatro subespecies de las veintiocho mariposas diurnas colectadas a 3350 metros sobre el nivel del mar, son nuevas para la ciencia. 

 

Los Machiguenga, Ashaninka, Kakinte y Yine

 

El Ing. Ricardo Risco, Coordinador de Proyectos del Bajo Urubamba de Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico CEDIA, explica que una vez tituladas oficialmente la Reserva Comunal Machiguenga, la Reserva Comunal Ashaninka y el Parque Nacional Otishi, el proyecto ha entrado en una nueva etapa. "Después de esta consolidación, empieza la segunda etapa: la gestión social. Las comunidades nativas Machiguengas, Ashaninkas, Kakinte y Yine deben recibir capacitación y talleres de educación ambiental para poder manejar sus recursos naturales en base a un modelo de desarrollo sostenible. Hay que organizar personas, atender sus consultas y trabajar con ellas. Lamentablemente, todo este proceso de gestión se ha quedado en el papel. No hay apoyo económico en esta etapa, que es la más importante. Estamos ante la espera de una inyección financiera que impulse el proceso para tener la posibilidad de llegar a estas personas."  

 

La falta de recursos económicos no permite que se continúe con este proyecto. El diseño de programas en beneficio de las comunidades campesinas es un tema que ha quedado pendiente con el INRENA. La agenda tentativa que desarrolló CEDIA con esta institución ha quedado también sin promoción. Esperemos que no tengan que pasar cuarenta años más para que el proyecto cobre vida fuera del papel.

 

ParksWatch-Perú está en el proceso de hacer una evaluación del área, y pronto tendremos los resultados de la evaluación disponible en nuestro sitio de web.

 

ParksWatch-Perú: Diciembre del 2003

Por: Inés Vera

 

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Notas:

1  Nota de Prensa del Instituto Nacional de Recursos Naturales, INRENA. Lima, 15 de enero de 2003.